Bernardino Rivadavia y Juan Manuel de Rosas: Dos figuras clave en la historia argentina
Enviado por Comunidad Xuletas y clasificado en Historia
Escrito el en
español con un tamaño de 12,59 KB
Bernardino Rivadavia
Bernardino Rivadavia El cabildo porteño eligió gobernador a Martín Rodríguez en 1820, otorgándole prerrogativas para reorganizar la situación y alcanzar el orden. Entre algunas de las decisiones que tomó, se encuentra la suprimir los cabildos de la provincia de Buenos Aires, finalizando con una institución heredara de la Madre Patria España. Asimismo, reglamentó la elección de gobernadores y dispuso la “Ley de Olvido” que funcionó como una especie de amnistía. Uno de los hombres de Rodríguez fue Bernardino Rivadavia, quien le daría al gobierno una impronta singular. La cual, al día de la fecha, aún divide a los argentinos. Influido notoriamente por las ideas europeas, y con gran iniciativa para la labor legislativa, buscó alcanzar al progreso que las ideas del momento prometían, dejando de lado los datos de la realidad que circundaban la zona del Río de la Plata. Por ello, fue contra tradiciones propias suscitando el recelo de la población. Por ello, muchas de las medidas que adoptó no sobrevivieron ni superaron el período de su gestión. Entre tantas de sus políticas, emprendió una reforma religiosa que merece objeciones de todo tipo, ya que al emprenderla cometió un error jurídico de gran magnitud, ya que invadió una jurisdicción que de ninguna forma competía al gobierno civil: la de la Iglesia Católica. A tal punto fue la intervención de Rivadavia, que pidió el exilio de aquellos religiosos que se opusieran a su reforma, como así también prohibió la impresión de aquellos periódicos que apoyaran a la Iglesia. Estas reformas provocaron una revolución el 19 de marzo de 1823, pero la misma termino fracasando. Rivadavia ordenó el fusilamiento de aquellos que la encabezaban. También vale destacar que fue Rivadavia quien desde mediados de 1822 gestionó un préstamo con la banca perteneciente a Gran Bretaña, a través de la “Baring Brothers”, un consorcio privado que funcionó como intermediario. Comenzaba así la deuda externa argentina. En febrero de 1824 se convoca a un Congreso General en Buenos Aires, a instancias de Rivadavia. Aunque no pudo estar presente para ver concretado el mismo, ya quefinalizo el mandato de Martín Rodríguez, sucediéndolo el general Las Heras, y fue designado como ministro plenipotenciario ante Londres y París, por lo que partió a Europa. En diciembre del mismo año se inaugura el “Congreso General de las Provincias de Sud América”, el cual aprobaría una “Ley Fundamental”, cuyo objeto fue establecer un “Pacto de Federación” entre las provincias. Además, el mismo creo un “Supremo Poder Ejecutivo Provisorio”, el cual estaría a cargo del mismo gobernador de Buenos Aires. Las competencias de dicho poder ejecutivo serían: el manejo de las relaciones exteriores, la defensa común y la formación de un tesoro. Los fondos que conformarían el mismo serían aportados por las provincias conforme a su población y recursos. Dicho Congreso se declaró de carácter constituyente, y estableció que la constitución que se dictaría no sería promulgada hasta no ser aceptada por las provincias. Llegado febrero de 1826, el Congreso pone fin al mandato del Gral Las Heras, quien había sido designado de forma previsional. Se dicta una Ley de Presidencia y se designa para al cargo a Rivadavia. El 7 de dicho mes, Rivadavia establece que el préstamo gestionado por Buenos Aires a través de la “Baring Brothers” es nacional e incorpora en carácter de garantía las minas provinciales. El 7 de marzo la ciudad de Buenos Aires es declarada capital, lo que provoca el disgusto de la provincia, ya que se entiende