Deísmo, Teísmo y Ateísmo: Conceptos Clave en la Filosofía de la Religión
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Deísmo y Teísmo: Dos Visiones de la Divinidad en la Ilustración
Si conociésemos el estado de cosas del cosmos en un momento determinado y las leyes que gobiernan los cambios en el mismo, podríamos saber cuál será ese estado de cosas en cualquier momento determinado del futuro. Esto no parece compatible con la doctrina religiosa del libre albedrío, según la cual somos libres de obrar en uno u otro sentido, salvándonos o condenándonos en función de nuestras elecciones.
La diferencia fundamental entre teísmo y deísmo es que los deístas conciben a Dios como una necesidad racional más que emocional, es decir, como principio y causa del universo. Un teísta, como Rousseau, piensa en Dios como en una noción no exclusivamente intelectual o deductiva, sino ligada también a nuestros sentimientos. Desde el deísmo, no podemos pronunciarnos acerca de si Dios es bueno o malo, sabio o ignorante, cruel o piadoso, etc. Se trata de un Dios que puede concebirse como Ley o razón interna del mundo, es decir, muy alejado del Dios personal de la tradición y, desde luego, nada ajustado a ciertas nociones comunes a las distintas religiones positivas, como pecado, vida eterna, etc.
En cambio, un teísta como Rousseau sí determina algunos rasgos de la naturaleza divina: su bondad y cercanía al ser humano, su gusto por la sencillez primitiva y la austeridad. Es perfectamente razonable la ambigüedad de las nociones teísmo y deísmo porque quizá sean más llamativos los puntos en común de ambas doctrinas que los rasgos que las diferencian. Tanto el deísmo como el teísmo suponen una reinterpretación del concepto Dios desde un punto de vista ilustrado, es decir, crítico o racional. Y tanto uno como otro son modalidades de la religión natural, entendiendo por ésta una religión que excluye todos aquellos elementos que dan lugar a una gran variedad de credos y confesiones.
Por este motivo, pensadores como Rousseau buscaron un núcleo racional o natural común a las diferentes religiones positivas, y tanto el deísmo como el teísmo son el resultado de ese gran esfuerzo ilustrado.
Religión Natural, Religión Revelada y la Crítica al Fanatismo
Crítica al fanatismo: El término ateo significa etimológicamente "sin dios", es decir, designa a todos aquellos que niegan la existencia de Dios o de cualquier tipo de realidad que pudiera considerarse divina. En primer lugar, se refiere tanto a quien niega la existencia de Dios en general, a saber, la de cualquier forma de divinidad, como a quien niega la existencia de un Dios o dioses determinados. En este segundo sentido, el ateo lo es sólo desde el punto de vista de una religión concreta.
El ateísmo ha venido vinculándose con el materialismo mecanicista o con posiciones más o menos cercanas a éste. El punto de vista materialista consiste en afirmar que la realidad está compuesta de partículas que actúan recíprocamente entre sí siguiendo ciertas leyes mecánicas expresables matemáticamente. Un rasgo común a todos los materialistas es negar la existencia de lo que Descartes llamaba "sustancia pensante", entendiendo por tal una entidad que existe separadamente del cuerpo, además de considerar que tanto la vida como la racionalidad son aspectos de la realidad explicables desde la misma materia.
Este rasgo común es contrario al teísmo o afirmación filosófica de la existencia de Dios, pues éste siempre establece el dualismo antropológico, es decir, la existencia de alma y cuerpo, así como la imposibilidad de explicar la vida y la racionalidad sin recurrir a un acto divino. La relación entre ateísmo y teísmo tiene que ver con el conflicto entre determinismo y libertad. El materialismo mecanicista parece abocado a un punto de vista determinista, lo cual quiere decir que todo suceso está de antemano fijado, condicionado y establecido precisamente por las leyes mecánicas que rigen el universo.