Eudemonismo, formalismo kantiano y utilitarismo: síntesis de teorías éticas clásicas

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Sintetiza la teoría del eudemonismo de Aristóteles

Para Aristóteles, la ética trata sobre cómo vivir bien y cómo alcanzar la felicidad. La felicidad en griego se denomina eudaimonía, y la ética de Aristóteles se suele llamar eudemonismo por esta razón.

La felicidad

La felicidad no puede ser un medio para alcanzar otra cosa, sino un bien supremo. Debe tener valor por sí misma y no depender exclusivamente de factores externos. La felicidad no se identifica con la riqueza, ni con el placer, ni con el honor, la fama o la gloria. La felicidad consiste en vivir de forma virtuosa. Hay dos características propias de toda vida feliz:

  1. No puede ser algo pasajero ni breve; debe abarcar toda la vida entera.
  2. No basta con poseer únicamente placeres, dinero y honores; sin embargo, cierto grado de bienes externos puede ser necesario para que la vida sea plenamente feliz.

La virtud o excelencia

Con cada acción que realiza el ser humano, éste puede formarse en la virtud y alcanzar la excelencia (areté). La vida virtuosa y excelente es la vida que Aristóteles considera buena y, por tanto, feliz.

Aristóteles distingue dos dimensiones que configuran el carácter humano y su racionalidad:

  1. Deseos y voliciones: conforman el modo de ser y el carácter de los sujetos; el término ethos es la palabra que empleó Aristóteles para referirse a ello.
  2. Pensamientos y deliberaciones: son las actividades que desarrolla el ser humano mediante su racionalidad; así, sopesa racionalmente los distintos medios para alcanzar un fin.

El virtuoso es aquel capaz de someter al dictado de la razón sus pasiones y deseos, moldeando su carácter. Esto solo puede lograrse mediante el hábito y la costumbre.

El término medio y la prudencia

La decisión es la que guía nuestra conducta. La buena decisión se identifica con el término medio entre dos extremos viciosos (exceso y defecto). El hábito de decidir bien, es decir, de escoger el término medio acertado, constituye la vida virtuosa. La prudencia (phronesis) es la facultad práctica que permite aplicar la razón en las circunstancias concretas para alcanzar ese término medio.

La sabiduría

La prudencia y la búsqueda del término medio conforman un buen carácter, pero la vida feliz requiere también de una actividad distintiva: la vida contemplativa. Para Aristóteles, la contemplación racional constituye la forma más elevada de actividad humana y es central en la vida plena.

Sintetiza la teoría ética del formalismo kantiano

La ética que propone Immanuel Kant es una ética del deber (formalismo), en la que deben tenerse en cuenta varios aspectos básicos:

  • Cada persona es un fin en sí misma. Esta es una ley moral que proclamamos tras usar nuestra racionalidad y sopesar cómo actuar respecto a otros seres humanos; así determinamos nuestro deber. A la hora de determinar el deber, éste debe ser aplicable a todo ser humano. Si no lo es, no estamos ante una auténtica máxima moral, sino ante una máxima materialista o interesada.
  • La universalidad de la máxima: la ley moral es una máxima cuando puede aplicarse al mayor número posible de seres humanos; esto es lo que Kant entiende por ley moral universal, que debe ser racional y justa.

Con todo esto, Kant rescata la dignidad humana frente al interés moral material.

La buena voluntad es, para Kant, la disposición a actuar conforme al deber por respeto a la ley moral; consiste en actuar de la mejor manera posible en el sentido de ajustarse al mandato moral.

El deber implica actuar de forma desinteresada: actuar por deber significa que la única motivación relevante de la acción es el deber mismo, no las inclinaciones personales ni las consecuencias buscadas.

Explica qué es el utilitarismo

Los utilitaristas defienden una ética teleológica basada en los fines, en contraste con la ética deontológica kantiana, que enfatiza la moralidad de la acción por sí misma. Los utilitaristas consideran que lo valioso es aquello que se obtiene de la acción moral, por lo que son consecuencialistas: las acciones son buenas en función de sus efectos y consecuencias, no únicamente por las intenciones con las que se llevan a cabo.

El utilitarismo busca maximizar el bienestar del mayor número de personas; la moralidad de una acción se juzga por su aporte al bienestar general.