El Cogito y el Criterio de Verdad en la Filosofía de René Descartes

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El Cogito: El primer principio de la filosofía de Descartes

Al presentar en general la filosofía cartesiana, hemos señalado el descontento de Descartes respecto a los conocimientos que había adquirido. No encontramos todavía en ella el cogito.

En el Discurso del método, sostiene que el método geométrico es el que debe usarse en la construcción de su sistema; puede pasar, en la cuarta parte, aplicando el método, a buscar el fundamento inconcuso y primero respecto a toda verdad posterior.

El punto de partida, consecuencia de su método, es su duda universal y metódica. Mediante ella, va a descubrir su primera verdad, cierta y totalmente segura, inatacable por los escépticos: «Pienso, luego soy» (cogito ergo sum) es el prototipo de toda verdad y certeza. De hecho, como diremos en el siguiente apartado, Descartes obtuvo su criterio de verdad o certeza pensando sobre las características del cogito.

En suma, Descartes ha obtenido el primer principio de su filosofía, que le permitirá establecer los criterios del conocimiento cierto y todos los demás conocimientos. Además, respecto al cogito, aunque Descartes lo formuló en forma de deducción, aclaró que no se trata de tal cosa, sino precisamente de una intuición; o sea, una captación inmediata de una naturaleza simple.

La existencia real y la interioridad del sujeto

Por eso, esta primera verdad no se refiere a la existencia en abstracto, sino a mi existencia real, que capto a través de mi acto de dudar. Se trata, pues, de una existencia real y, por eso, permite deducir otras existencias.

El cogito cartesiano no es totalmente original. Descartes conocía [estos planteamientos], a través de los jesuitas de La Flèche. Sin embargo, este tema ha sido capital para toda la modernidad. En el pensamiento antiguo y medieval, la verdad dependía de los objetos o cosas conocidas, mientras que, en Descartes, ese fundamento ni siquiera es tenido en cuenta: todo se centra en el sujeto y en su interioridad. En mí se encuentran las ideas que percibo de un modo o de otro, y si las intuyo o percibo clara y distintamente, son verdades inconmovibles.

El criterio de verdad: Claridad y distinción

Pasemos ahora al criterio de verdad. El criterio de verdad en Descartes es la claridad y distinción que acompaña a la intuición de una idea. Dicho de otro modo: todo lo que conocemos de modo claro y distinto es verdadero.

¿Cómo obtuvo Descartes su criterio? Como él mismo indica, lo hizo a través del análisis de las características de la primera verdad. Es decir, una vez que obtuvo una verdad indubitable, que resiste a toda duda, consideró sus características para enunciar así su criterio de verdad o certeza.

La evidencia y la intuición intelectual

Para Descartes, la evidencia consiste en la intuición intelectual de una idea clara y distinta, lo cual excluye la posibilidad de error. En sus Principios de filosofía, Descartes dice que llama:

  • Claro: a aquello que está presente y manifiesto a una mente atenta, del mismo modo como afirmamos que vemos claramente los objetos cuando, estando presentes al ojo que los contempla, operan sobre este con fuerza suficiente.
  • Distinto: a aquello que es tan preciso y diferente de todos los otros objetos, que no contiene en sí mismo nada que no esté claro.

Así pues, no es lo mismo claridad que distinción. Un intenso dolor interno es percibido claramente, pero no hay en él ninguna distinción, pues no sabemos ni de dónde procede, ni por qué... Por eso, añade Descartes que «la percepción puede ser clara sin ser distinta, mientras que no puede ser distinta sin ser clara».

En suma, una idea es clara cuando se perciben todos sus elementos, y distinta cuando no se puede confundir con ninguna otra. El prototipo de idea clara y distinta es la naturaleza simple. Esta evidencia intelectual tiene una propiedad importante: no se puede dudar de ella. Evidencia e indubitabilidad son, en gran medida, intercambiables: reconocemos que tenemos una evidencia cuando no podemos dudar de ella y, por otra parte, la evidencia clara y distinta es siempre verdadera.

Concluyamos diciendo que la aplicación del método dio como primer rendimiento la obtención de un primer principio totalmente cierto, base de todos los desarrollos posteriores. Descartes establece su criterio de certeza como piedra de toque de todas las verdades que iría descubriendo.