Evolución de la Antropología Filosófica: Del Helenismo al Renacimiento

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T.7. Helenismo: El Fin de las Ciudades-Estado

Hacia el fin de la vida de Aristóteles, Alejandro Magno conquistó toda Grecia y puso fin a las ciudades-estado. Este hecho marca la frontera entre dos periodos históricos: el helénico y el helenístico. El emperador pasó a ser alguien desconocido e inalcanzable, y los griegos se sintieron muy extrañados con este cambio porque estaban acostumbrados a participar activamente en la política.

Nuevas Visiones del Ser Humano: Epicureísmo y Estoicismo

Dos escuelas de filósofos van a ofrecer una nueva visión del ser humano: el epicureísmo y el estoicismo. Ambos rechazan la distinción platónica y aristotélica entre una dimensión material e inmaterial del ser humano; para ellos, el alma es material como el cuerpo. Asimismo, su labor como filósofos era ofrecer un camino para alcanzar la felicidad:

  • Epicúreos: Identificaron la felicidad con el placer. Para lograrlo, el hombre se basta por sí mismo; por lo tanto, debe apartarse de la vida pública.
  • Estoicos: La felicidad se logra según la naturaleza. La naturaleza humana es racional; para ellos, la felicidad era vivir conforme a la razón. Aunque esta se encuentra en nuestro interior, debemos vivir en sociedad porque amamos a nuestros familiares y amigos.

La Antropología durante la Edad Media

Durante la Edad Media, la idea de Dios se convirtió en clave y punto de referencia para comprendernos a nosotros mismos. Para la filosofía, el ser humano ha sido primero ciudadano, luego individuo y, finalmente, hijo de Dios.

Agustín de Hipona: La Interioridad y el Alma

El pensamiento filosófico de San Agustín es una reflexión sobre el ser humano; se le puede considerar el autor más cercano a la antropología filosófica. Su propuesta es parecida a la de Sócrates: es necesario comprender, pero con un objetivo distinto, que es conocer primero la creación para poder acceder al Creador desde el interior del ser humano.

En su obra Confesiones, habla de un ser humano desgarrado por un combate interno entre la voluntad que se resiste a la fe y desea disfrutar de los placeres del mundo, y, por otra parte, el deseo de comprender a Dios. En cuanto a la concepción general del ser humano, San Agustín coincide con Platón en que el alma se sirve temporalmente de un cuerpo. Sin embargo, el alma y el cuerpo adquieren distinto significado debido a la doctrina de la creación y la resurrección. El alma es como el misterio de la Trinidad; en vez de Padre, Hijo y Espíritu Santo, se compone de memoria, entendimiento y voluntad.

Tomás de Aquino: Esencia, Existencia y Jerarquía

Para este pensador, conocer al ser humano solo es posible desde la comprensión de su relación con el Creador. Dios es el ser cuya esencia coincide con su existencia; por tanto, es un ser necesario. Las criaturas, incluido el ser humano, participan de la esencia divina, pues la creación es el acto por el que Dios otorga su esencia a todo lo que crea.

Los seres creados no son necesarios puesto que su existencia es distinta de su esencia; es decir, pueden existir y también pueden no existir: son contingentes. Dios es simple y perfecto, y las criaturas se colocan por debajo de Él en un orden jerárquico:

  1. Los ángeles: Criaturas incorpóreas.
  2. Los seres humanos: Compuestos de cuerpo y alma.
  3. Seres naturales corpóreos.

El ser humano se sitúa en la cúspide jerárquica de las criaturas terrestres, pero por debajo de las criaturas celestes. Es el vínculo que conecta lo celeste y lo terrestre, lo divino y lo mortal. La composición de cuerpo y alma le sirve a Tomás de Aquino para explicar la existencia de la libertad en el obrar humano. El alma cuenta con dos facultades principales: la inteligencia y la voluntad.

El Ser Humano en la Modernidad: El Giro Antropocéntrico

Durante el Renacimiento se produjo un cambio radical en el enfoque y el ser humano se ubicó como protagonista absoluto de la reflexión filosófica. El Renacimiento supuso el final del sometimiento del hombre a una instancia superior, ya sea social o divina. Esta liberación afectó al ser humano no solo como objeto de conocimiento, sino como realidad misma.

La primera de las tres humillaciones a las que se vio sometida la humanidad fue la humillación cosmológica, la cual generó una especie de reacción de orgullo en defensa de la dignidad humana.