Evolución Política y Conflictos en la España de los Habsburgo: Siglos XVI y XVII

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La Época de Esplendor de los Habsburgo: Siglos XVI y XVII

Etapas y Objetivos Prioritarios

La época de esplendor de los Habsburgo se divide en tres etapas en función de sus objetivos prioritarios:

  • Cristianismo universal con Carlos V.
  • Monarquía Hispánica con Felipe II.
  • Hegemonía Dinástica.

Carlos V se retira al Monasterio de Yuste y deja el Imperio Alemán a su hermano. Las demás posesiones pasan a su hijo Felipe II. Con él accede al poder una generación más radical desde el punto de vista religioso. Europa aparecerá dividida en dos áreas enfrentadas, una católica y otra protestante. Siendo España la potencia de la época, sufre una serie de conflictos exteriores:

Conflictos Exteriores Durante el Reinado de Felipe II

a) Consolidación de la hegemonía española

  • Enfrentamiento con Francia: Batalla de San Quintín (1557). Francia renuncia a Italia y España consolida su hegemonía en Europa. Años después volverá a plantearse un conflicto religioso por el trono francés que Enrique IV de Francia zanja al convertirse al catolicismo.
  • Luchas con el Imperio Turco-Otomano: Las conquistas turcas y los ataques berberiscos a las flotas cristianas provocaron la creación de la Santa Liga formada por el Papado, Venecia y España. Dirigida por Don Juan de Austria, vencerán en la Batalla de Lepanto (1571).
  • Unión con Portugal: Felipe II impuso sus derechos al trono portugués y engrandeció aún más sus dominios.

La Monarquía Hispánica del Siglo XVI: Organización y Gobierno

La monarquía hispánica del siglo XVI debía gobernar territorios con diferentes leyes, instituciones y tradiciones. Los Austrias van a continuar la política de los Reyes Católicos, afirmando su autoridad mediante un progresivo control de poderes y adoptando un gobierno basado en Consejos. La nobleza será sustituida en las tareas de gobierno por formados universitarios y en las acciones militares serán realizadas por ejércitos mercenarios. Al mismo tiempo, la necesidad de ayuda militar del Papa permitirá un mayor control sobre la Iglesia. Las Cortes dejarán de reunirse a medida que se dispone de otros recursos, como la plata de América, y los concejos de las ciudades estarán cada vez más controlados por los corregidores reales.

Sistema de Gobierno Basado en Consejos

  • El Consejo de Estado: Presidido por el rey, se ocupa de asuntos de política exterior y cuestiones de Estado.
  • Los Consejos Territoriales: De Castilla, Aragón, Italia, Indias, Portugal y Flandes.
  • Los Consejos Asesores: Tenían competencia en todos los reinos, como el Consejo de Estado, Hacienda o Inquisición, Órdenes Militares.

En el ámbito territorial la diversidad era grande, aunque algunas instituciones eran similares en varios territorios: los virreyes, que suplían al monarca en algunos territorios, y las Audiencias, que funcionaban como tribunales de justicia. Pero según el concepto patrimonial de la monarquía vigente en el siglo XVI, cada uno de estos territorios tenía sus propias leyes, instituciones de gobierno, idioma, etc.

El Siglo XVII: Validos, Centralización y Conflictos Internos

La Figura del Valido y la Corrupción

La principal innovación en el sistema político de la monarquía española del siglo XVII fueron los validos. Los validos, miembros de la aristocracia en los que el rey depositaba su total confianza, gobernaron al margen del sistema institucional de la monarquía y al margen de los Consejos. En su lugar, como órganos de asesoramiento, crearon Juntas reducidas, compuestas por sus propios partidarios. El nuevo sistema significó un aumento de la corrupción. Algunos ejemplos son:

  • Validos de Felipe III: Duque de Lerma y Duque de Uceda.
  • Validos de Felipe IV: Conde-Duque de Olivares.
  • Validos de Carlos II: Duque de Medinaceli.

Los validos fueron un fenómeno europeo, como Richelieu en Francia.

Centralización, Rebeliones y la Crisis de 1640

El sistema de gobierno, con reinos con leyes e instituciones propias, va a verse sometido a una continua tendencia centralizadora y uniformadora, a la que responderá con levantamientos y rebeliones que buscan mantener su autonomía. A estas tensiones de tipo político se une la crisis económica y social que se vive en el siglo XVII.

Felipe III continuó la política de unificación religiosa: en 1609 decretó la expulsión de los moriscos, que afectó especialmente a los reinos de Aragón y Valencia y provocó el despoblamiento de amplias zonas.

Durante el reinado de Felipe IV, su valido el Conde-Duque de Olivares trató de que los demás reinos peninsulares colaboraran con Castilla en el esfuerzo bélico (España participaba en la Guerra de los Treinta Años). Este proyecto, conocido como la “Unión de Armas”, desencadenó la crisis de 1640, que se manifestó en dos frentes: la rebelión de Cataluña y la independencia de Portugal.

La Rebelión de Cataluña (1640-1652)

Fue una sublevación de un sector del campesinado catalán, dirigido por la Generalitat y con el apoyo de Luis XIII de Francia. En 1652 las tropas reales toman Barcelona y finaliza la rebelión. El descontento, de carácter anticentralista, estuvo motivado por los reclutamientos forzosos de tropas, los impuestos, el comportamiento indisciplinado de las tropas castellanas y la paralización del comercio como consecuencia de la reanudación de la guerra con Francia. Los desórdenes culminaron en el Corpus de Sangre, en el cual fue asesinado el virrey. Los catalanes pidieron ayuda a Francia y mantuvieron un enfrentamiento armado con la Corona española. El descontento de los catalanes ante la reacción francesa condujo a la capitulación de Barcelona en 1652. La Paz de los Pirineos (1659) supone el fin internacional del conflicto, con la pérdida del Rosellón y Cerdaña.

La Independencia de Portugal (1640-1668)

Al mismo tiempo, en Portugal, la nobleza, la Iglesia y la alta burguesía se sublevaban contra Felipe IV y proclaman rey al duque de Braganza. Los rebeldes son apoyados por Francia e Inglaterra. En 1668 España acaba reconociendo la independencia de Portugal. Se debió a la recaudación de nuevos impuestos, a la unión de armas y a la incapacidad de las tropas castellanas para defender el comercio del azúcar holandés frente a Holanda. Tuvo un marcado carácter nobiliario, anticastellano e independentista. Fue apoyada por Francia e Inglaterra. El conflicto se desarrolló en varias etapas, desde los tumultos de Évora a la revuelta en Lisboa, cuando el duque de Braganza fue proclamado rey de Portugal con el nombre de Juan IV. España reconocerá la independencia en 1668.

Pese a ser aplastadas todas las rebeliones, excepto la de Portugal, Felipe IV mantuvo los fueros de los diversos reinos.

Otras Revueltas

Se producen, asimismo, revueltas en Andalucía, Nápoles y Sicilia en 1647 con el lema: “Viva el rey, abajo los impuestos y el mal gobierno”.

La Constitución de 1978

Características Principales

La elaboración de la Constitución de 1978 duró 16 meses y estuvo presidida por el consenso de todos los grupos políticos. Fue aprobada en el Congreso de los Diputados y en el Senado. Sus características principales son:

  • Se define a España como un Estado social y democrático.
  • La soberanía reside en el pueblo.
  • La forma política del Estado es la monarquía parlamentaria.
  • El rey es el jefe del Estado.
  • Se crea el Tribunal Constitucional y la figura del Defensor del Pueblo.
  • Se establece una relación de derechos y deberes.
  • Hace compatible la unidad de la nación con el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones.

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