La Dinámica del Ser: Acto, Potencia y el Primer Motor en la Metafísica Aristotélica
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El Problema del Cambio en la Filosofía Aristotélica
La característica esencial del ser individual es el **cambio**, el **movimiento**. Este puede ser de cuatro tipos:
- Sustancial: Transformación de una sustancia en otra sustancia.
- Cuantitativo: Aumento físico o disminución de cualquier objeto.
- Cualitativo: Mutación de un cuerpo o la alteración en cualquiera de sus cualidades.
- Local: Cambio de lugar en el espacio.
Principios Fundamentales del Cambio
Para entender el cambio son necesarios tres **principios**: un **substrato**, una **forma** y una **privación**.
En todo cambio, lo que permanece es el **substrato**, que es donde se produce el cambio. El cambio supone que el substrato adquiera una forma de la que, antes de producirse el cambio, se encontraba privado.
Desde otra perspectiva, podemos referirnos a estos principios entendiéndolos como:
- Un punto de partida: la **privación** de la forma.
- Un punto de llegada: la **forma**.
- Un algo que asegura la continuidad y le impide ser una sucesión desordenada de movimientos: el **substrato**.
La **materia** es el substrato donde se produce el cambio, y la **forma** es el elemento que la materia tiende a hacer presente. La forma, en cuanto privación, es el punto de partida del cambio y, a medida que este se va realizando, es el punto de llegada.
El Acto y la Potencia
Estos dos conceptos han sido fundamentales en toda la **metafísica occidental** hasta el siglo XVII.
- Potencia: Es poder ser, la capacidad de poder llegar a ser aquello que algo es por naturaleza.
- Acto: Es ser actualmente, la realización efectiva de las potencialidades específicas de los seres.
El **movimiento** es el paso de la potencia al acto, del poder ser al ser. Se da al convertirse en realidad lo que estaba en ese ser como posibilidad. Según Aristóteles, el movimiento tiene un sentido finalístico o *teleológico*. Esta finalidad debe entenderse como la **perfección** a la que parece aspirar todo ser. En cada ser, la **forma** tiene prioridad sobre la **materia**; si no se diera esa prioridad, una cosa podría llegar a ser cualquier otra, y eso no es así.
Las Cuatro Causas del Cambio
Las **causas** son todos aquellos factores necesarios para explicar un proceso cualquiera. Aristóteles distingue cuatro causas:
Causas Interiores (al ser que cambia)
- Causa Material: Es el substrato en el que se produce un cambio, la materia de la que algo se hace, el substrato indeterminado que puede ser todo.
- Causa Formal: Viene dada por la forma, lo que hace que una cosa sea esa y no otra (su esencia).
Causas Exteriores (al ser que cambia)
- Causa Eficiente: Es el agente productor del cambio, el que inicia el cambio.
- Causa Final: Es aquello para lo que se produce el cambio, la meta o propósito del mismo.
Aristóteles piensa que todos los seres vivos tienen una **causa eficiente** y una **causa final**. Posee una visión del mundo *finalista* o *teleológica* que hereda en parte de Platón, pero que responde también a su experiencia como zoólogo y naturalista.
La Teoría del Primer Motor: El Motor Inmóvil
Uno de los principios fundamentales de la **física aristotélica** es que, para que algo se mueva, es necesario un **motor** que ponga en marcha el proceso. En los seres naturales, ese motor es la forma que actúa como causa eficiente y como causa final.
Si el motor de cada ser individual necesita a otro motor para poder moverse, y este a su vez necesita de otro, y no se puede proceder así hasta el infinito, es necesario admitir, como hace Aristóteles, que exista un **Primer Motor Inmóvil** (o *Motor Inmóvil*), capaz de mover sin que a su vez necesite ser movido, y que es la explicación última de todos los movimientos y cambios.
Ese **Motor Inmóvil** es **Acto Puro** y tiene como objeto las formas de todos los seres. Las formas de todos los seres intentan ser cada una de ellas. Las formas existen desde siempre en la *mente* del Motor Inmóvil; el cambio no es otra cosa que la actualización en cada individuo de la forma que le es propia y que solo posee en potencia.
Ese Motor Inmóvil fue repensado por **Santo Tomás de Aquino** en términos de perfección absoluta y de omnipotencia infinita, identificándose con el Dios de la teología católica.