San Agustín y Santo Tomás: Ética, Política y Teología

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El problema del ser humano y de la moral: Antropología y Ética en San Agustín

El ser humano, según San Agustín, está hecho a imagen y semejanza de Dios. Esto quiere decir que posee, a diferencia de los animales, vida espiritual. Por ello, defenderá el dualismo, afirmando que el hombre se compone de dos sustancias: el cuerpo (materia) y el alma (forma), cuya unión es accidental. Así, el hombre es fundamentalmente un alma inmortal frente a un cuerpo mortal y corruptible. Esta alma humana tiene tres facultades que le hacen ser una única persona: memoria, inteligencia y voluntad.

  • La memoria permite unir el presente y el pasado, creando la identidad personal.
  • La inteligencia permite conocer la verdad.
  • La voluntad le lleva a buscar el amor y la felicidad, que solo se pueden encontrar plenamente en Dios.

Por todo ello, y siendo ese amor lo fundamental, el alma debe regir el cuerpo para volver a Dios, de quien procede. San Agustín defiende la libertad del ser humano y, por lo tanto, el libre albedrío. La voluntad libre nos hace pecar o vivir bien y conforme a la ley de Dios. Sin embargo, la voluntad no es suficiente para ser bueno por culpa del pecado original, y el ser humano necesita la gracia, dada por Dios, para obrar correctamente.

Una acción humana debe juzgarse en relación con la intención que la guía: si es conforme a la ley de Dios, será buena; si no, será pecado. El mal moral es el abuso que el hombre comete de su libre albedrío y, por ello, es responsable personalmente del pecado cometido. La voluntad humana tiende a la felicidad, fin supremo que sólo se consigue en la otra vida, con la contemplación y amor de Dios, cumpliéndose así la auténtica libertad.

El problema de la sociedad: La política en San Agustín

San Agustín es el primer pensador que analiza el sentido de la historia humana y la concibe como el escenario donde Dios se manifiesta al hombre y donde se produce la salvación. Así, la historia es lineal, teniendo un principio, la creación, y un fin, el Juicio Final, y adquiriendo un significado global en ese final de los tiempos.

En este desarrollo histórico, San Agustín señalará que existen dos grandes grupos humanos según sea el objeto de su amor:

  • Los que se aman a sí mismos por encima de todo (la Ciudad terrenal).
  • Los que aman a Dios por encima de todo (la Ciudad de Dios).

Estas dos ciudades están mezcladas en cualquier sociedad a lo largo de la historia, manteniendo una lucha ética entre sus componentes. La historia humana avanza hacia el triunfo y salvación de los integrantes de la Ciudad de Dios, que se dará al final de los tiempos.

Santo Tomás: Teología y la existencia de Dios

El problema de Dios será el central en Santo Tomás, autor cristiano. Dios es el único ser necesario, que tiene la causa de su existencia en sí mismo y, por lo tanto, esencia y existencia se identifican: su propia esencia consiste en existir, existe por su propia esencia. La existencia de Dios no será evidente a la razón humana pero, sin ser evidente, es posible demostrarla racionalmente.

Demostración de la existencia de Dios

Toda demostración debe ser hecha de una de estas maneras:

  1. A priori: desde la causa al efecto, donde se deduciría necesariamente del concepto de Dios (su esencia) su existencia. No es válida para Santo Tomás.
  2. A posteriori: desde los efectos a la causa. La demostración a posteriori será válida para Santo Tomás.

De esta manera, establecerá sus cinco vías racionales para demostrar la existencia de Dios, pruebas que seguirán el siguiente esquema:

  1. Se parte de un hecho de experiencia.
  2. Se aplica al hecho el principio de causalidad.
  3. Se repudia la cadena infinita de causas.
  4. Se concluye afirmando la existencia de un primer principio al que se llama Dios.

Las cinco vías tomistas

  • Vía del movimiento

    Es evidente el movimiento de los seres del mundo. Ahora bien, nada se mueve si no es movido por otro. Es necesaria la existencia de un motor inmóvil (que no sea movido por otro). Este motor inmóvil será Dios.

  • Vía de la causalidad eficiente

    Se observa la existencia de causas eficientes que no son causa de sí mismas, sino efecto de otras causas eficientes. Como no puede existir una serie infinita de causas eficientes, hay que admitir la existencia de una causa eficiente incausada, que es Dios.

  • Vía de la contingencia

    Existen seres contingentes, aquellos que empiezan a existir y perecen. Si todos los seres fuesen contingentes, no existiría ningún ser, pero como existen seres, hay que admitir la existencia de un ser necesario, causa de los seres contingentes, y este ser necesario será Dios.

  • Vía de los grados de perfección

    Existen seres con más o menos perfección, y esto implica la existencia de un modelo con el cual comparamos la perfección de los seres de este mundo. Este modelo de comparación será un ser supremo: Dios.

  • Vía de la finalidad

    Los seres no inteligentes actúan en la naturaleza con un fin, cumplen una finalidad específica. Esto implica que debe existir un ser inteligente que dirige a los seres no inteligentes. Y este ser inteligente es Dios.

Mediante las cinco vías queda demostrada la existencia de Dios. Santo Tomás, como cristiano, rompe con la visión aristotélica. Para Santo Tomás, Dios será el creador del universo y de todos los seres que lo habitan.