La Crisis de 1868 en España: Causas y Consecuencias

Enviado por Comunidad Xuletas y clasificado en Historia

Escrito el en español con un tamaño de 3,22 KB

El proceso responde a una situación de multicausalidad, al coincidir una crisis económica, política y social.

Crisis Económica

La crisis económica es triple: financiera, industrial y agrícola. La Crisis Financiera se originó por la evidencia de que las inversiones ferroviarias no eran rentables; cuando se terminó el periodo de construcciones intensivas, la explotación de las líneas puso al descubierto que los ferrocarriles españoles producían escasos rendimientos; el valor de las acciones ferroviarias en la Bolsa cayó estrepitosamente, arrastrando consigo la caída de las cotizaciones de la Deuda Pública y de otras entidades financieras. Esta crisis coincidió con una grave Crisis Industrial, especialmente en Cataluña. La Guerra de Secesión de Estados Unidos había interrumpido las importaciones de algodón y los precios de este se elevaron. Muchas industrias algodoneras no pudieron afrontar la subida de los precios de la materia prima en un momento en que existía gran contracción de la demanda de textiles como consecuencia de la subida de los precios agrarios. Esta situación originó el cierre de las fábricas y la despedida de los obreros, la Crisis de Subsistencias empezó en 1866 y fue ocasionada por unas malas cosechas; el resultado fue la carestía de trigo, alimento básico de la población. Los precios del trigo empezaron a subir espectacularmente.

Las crisis Industrial y Agrícola se combinaron y agravaron la situación social. En el campo, el hambre condujo a un clima de gran violencia social; en las ciudades, algunas industrias cerraron sus puertas, el paro se incrementó y el nivel de vida de las clases populares descendió todavía más.

Crisis Política

La Crisis Política se hizo evidente. En 1868 gran parte de la población tenía razones para alzarse contra el régimen isabelino. Los grandes negociantes reclamaban al gobierno que tomase medidas para salvar sus inversiones en la Bolsa; los Industriales reclamaban la adopción de una política proteccionista y los obreros y campesinos perdían una acción gubernamental para mejorar sus míseras condiciones de vida.

En 1866, O’Donnell reprimió la revuelta del cuartel de San Gil, fusilando a todos los implicados. Isabel II lo cesó, pero los gabinetes de Narváez o González Bravo, que gobernaron por decreto haciendo oídos sordos a los problemas del país.

El Pacto de Ostende y el Pacto de Bruselas

Ante la represión sistemática y la imposibilidad de acceder al poder, el P. Progresista se alejó del régimen, abandonando la acción constitucional por la vía de la conspiración. En agosto la oposición firmó el Pacto de Ostende (Progresistas y Demócratas) de carácter antiisabelino. Tras la muerte de O’Donnell en 1867, se unieron al pacto los Unionistas (Pacto de Bruselas). Esta adhesión fue fundamental para el triunfo de la Revolución porque aportó a la misma a la cúspide del ejército, privando a Isabel II del apoyo de gran parte de los militares.