Dialéctica, Bien, Dualismo Antropológico y Virtudes en la Filosofía de Platón

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La Dialéctica en Platón

Para Platón, la educación es fundamental, ya que su finalidad es promover la virtud, tanto individual como social. Esta educación debe ser impartida por los filósofos. En la tercera fase de la educación aparece la dialéctica, a la que solo acceden los filósofos y que les permite alcanzar la Idea de Bien y, con ello, la sabiduría.

Al método con el que se asciende del mundo sensible al inteligible también se le denomina dialéctica y consiste en dialogar y hacer preguntas para eliminar las contradicciones y las falsas hipótesis. La dialéctica se divide en dos fases:

  • Fase ascendente: Se abandonan los sentidos y se continúa solo con la razón.
  • Fase descendente: Permite conocer las relaciones entre las Ideas y el lugar que ocupan en el mundo de las Ideas.

La aplicación práctica de la dialéctica es gobernar, ya que a través de este método alcanzaremos las ideas de Bien y de Justicia, convirtiéndonos en buenos filósofos y, en consecuencia, en buenos gobernantes.

La Noción de Bien en Platón

Según Platón, el mundo de las Ideas es un sistema organizado y ordenado jerárquicamente. No todas las ideas tienen el mismo valor, y en lo alto se encuentra la Idea de Bien, que es el grado máximo de ser.

Esta idea es la causa de todas las cosas, siendo el modelo de los modelos, ya que las ideas dependen de ella, pero ella no depende de ninguna. Si la Idea es el principio unificador de las cosas del mundo sensible, el Bien lo es para las Ideas.

El Bien se alcanza cuando todo es como debe ser en relación a su esencia. Tiene una función doble: es la causa de las Ideas y las hace inteligibles.

Platón establece un paralelismo entre el Sol y la Idea de Bien: el Sol, en el mundo sensible, dota de vida al resto de seres y permite ver los objetos; la Idea de Bien, en el mundo inteligible, dota de razón a las Ideas y las convierte en inteligibles. En conclusión, solo si alcanzamos la idea de Bien, alcanzaremos la sabiduría y seremos buenos filósofos y, en consecuencia, buenos gobernantes.

Dualismo Antropológico Platónico: Cuerpo y Alma

Teoría del Alma

La reflexión de Platón sobre la Felicidad le lleva a plantearse cómo es el hombre. Su concepción se basa en la división del hombre en cuerpo y alma. El cuerpo es mortal e imperfecto, mientras que el alma es eterna e inmortal. La relación entre ambos es de prisión: el cuerpo es la cárcel del alma, impidiendo que esta alcance el mundo inteligible.

La teoría del alma se divide en tres partes:

  • Alma racional: Exclusiva del hombre, divina e inmortal. Se rige por la razón y su función es el gobierno racional del cuerpo, buscando el Bien. Su virtud es la prudencia y se sitúa en la cabeza.
  • Alma irascible: Mortal. Se rige por la fuerza, el valor, etc. Su función es dirigir las pulsiones. Su virtud es la fortaleza y se sitúa en el corazón.
  • Alma concupiscible: Mortal. Se rige por las pasiones y deseos del cuerpo. Su función es moderarlos y controlarlos. La virtud es la templanza y se sitúa en el vientre.

Para alcanzar el equilibrio, el alma racional debe gobernar al alma concupiscible e irascible. Así se alcanzará el estado de armonía, permitiéndonos ser justos y, en consecuencia, buenos gobernantes.

Las Virtudes y la Ciudad Ideal en "La República" de Platón

Platón, en su obra “La República”, expone cómo debería ser un gobierno justo. Plantea que el hombre es un ser social y necesita de la sociedad para desarrollarse.

Se deben repartir funciones según las habilidades de cada uno, y para cubrir las necesidades de la sociedad, todos deben cumplir su función buscando el bien común. El Estado tiene necesidad de tres estamentos:

  • Gobernantes: Son los filósofos. Su función es gobernar justamente y educar a los futuros gobernantes. Su virtud es la prudencia.
  • Guardianes: Son los guerreros, aptos física y mentalmente. Su función es defender la ciudad y su virtud es la fortaleza.
  • Productores: Son los campesinos y artesanos. Tienen como función producir bienes para la ciudad y su virtud es la templanza. Solo estos tendrán propiedad privada y ninguno tendrá vida familiar.

Cuando cada clase cumpla su función de forma virtuosa, se impondrá el orden en la sociedad y se podrá alcanzar la justicia y, como consecuencia, la felicidad.