La Ética Cartesiana: Razón, Pasiones y el Fundamento de la Moral Provisional de Descartes

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La Moral Provisional de Descartes: Razón y Dominio de las Pasiones

La Tercera Máxima: El Dominio de Sí Mismo

La tercera máxima de la moral provisional de Descartes establece:

“Era la de tratar siempre de vencerme a mí mismo y no depender de la fortuna, de cambiar antes mis deseos que el orden del mundo y, en general, acostumbrarme a creer que no hay ninguna cosa que esté completamente en mi poder como no sean nuestros pensamientos”.

Esta máxima consiste en adaptar los deseos y aspiraciones a las posibilidades reales. Se trata de controlar los deseos y las pasiones mediante el ejercicio de la razón, renunciando a ellos si su satisfacción no es posible. Este principio sienta las bases para la autarquía moral.

El Debate sobre la Cuarta Máxima

Primeramente, puede discutirse si las máximas son tres o cuatro. Tras enumerar estas tres, no aparece la expresión “mi cuarta máxima”, pero parece que la cuarta máxima tiene una posición especial, pues es como el fundamento de las otras tres.

La Formulación de la Cuarta Máxima

En cuanto a la discutida cuarta máxima, encontramos que la frase que más se asemeja a la formulación de una máxima es: “… dedicar toda mi vida a cultivar mi razón y avanzar tanto como pudiera en el conocimiento de la verdad, siguiendo el método que yo me había prescrito”.

Se trata aquí de, en sintonía con el método, potenciar la razón con el fin de conseguir la verdad tanto en la acción como en el conocimiento. Para Descartes, como ocurría con el intelectualismo moral socrático, bastará conocer el bien para obrar bien.

El Proyecto Ético Cartesiano: La Sumisión de la Voluntad

La intención última de este proyecto ético es la sumisión de la voluntad y de las pasiones a la razón. Con esa intención, Descartes emprende el estudio de las pasiones y su interacción en el alma.

Naturaleza y Control de las Pasiones

Para Descartes, las pasiones son emociones del alma causadas por el cuerpo y, en sí mismas, son buenas. Lo que las convierte en negativas es el mal uso que se pueda hacer de ellas (permitir que se manifiesten excesivamente).

El objetivo es, pues, controlarlas; y el mejor modo de hacerlo es regular el medio a través del cual se urge su cumplimiento: el deseo.

El deseo será bueno cuando su motivo es un conocimiento verdadero y será pernicioso cuando proceda de un conocimiento falso. Descartes considera que es el entendimiento el que revela el conocimiento verdadero.

El Proceso de la Virtud

No debemos desear aquello que está fuera del alcance de nuestras posibilidades. El proceso para alcanzar la virtud y la acción libre requiere varios pasos:

  1. Identificación de Posibilidades: Determinar qué está dentro de nuestro poder.
  2. Discriminación Racional: El entendimiento debe discriminar lo que es bueno y lo que no lo es, lo que nos conviene y lo que no nos conviene.
  3. Claridad de Ideas: Una vez el entendimiento tenga ideas claras y distintas sobre lo bueno y lo malo, lo verdadero y lo falso.
  4. Libertad de Acción: La voluntad estará en condiciones de obrar en libertad.

La virtud aquí, como ocurre con el intelectualismo moral socrático, consistirá en seguir las acciones que juzguemos como buenas y positivas. Por tanto, la virtud, a la que conduce finalmente la moral provisional, siempre se identifica con la libre voluntad del bien.