Conceptos Fundamentales de Aristóteles: Saber, Acción y Producción
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Nociones Aristotélicas Fundamentales
Lo Necesario y el Saber (Episteme)
Aristóteles trata del saber o ciencia (epistéme), distinto de la sabiduría (sophía), como virtud dianoética, es decir, como un hábito o disposición estable (o un “modo de ser”) de la inteligencia o razón humana, adquirida por repetición de actos (cognitivos o intelectivos). Es una virtud dianoética teorética (referida a la theóresis o actividad teórica): un hábito que nos da la posibilidad y la facilidad para conocer la verdad de un modo “científico” (epistémico).
La epistéme es el hábito que nos dispone a conocer los “aspectos necesarios” (no contingentes) de la realidad, es decir, lo que es universal y necesario y, por tanto, demostrable. Así pues, se trata de un conocimiento riguroso y objetivo de todo aquello que puede ser demostrado o razonado según el método propio de la ciencia: la deducción y la inducción.
Aristóteles distingue tres actividades humanas: la theóresis, la prâxis y la poíesis. Pues bien, la primera puede versar sobre lo necesario; en cambio, el objeto de la prâxis y la poíesis (lo que hacemos –en sentido moral y en sentido “poiético”–) es contingente.
Lo necesario es lo que es y no puede no ser; y también lo que es de un modo (lo que es así) y no puede ser de otro modo. En oposición a necesario, contingente es lo que puede ser o no ser; y también lo que es de un modo (lo que es así) pero podría ser de otro modo. Pues bien, los aspectos contingentes de la realidad no pueden ser objeto de epistéme.
Características de la Ciencia (Episteme)
La epistéme estudia la realidad, que es singular (o particular) o sensible.
Aristóteles indica otras características de la ciencia:
- La universalidad.
- La causalidad: Aristóteles destaca que tenemos conocimiento científico cuando justificamos racionalmente nuestras afirmaciones.
- El ser enseñable: La ciencia, en cuanto cuerpo de proposiciones necesarias, es transmitible a otro ser racional o pensante.
La Acción (Praxis) y la Producción (Poiesis)
Aristóteles distingue tres actividades humanas: la theóresis, la prâxis y la poíesis. Pues bien, la primera puede versar sobre lo necesario; en cambio, el objeto de la prâxis y de la poíesis es contingente. Las acciones contingentes son aquéllas que hacemos libremente los hombres.
Podemos distinguir dos tipos de actividades humanas:
- La poíesis es la actividad que persigue un fin exterior a ella misma: la producción de algo, de algún producto (una casa).
- La prâxis es la actividad que no persigue nada externo, sino que el sujeto de la acción es su propio fin, de tal modo que el sujeto –el agente moral: el que obra o actúa–, al obrar bien se hace bueno o mejor, y al obrar mal se hace malo o peor.
Virtudes Asociadas a la Producción y la Acción
Consideremos ahora las virtudes (aretaí) que hacen que la producción y la acción sean buenas o excelentes.
- Lo que los griegos denominan téchne (y los latinos ars) es precisamente esa disposición estable o “modo de ser” del alma que consiste en saber hacer. Está asociada a la poíesis.
- La virtud propia de la acción (prâxis) es la prudencia (phrónesis, prudentia). Es la virtud principal de la razón práctica: saber actuar o saber obrar bien. Consiste en un saber obrar, que, de modo paralelo al arte, los latinos definieron como recta ratio agibilium: recta (o correcta) razón de las obras que son practicables (“agibles”).