que se la despoja de dicha ciudad. El mandato de Rivadavia concluye abruptamente, en parte por la pésima negociación realizada por su enviado para firmar la paz por la guerra con el Brasil (que seguía las instrucciones del embajador inglés al momento de determinar los límites) y en parte porque sale a la luz un negociado que lo involucra respecto a las minas de Famatina. Esta situación, provoca que el Presidente eleve su renuncia al Congreso, que la acepta. Vale decir, que durante la gestión de Rivadavia no solo se sucedió la guerra contra el Brasil. El país se encontraba dividido entre los caudillos que no reconocían la autoridad del presidente y entre aquellos que lo apoyaban. Asimismo, el Congreso dicta la constitución unitaria de 1826, estableciendo un régimen netamente presidencialista. Instalado provisoriamente en el gobierno Vicente López, se llamó a elecciones para constituir la Junta de Representantes y la misma designó en carácter de gobernador al Coronel Manuel Dorrego. La guerra continuaba y queda a cargo del mismo. Sin embargo, debido a la escasez de dinero para continuar solventado la guerra y a las incesantes presiones, despacha enviados para firmar una convención preliminar de paz. La misma, establecía la renuncia por parte de Brasil y la Argentina a la “provincia de Montevideo”, la cual devendría en la República Oriental del Uruguay. Los unitarios inician contra Dorrego una feroz campaña opositora, ya que la renuncia de Rivadavia y la asunción de un federal en su reemplazo había implicado una grave derrota. Así es como se pergeña una revolución por parte de los unitarios Agüero y Lavalle, en cuyo plan está el fusilamiento de Dorrego. Cuestión que se terminará concretando, y que marcará el inicio de una ensangrentada represalia por parte de Lavalle a los gauchos federales de la provincia de Buenos Aires, como así también contra caudillos federales del interior. Se suceden una serie de batallas cruentas entre unitarios y federales, y luego de la firma de diversos pactos, el gobernador que había sido designado de forma interina, Juan José Viamonte, convoca a la Junta de Representantes, y la misma elige como gobernador a Juan Manuel de Rosas.
Juan Manuel de Rosas
Juan Manuel de Rosas La junta elige a Rosas por 33 votos contra 1 y le otorga “facultades extraordinarias”. Es apoyado de manera popular y es saludado por el presidente de la Junta de Representantes como “Restaurador de las Leyes”. El 31 de agosto de 1830 las fuerzas controladas por los unitarios concluyen un acuerdo, denominándose la “Liga Militar”. Asimismo, Buenos Aires, Santa Fe y Entre Ríos firman el “Pacto Federal”. Como era de esperarse los integrantes de ambos bandos se declaran la guerra. El jefe de la Liga Militar cae preso (Paz), motivo por el cual la misma empieza a debilitarse. Al mando del ejército del “Pacto Federal” se encuentra Estanislao López. Dichos cambios, producen que las provincias vayan adhiriendo al Pacto Federal, delegando en Rosas el manejo de las relaciones exteriores. Si bien durante la guerra hizo uso de sus facultades extraordinarias, finalizada la misma reintegró a la Legislatura dichas funciones, en mayo de 1832. En diciembre del mismo año vencía su mandato y la Junta decidió su reelección, la cual fue rechazada por Rosas, quien requería de las facultades extraordinarias para poder gobernar. Ante la negativa de Rosas, fue designado como gobernador Juan Ramón Balcarce. Pero el mismo no permanecerá en el gobierno mucho tiempo, debido a distintos desencuentros entre aquellos que apoyaban al Restaurador y los que no. Sucede a Balcarce el general Viamonte el que no cuenta con mucho apoyo. Al mismo tiempo, Rosas había finalizado la campaña del desierto y se encontraba recluido en una estancia en Azul.
