Nietzsche y la Crítica a la Cultura Occidental: Del Nihilismo a la Superación

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La visión de la vida en la filosofía de Nietzsche

El enunciado de esta redacción nos invita a reflexionar sobre la visión de la vida que tiene el filósofo alemán Friedrich Nietzsche. Suele considerarse que Nietzsche, junto a Marx y Freud, es un crítico de la cultura occidental, puesto que representan una voz discordante dentro de un siglo autosatisfecho, en el que los avances científicos habían imbuido a los hombres la idea de que el progreso guía sus pasos. Pero, en concreto, Nietzsche sospechó que detrás de las manifestaciones culturales se esconden fuerzas instintivas y vitales que nos imponen cierta valoración de la vida. De hecho, Nietzsche realiza una crítica a la cultura occidental: la calificará como sana o enferma según afirmen o nieguen la vida. Pero ¿qué entiende Nietzsche por vida? Para responder a esta cuestión, nos centraremos primeramente en qué entiende nuestro filósofo por vida, seguidamente explicaremos las etapas del camino por la cultura occidental y finalmente acabaremos explicando qué es el “Superhombre”.

La voluntad de poder como esencia vital

Para Nietzsche, la vida es básicamente . La voluntad de poder es una fuerza vital, una energía primaria de todo lo viviente para superarse, para crecer y autoafirmarse. Podemos decir que es como el bíceps, el músculo de la vida, y puede manifestarse de diferentes maneras. Así, es la misma fuerza que se manifiesta en las producciones científicas, en el acto sexual o en la crueldad, entre otros.

El sentimiento trágico y dionisíaco

Así, la"voluntad de pode" tendría como objetivo la potenciación de los instintos, la investigación del riesgo y del peligro como muestra de una enorme confianza en uno mismo y de superación, aunque comporte dolor y sufrimiento; por lo tanto, son ingredientes de la vida el nacimiento, la creación, el dolor y la destrucción. Vida y sufrimiento forman una unidad inseparable. Este decir sí a la vida, incluso con sus problemas más duros, es lo que Nietzsche denominaba sentimiento trágico o dionisíaco de la vida (en honor al dios Dioniso) y que constituiría la verdadera alma de los antiguos griegos. En las fiestas y orgías sexuales dedicadas a este dios, el griego celebraría la vida y la exaltaría junto con el dolor que siempre la acompaña. De este mismo sentimiento dionisíaco nacerían las tragedias griegas, en las cuales los héroes sufren un destino cruel, sin negar por eso la vida.

La decadencia y el nihilismo

Sin embargo, en el hombre, esta voluntad de poder puede enfermar: se debilitan los impulsos o instintos vitales del individuo. Así, a una voluntad de poder enferma le corresponde una vida descendente: aparece el cansancio; ya no se busca crecer o superar los obstáculos, sino la paz, el descanso o la felicidad eterna. Se acaba negando la vida y la voluntad de poder se convierte en una voluntad que quiere la nada. Nietzsche llama a esta actitud negativa ante la vida o, lo que es lo mismo, (Nihil = nada).

Esta dolencia es la que sufre nuestra cultura: la cultura occidental es una cultura nihilista. Pasamos, pues, a examinar esta trayectoria recorrida por la cultura occidental y que nos ha conducido al nihilismo y su superación con la llegada del “Superhombre”.

El crepúsculo de los ídolos y el advenimiento del Superhombre

En El crepúsculo de los ídolos, Nietzsche realiza una crítica de la filosofía occidental utilizando la metáfora del paso de la negra noche y oscuridad al mediodía más radiante. Esta metáfora le sirve a Nietzsche para mostrarnos los momentos más tenebrosos, decadentes y enfermos de la historia de la filosofía, pero también el más radiante, a mediodía, en el que se anuncia la llegada del “Superhombre”, que acaba con la dolencia que sufre Occidente.