Empirismo frente a Racionalismo: Locke y Hume ante el Pensamiento de Descartes
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Comparativa entre Empirismo y Racionalismo Cartesiano
El debate epistemológico en la modernidad se centra principalmente en el enfrentamiento entre el racionalismo cartesiano y las posturas empiristas desarrolladas en las islas británicas por John Locke y David Hume.
John Locke: Crítica al Innatismo y la Mente como Tabula Rasa
John Locke critica de forma directa el racionalismo de René Descartes, concretamente su tesis innatista. Frente al establecimiento de las ideas innatas como punto de partida y fundamento del conocimiento, Locke afirma categóricamente que todas nuestras ideas tienen su origen en la experiencia.
Con anterioridad a la experiencia sensible, el entendimiento humano es como una tabla rasa (un papel en blanco en el que no hay nada escrito). Locke define la «idea», de manera semejante a Descartes, como el contenido del pensamiento: la mente piensa ideas, por lo que el acto de pensar no recae directa e inmediatamente sobre la realidad exterior, considerando a su vez a las ideas como percepciones o representaciones del mundo.
Tipos de Ideas según Locke frente a Descartes
Frente a la clasificación cartesiana que distinguía entre ideas innatas, adventicias y facticias, Locke sostiene que existen dos categorías principales:
- Ideas simples: Son percepciones directas que constituyen representaciones pasivas de la experiencia, ya sea de la experiencia externa (sensación) o de la experiencia interna (reflexión).
- Ideas complejas: Son el fruto de la combinación de ideas simples, producto de la actividad del entendimiento que, mediante diversos mecanismos asociativos, une ideas simples para dar lugar a conceptos elaborados.
Un ejemplo fundamental de idea compleja es la idea de sustancia, concepto central de la metafísica cartesiana. Locke critica este concepto señalando que, aunque se presupone un sustrato del que dependen las cualidades de los cuerpos, realmente no conocemos la esencia o el ser íntimo de las cosas, sino únicamente las cualidades fenoménicas que se muestran a través de la experiencia sensible.
Límites y Grados de Certeza en Locke
Para Locke, el conocimiento humano es limitado tanto en su extensión como en su grado de certeza. Distingue tres niveles de conocimiento con sus respectivas certezas:
- El Yo: Del cual se posee una certeza intuitiva.
- Dios: Cuya existencia se alcanza mediante una certeza demostrativa (a través de pruebas racionales causales).
- El Mundo material: Del que solo poseemos una certeza sensitiva, basada en la percepción de los sentidos.
David Hume: Radicalización del Empirismo y Crítica a la Metafísica
Será David Hume quien lleve el empirismo hasta sus últimas consecuencias de forma rigurosa y coherente. Al investigar el origen del conocimiento, Hume sustituye la noción general de «idea» de Locke por una distinción fundamental entre dos tipos de percepciones:
- Impresiones: Percepciones vivas e intensas captadas directamente a través de los sentidos o de las pasiones en el momento presente.
- Ideas: Representaciones o copias debilitadas de las impresiones en el pensamiento y la memoria.
El Criterio Empirista de Significado
Hume formula el criterio de significación empírica (o principio de copia): una idea solo es válida y posee significado si procede de una impresión sensible previa; en caso contrario, se trata de una mera ficción de la imaginación. Este principio convierte a Hume en un crítico radical de la metafísica tradicional cartesiana.
La metafísica, considerada por Descartes como la «raíz» del árbol de las ciencias, es para Hume pura especulación ilegítima, pues pretende conocer realidades situadas más allá de los fenómenos sensibles y forja conceptos abstractos sin base empírica, tales como las tres sustancias cartesianas: el Mundo, el Alma y Dios.
Agnosticismo y Límites de la Ciencia
Esta crítica alcanza a las supuestas demostraciones racionales de la existencia de Dios: al carecer por completo de una impresión sensible de la divinidad, dicho concepto carece de validez cognoscitiva objetiva, lo que conduce a Hume a una postura filosófica de agnosticismo.
Asimismo, Hume señala los límites de la propia ciencia. El conocimiento científico de cuestiones de hecho es sumamente útil para la vida práctica, pero carece de certeza demostrativa absoluta: se funda en la creencia y en el cálculo de probabilidades, originados por el hábito o la costumbre.
La Crítica a la Idea de Causalidad
Hume sostiene que la relación de causalidad es aceptable únicamente cuando se limita a constatar una conjunción constante entre fenómenos observados, pero no existe ninguna impresión sensible de una «conexión necesaria» objetiva entre la causa y el efecto. Por tanto, las leyes científicas universales no pueden predecir con absoluta certeza metafísica los fenómenos futuros. Solo podemos afirmar con seguridad aquello que se manifiesta de forma directa en nuestras percepciones inmediatas.
Punto de Encuentro: La Exigencia de Certeza
A pesar de sus marcadas discrepancias metodológicas y ontológicas, existe una notable coincidencia de fondo entre ambas corrientes: tanto los racionalistas como Descartes, como los empiristas como Locke y Hume, comparten el postulado epistemológico fundamental de que, para que un contenido mental pueda considerarse auténtico conocimiento, debe alcanzar el rango de certeza.