Explorando la Filosofía Presocrática: Heráclito, Parménides y Anaxágoras
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Antecedentes Presocráticos: Heráclito, Parménides y Anaxágoras
Este periodo de la filosofía antigua será el germen del que se nutrirá toda la filosofía occidental posterior. Podemos señalar dos corrientes filosóficas de investigación fundamentales:
- La primera, con los presocráticos, a partir del siglo VI a. C., se centrará en la investigación de la physis.
- La segunda, con los sofistas y Sócrates, surge en el siglo V a. C., en el momento de la aparición de la democracia en la polis de Atenas. Investigarán los problemas éticos y sociales del ser humano, dándole un giro humanístico a la filosofía.
Platón fusionará estas dos corrientes, fundamentales para su sistema filosófico.
Con los presocráticos se inaugura la filosofía como un sistema racional y autónomo que intenta explicar la realidad con la razón, desde la propia realidad o naturaleza. Entienden la naturaleza como algo dinámico y ordenado. De ahí que la llamen cosmos.
Lo primero que impresionó a los presocráticos fue el nacer, el crecer, la descomposición y la muerte que se producían en el cosmos o physis. Se dieron cuenta de que es posible diferenciar entre el ser oculto que permanece estable y la apariencia del ser, que son los seres que cambian.
Heráclito
Vivió en Éfeso, cerca de Mileto. Propuso que toda la diversidad de seres procede de un arjé que llamó fuego cósmico. Como este arjé no es perceptible por los sentidos, los seres humanos actúan como si no existiese y se fían solo de las sensaciones perceptivas. Solo adentrándose cada cual en su vida interior por la reflexión y la meditación, se irá abriendo paso la convicción de que lo más valioso está oculto y no se ofrece a la mirada superficial.
La estructura de los seres se basa en la tensión dinámica y constante de contrarios o fuerzas opuestas: vida/muerte, caliente/frío, etc. Un logos o Razón universal, las armoniza. Es decir, se trataría de una razón o inteligencia impersonal, activa en la Naturaleza y capaz de regular todas sus manifestaciones: generación, reproducción y mutaciones.
Parménides
Su tema central es la oposición entre las tres vías del conocimiento:
Parte de un presupuesto básico: "El Ser es y el No Ser no es".
- Primera Vía: del "no ser": Si algo no es, no puede ser pensado ni conocido.
- Segunda Vía: el conocimiento sensible o vía de la opinión (doxa) o apariencia. Llevados por los sentidos, los mortales se entretienen en contemplar las estrellas, el sol, la luna, los vientos y el mar, sin preguntarse por la realidad unitaria de la que son manifestaciones. Y lo cierto es que todo este mundo apreciado por los sentidos tiene consistencia, pero fragmentaria y precaria, porque es mudable, cambiante y destructible.
- Tercera Vía: el conocimiento racional. Si seguimos a la razón, se llega a una afirmación que tiene en Parménides carácter de axioma: "El Ser es, el No Ser no es." Y eso implica que El Ser es eterno, homogéneo y continuo, inmutable, indivisible, finito (perfecto), único (lo es todo). Incluso el pensamiento pertenece al Ser, porque siempre que pensamos, pensamos algo o en algo. El No Ser es impensable. Por lo tanto, no existen los seres (imperfectos) en sí, y no existe el No Ser (nada); solo existe el Ser.
Parménides, considerado el primer metafísico, será el antecedente, junto con Heráclito, de la teoría de los dos mundos platónicos.
Anaxágoras
Los primeros presocráticos son monistas; después aparecerán los pluralistas, que consideran que no existe un arjé sino varios arjés que originan los seres, los cuales son diversos, pero su composición es consecuencia de la acción de una inteligencia: el Nous.
Todos los seres se componen de incontables partículas materiales, indestructibles, inalterables e invisibles. Son divisibles hasta el infinito: siempre puede encontrarse algo 'más pequeño' en la división de los entes; son de muchas clases y se combinan en proporciones distintas, dando origen a la diversidad de seres.
Los sentidos no alcanzan la verdad de las cosas porque no perciben las homeomerías, sino solo su mezcla, que son los seres.
Este Nous será el precedente del Demiurgo platónico.