Filosofía Presocrática: El Arjé, Origen del Cosmos y Pensadores Jonios

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El Problema de la Naturaleza: La Cuestión del Arjé

La primera respuesta filosófica a la pregunta acerca del principio racional a partir del cual se explica la multiplicidad del cosmos, surge en la ciudad jónica de Mileto.

Los Primeros Pensadores Jonios y el Arjé

Tales de Mileto: El Agua como Principio Universal

Tales propondrá como principio del Arjé el agua, a partir de una serie de observaciones, como la que se refiere a la existencia de una porción de agua en todos los seres vivos, el hecho de que el agua se presenta naturalmente en los tres estados de agregación o la evidencia de que el agua es indispensable para la transmisión y conservación de la vida.

Anaximandro: El Ápeiron, lo Indeterminado

Anaximandro criticará la identificación del Arjé con un elemento natural concreto, puesto que la existencia del todo no puede explicarse a partir de una de sus partes. Propondrá como Arjé un principio al que denomina ápeiron, es decir, lo indeterminado, del que solo sabemos que es común a todos los seres, pero distinto de todos ellos.

Anaxímenes: El Pneuma, el Aire Dinamizador

Anaxímenes propondrá como elemento del Arjé el pneuma. Con ello pretende evitar la identificación del Arjé con un principio material concreto, sin incurrir en la indeterminación. En este sentido, el pneuma es el espíritu dinamizador de todos los seres que se presenta bajo la consistencia de aire y que, a través de los procesos de rarefacción y condensación, da lugar a todo cuanto existe.

La Escuela Pitagórica: El Arjé Numérico y la Armonía Cósmica

En la Magna Grecia se desarrolla la corriente pitagórica. En ella se propondrá una noción del Arjé radicalmente inmaterial, puesto que el Logos se centra en la identificación de las proporciones aritméticas y geométricas que ordenan el cosmos. El Arjé es, por tanto, numérico, y solo el estudio de la aritmética y la geometría, alejándonos del carácter confuso de lo material, puede conducirnos hacia la verdad.

Pese a su carácter racional en lo referente al intento de matematización del orden cósmico, el pitagorismo perderá su rigor filosófico al adoptar el misticismo órfico, con lo que se convertirá en una secta cargada de elementos esotéricos y exigencias morales, convirtiendo finalmente al número en objeto de adoración más que de estudio.

La Polémica del Cambio: Heráclito de Éfeso y Parménides de Elea

El problema de la naturaleza adquiere rango metafísico en la polémica en torno al cambio o movimiento, protagonizada por Heráclito de Éfeso y Parménides de Elea.

Heráclito de Éfeso: El Flujo Constante y la Lucha de Contrarios

La propuesta de Heráclito acerca del carácter constitutivamente dinámico del ser se expresa alegóricamente en múltiples sentencias, entre las que destaca su célebre: «Nadie se baña dos veces en el mismo río». A esta afirmación se suma la enigmática sentencia: «La guerra es el padre de todas las cosas». Con ella, Heráclito establece el carácter dialéctico del motor que anima todos los procesos, entendido como la lucha de contrarios, es decir, de elementos o fuerzas antagónicas. Esta contraposición dialéctica de los contrarios es la base del orden cósmico, puesto que, lejos de convertirse en un caos destructor, está regulada por un Logos o razón universal, que regula la proporción en la que los elementos antagónicos deben predominar unos sobre otros.