Las Pasiones Humanas: Conceptos, Clasificación y Perspectivas Filosóficas y Morales
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Conceptos Fundamentales: Bien y Mal
Llamamos bien al objeto de los apetitos. Aquello que nos apetece es el bien; tendemos a alcanzar bienes que nos mueven o que perseguimos. Sin embargo, los bienes pueden ser simplemente sensibles o poseer índole racional (inteligibles); es decir, bienes que satisfacen una apetencia biológica y bienes que consisten en un beneficio para nuestra vida personal biográfica. Por el contrario, llamamos mal a aquello que nos repugna o que rechazamos.
Amor y Odio: Tendencias Fundamentales
En general, la tendencia a un bien se llama amor (sensible o racional), y el amor desencadena otros apetitos. La tendencia inversa al amor es el odio: respecto de algunas cosas experimentamos un rechazo sensible o y/o racional. A nivel intelectual, el rechazo racional de algo se fundamenta en un previo amor o en la tendencia hacia un bien contrario elegido.
Las Pasiones: Movimientos de los Apetitos Sensibles
Definición de Pasiones
Los movimientos de los apetitos sensibles (concupiscible e irascible) también se llaman emociones, afectos, sentimientos o pasiones.
Elementos de un Sentimiento
Todo sentimiento tiene tres elementos:
- La afección corporal o modificación física.
- El conocimiento del objeto: desencadena el proceso y especifica el sentimiento.
- El propio movimiento del apetito que se produce por el conocimiento.
Clasificación de las Pasiones
Apetito Concupiscible
Movimientos del apetito concupiscible:
- En relación con el BIEN:
- Amor (en relación con un bien considerado en sí mismo)
- Deseo (bien ausente, si no se posee)
- Gozo o delectación (bien poseído)
- En relación con el MAL:
- Odio (ante el mal en sí mismo)
- Aversión (ante el mal que amenaza, pero no está presente)
- Tristeza o dolor (por el mal presente, opuesta al gozo)
Apetito Irascible
Movimientos del apetito irascible:
El deseo de un bien difícil o arduo (necesariamente ausente) engendra:
- Esperanza (bien asequible)
- Desesperación (bien no asequible)
Pero la dificultad del bien implica que conlleva un mal, un obstáculo:
- Audacia (si el obstáculo se percibe como vencible y lo afrontamos)
- Temor (si el escollo nos parece insuperable: huida)
- Cólera (si el mal-obstáculo es presente e inevitable)
Se invita a buscar ejemplos de encadenamiento de las pasiones para una mejor comprensión.
Consideración Moral sobre las Pasiones
Tener corazón implica apetecer y sentir las pasiones. En contraste, algunas escuelas filosóficas (estoicismo, escepticismo, ver tema 1) y posturas religiosas (budismo, hinduismo) proponen la supresión del deseo como requisito para la perfección humana, la felicidad e incluso la salvación final.
A pesar de que estas doctrinas contengan algunas ideas valiosas, el planteamiento moral de la tradición aristotélica y del propio cristianismo respecto de las pasiones es otro: no se pretende eliminar las pasiones, sino ordenarlas racionalmente. En concreto, Aristóteles dejó escrito en su Ética a Nicómaco que la educación moral se debe desarrollar sobre todo en la juventud, cuando resulta más fácil educar los sentimientos y dirigir las pasiones por el uso práctico de la razón. Entre otros muchos puntos, la moral cristiana coincide con la moral aristotélica en que hay bienes propios de la naturaleza humana cuyo logro depende del uso racional y el consiguiente desarrollo de las virtudes éticas (de la conducta) y dianoéticas (intelectuales). Pero la moral cristiana añade al “justo medio” de las virtudes aristotélicas la presencia posible de la gracia de Dios en el hombre, el imperativo de la caridad mutua —más allá de la justicia— y una comprensión del sufrimiento que Aristóteles no pudo llegar a concebir.