Descolonización: Factores Clave y Fases Históricas de la Independencia Global
El Proceso Histórico de la Descolonización Global
1. Consideraciones en Torno a la Descolonización
1.1. Definición y Concepto
Se denomina descolonización al proceso histórico por el que se produjo la desintegración de los imperios coloniales europeos, dando lugar a la aparición de numerosos Estados independientes. Cronológicamente, se pueden diferenciar tres grandes oleadas descolonizadoras:
- Descolonización de los dominios británicos (anterior a la Primera Guerra Mundial).
- Descolonización de Oriente Medio y el Sureste Asiático (1945-1955).
- Descolonización de África (1956-1975).
La descolonización hunde sus raíces en las transformaciones políticas, sociales y económicas que experimentaron las colonias tras la Primera Guerra Mundial, si bien el grueso de los nuevos Estados alcanzó la independencia durante la Guerra Fría.
1.2. Características Generales del Proceso
La descolonización no fue un fenómeno unitario. Las características particulares de cada colonia y su metrópoli determinaron en gran medida el desarrollo de su proceso de independencia. A pesar de ello, se pueden apuntar una serie de elementos comunes que dotan de cierta unidad al proceso:
Factores Ideológicos
La descolonización estuvo protagonizada por unas élites intelectuales autóctonas que habían tomado conciencia de la desigualdad social, cultural y, sobre todo, económica que separaba a las colonias de sus metrópolis. Estas élites, lejos de aceptar una occidentalización acrítica, propusieron una revisión de su modelo cultural y económico, tratando de buscar un difícil equilibrio entre modernidad y tradición. Así, muchos partidos independentistas tomaron como modelo un socialismo de inspiración maoísta, que combinaron con principios nacionalistas surgidos de la exaltación de las raíces propias y el rechazo de todo aquello que viniera de Occidente.
Factores Económicos
Los avances sanitarios introducidos en las colonias ocasionaron un crecimiento demográfico elevado. Esta situación favoreció un importante éxodo rural que dio lugar a desequilibrios regionales significativos y a la aparición de urbes superpobladas con grandes bolsas de miseria y una incipiente burguesía. Pese a sus intentos, esta burguesía no pudo consolidar un modelo económico propio, al estar este sometido a las necesidades de la metrópoli.
Factores Sociales
La introducción en el mundo colonial de una estructura burocrática favoreció que las élites indígenas recibieran una educación occidentalizada y ocuparan determinados puestos en la administración colonial. Esta élite comenzó a organizarse adoptando un discurso y unas formas políticas similares a las de Occidente, erigiéndose en portavoz de sus comunidades en sus reclamaciones contra las metrópolis. Al mismo tiempo, las precarias condiciones del proletariado en las ciudades y el campo contribuyeron a crear un movimiento obrero que absorbió ideales nacionalistas e indigenistas.
Coyuntura Internacional
Tras la Primera Guerra Mundial, el descrédito del modelo europeo (como referente civilizador, promotor del desarrollo y la paz) ante las élites indígenas fue notorio. A su vez, los Catorce Puntos de Wilson, que reconocían el derecho de autodeterminación de los pueblos, y la Revolución Rusa, que defendía la desaparición de los imperios coloniales, contribuyeron al desarrollo de los movimientos descolonizadores.
El fin de la Primera Guerra Mundial alentó el proceso con la aparición de nuevas naciones europeas, la consolidación como Estados independientes de los dominios británicos (Canadá, Nueva Zelanda y República Sudafricana) y la introducción del concepto de mandato por la Sociedad de Naciones.
Los movimientos independentistas cobraron fuerza durante la Segunda Guerra Mundial, ya que tanto EE. UU. como la URSS eran contrarios al colonialismo. En 1941 se firmó la Carta del Atlántico (donde se abordó el derecho de autodeterminación de los pueblos), principio que se incorporó a la Organización de las Naciones Unidas en su Carta Fundacional. La Guerra Fría proporcionó el impulso definitivo, al convertir a EE. UU. y la URSS en las superpotencias mundiales.
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