La Crítica Radical de Nietzsche a Platón: El Mundo Invertido de la Metafísica

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La Crítica Nietzscheana a la Metafísica: El Mundo Invertido

La primera idiosincrasia de los filósofos es su egipticismo, su “mímica de sepultureros”. La otra peculiaridad de la tradición filosófica es también muy peligrosa: consiste en confundir lo último con lo primero.

La Inversión Platónica: De la Experiencia al Concepto Supremo

Lo último son los conceptos metafísicos que necesariamente son posteriores a nuestra experiencia sensible. Es evidente que la idea de Belleza es una generalización posterior a nuestra visión de los cuerpos bellos, de las acciones bellas, etc.

Sin embargo, el filósofo coloca la idea de Belleza como lo primero, es decir, como causa de los cuerpos y las acciones bellas. Esta es la esencia de la teoría de las ideas de Platón: las cosas son lo que son porque participan o imitan a las Ideas. La metafísica, tal como Nietzsche la ve, es de hecho el mundo al revés, el mundo invertido.

El Concepto como Origen y Causa Sui

La tradición filosófica desde Platón coloca los conceptos al comienzo. Estos conceptos, que en verdad no son nada real sino meras generalizaciones, devienen causa y origen de la verdadera realidad. Nietzsche los denomina el “último humo” de la realidad. Para explicar esta metáfora, basta pensar en qué queda de la Idea de Belleza cuando le sustraemos la realidad tangible de un cuerpo bello.

Para “adorar” a los conceptos, el filósofo niega que estos tengan su origen en el mundo sensible, en lo inferior. Los conceptos son eternos, no tienen su origen en nada. Obsérvese aquí otro rasgo de la teoría platónica de las Ideas: Las Ideas son anteriores a sus imitaciones en el mundo sensible.

Para que los conceptos puedan ser comienzo de un modo absoluto, han de ser causa de sí mismos, causa sui. Así, las Ideas platónicas se imponen incluso sobre el Dios creador del mundo.

Los Valores Supremos y la Eternidad

Todos los conceptos supremos, todos los valores supremos, son causa sui. Estos incluyen:

  • Lo existente: Lo que realmente es (en contraposición a lo que es mera sombra o engaño, el interior de la caverna platónica).
  • Lo incondicionado: El noumenon kantiano (en contraposición a la apariencia fenoménica).
  • Lo bueno, lo verdadero, lo perfecto.

Nada de esto puede estar sujeto al devenir, al tiempo; han de ser realidades eternas. Además, todos los conceptos supremos han de coincidir en uno que los reúna a todos: Dios.

Consecuencias del Mundo Invertido

Dios, lo último de lo último, es colocado como lo primero. Lo menos real, “el último humo”, es ahora el ente realísimo. El filósofo no solo inventa otro mundo (el mundo de las Ideas), sino que además lo considera más real e importante que el sensible.

Nietzsche aprovecha lo dicho sobre el egipticismo de los filósofos para golpear con el martillo. Los filósofos son como las arañas que atrapan a sus víctimas y luego les chupan la vida hasta dejarlas secas. Así actúan los filósofos con la realidad, terminan matándola en favor de un mundo que no existe.

Esto es nihilismo y resentimiento en acción. Para Nietzsche, todo el pensamiento de la cultura occidental refleja la desconfianza y el resentimiento frente a la vida, produciéndose la transmutación ontológica.