Explorando los Diálogos de Platón: Juventud, Transición y Teorías Clave
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Diálogos de Juventud
Los diálogos de juventud son diálogos breves que concluyen de un modo abrupto. En ellos, Platón explica mitos para reflexionar. Platón siempre pone sus ideas en boca de su maestro Sócrates. Los diálogos reconocen la imposibilidad de seguir avanzando y acaban de forma abrupta. Todos los diálogos son muy breves. Mediante el diálogo, concluyen que han caído en una contradicción lógica, donde lo que se ha dicho carece de valor.
Ión
Ión es un diálogo distinto. Ión es un rapsoda (recitador) que recita los poemas de Homero. Se considera en posesión del conocimiento y afirma conocer todo lo que habla Homero. Afirma conocer el arte de la gobernación, la conducción, el mando y el arte de la navegación. Afirma conocer todo lo que aparece aludido en los poemas que recita. Usa la palabra doxa, que designa un tipo de conocimiento: pseudoconocimiento, cuando aparenta saber pero en realidad no sabe. Para Platón, la retórica es un pseudoconocimiento, un falso saber. Sócrates le pregunta a Ión si cuando recita a Homero está en trance, en un momento de inspiración, por una locura transitoria que le permite, de un modo singular, recitar. La virtud es múltiple y puede ser enseñada. Ión es un diálogo más largo y más complejo.
Diálogos de Transición
A partir de los diálogos de transición, Platón empieza a expresar sus ideas después de su primer viaje a Sicilia, donde conoce a Dión, cuñado de Dionisio I, el viejo tirano de Siracusa. Los diálogos de transición son dos: Gorgias y Menón.
Gorgias
Gorgias es el primer guion con un Sócrates mucho más seguro de sí mismo, más maduro, cuyo tono no coincide con los anteriores. Aparece el primer mito escatológico de inspiración órfica. Trata de la retórica y discute con tres contrincantes: Gorgias, Polo y Calicles. Cambia la retórica por el problema de la justicia. Después de oír a Sócrates lo que ha dicho Calicles (es bueno ser injusto), repite que más vale sufrir injusticia que cometerla. Esta es una gran tesis de Platón. Para callar la voz de Calicles, Sócrates explica un mito, según el cual el hombre, al morir, es abandonado por su alma, que inicia un viaje cuyo primer destino es el lugar donde todas las almas, sin excepción, comparecen ante un tribunal constituido por tres jueces, encargados de juzgar la vida del difunto (alma) y premiarla o castigarla. El tribunal lo forman Minos, Radamantis y Éaco. Sócrates dice que el hombre injusto se asemeja a aquel que se dispone a almacenar riquezas en recipientes horadados, que nada retienen. El injusto llega con las manos vacías, puesto que todo lo que puede favorecerlo desaparece. Luego no es cierto que merezca la pena ser injusto, porque será castigado. El hombre justo hace buenas obras capaces de persuadir al tribunal de la necesidad de juzgarlo convenientemente, siendo premiado.
Menón
El Menón presenta la teoría de la transmigración. Aparece una teoría sobre el conocimiento (la reminiscencia). Conocer es recordar; es una situación que solo se da si suponemos que los hombres están entre la ignorancia y el conocimiento. El conocimiento por reminiscencia es un conocimiento que es una remembranza de lo que el alma pudo conocer anteriormente, en uno de sus viajes anteriores al momento en el que el alma se encarna en el cuerpo. Esta teoría supone una interpretación de la mayéutica socrática. El conocimiento es a priori, vinculado a una actividad que tiene lugar en el seno de la razón y al margen de la experiencia.