Segundo gobierno de Rosas
Frente al asesinato de Quiroga, caudillo riojano, que impacta en todo el país, la Junta de Representantes dicta una ley nombrando gobernador a Rosas otorgándole la suma del poder público. Concentrándose en él facultades legislativas, ejecutivas y judiciales. La única condición que pone Rosas es que se realice un plebiscito que ratifique dicha ley. La misma es aprobada en forma casi absoluta. Rosas asume su segundo gobierno en 1835. Rosas comienza a reorganizar el ejército y la administración, colocando a la cabeza a federales. Dicta una Ley de Aduanas para proteger la producción local entre otras medidas determinantes. El bloqueo anglo-francés y la vuelta de obligado. El Bloqueo anglo-francés al Río de la Plata —también conocido como la Guerra del Paraná— tuvo lugar entre el 2 de agosto de 1845 y el 31 de agosto de 1850. Durante el mismo, las escuadras británica y francesa cerraron al comercio todos los puertos de la Confederación Argentina y los de la República Oriental del Uruguay, con excepción del de Montevideo. La diplomacia inglesa y francesa justificó el bloqueo por la participación del ejército argentino —dependiente del gobernador de la Provincia de Buenos Aires, Juan Manuel de Rosas— en la Guerra Grande en Uruguay. Según las potencias interventoras, esa participación era un ataque directo a la independencia de ese país, estaba acompañada de crueldades injustificadas, y perjudicaba los intereses comerciales de Francia y del Reino Unido en la cuenca del Río de la Plata. En la práctica, importaba mucho más a las potencias agresoras obligar a la Argentina y al Uruguay a reconocer a sus ríos interiores como no sujetos a su soberanía y permitirles comerciar libremente a través de estos ríos. La acción militar anglo-francesa no obtuvo la ansiada rendición de Rosas, aunque logró sostener al gobierno de Montevideo durante seis años. Finalmente, la intervención fue levantada por medio del Tratado Arana-Southern y el Tratado Arana-Lepredour.
La Vuelta de Obligado
El 17 de noviembre de 1845 partió de Montevideo una gran flota, con la misión de abrir el río Paraná al comercio transatlántico, formada por decenas de buques de vela y a vapor, y más de 100 buques mercantes. Llevaba a bordo 113 cañones, de calibres de 24 a 80. La comandaban los almirantes Massieu De Clerval y sir Charles Hotham. El 20 de noviembre llegaron frente a la Vuelta de Obligado, donde se había atrincherado Mansilla. Éste había armado una batería sobre la costa, en un paso estrecho, y obligó a la flota enemiga a detenerse por medio de una línea de botes unidos por una gruesa cadena. En realidad, no tenía posibilidad alguna de derrotar a la escuadra anglo-francesa: contaba solamente con 35 cañones, de calibre 4 a 24, mientras sus enemigos llevaban a bordo de sus buques 113 cañones, con calibres de 24 a 80. no obstante, lograron causar serias averías a los barcos enemigos; cuando los ingleses y franceses desembarcaron para tomar las baterías por asalto, fueron obligados a reembarcarse con graves pérdidas. Mansilla fue herido y reemplazado por Juan Bautista Thorne, que quedaría virtualmente sordo desde esa batalla. Finalmente, cuando éste se estaba quedando sin municiones, los invasores cortaron la cadena y recomenzaron su marcha hacia el norte. Por decreto del 27 de noviembre, Rosas declaró actos de piratería la navegación de esa flota, y la de los buques bajo la protección de la misma. El 4 de diciembre, el Paraguay declaró la guerra a Rosas. Mansilla continuó construyendo baterías defensivas, y atacando los buques enemigos: el 2 de enero de 1846, hubo un nuevo combate en la Vuelta de Obligado. El día 9 del mismo mes logró causarles serias averías en El Tonelero, cerca de Ramallo, y ese mismo día en Acevedo, cerca de San Nicolás de los Arroyos. El 16 de enero hubo nuevos combates en San Lorenzo y en la Angostura del Quebracho, poco al norte de ese lugar. El 10 de febrero, el vapor Gordon, enviado a pedir refuerzos, fue atacado frente a la isla del Tonelero, viéndose obligado a reunirse con la flota. Los refuerzos, llevados por los vapores "Firebrand" y "Alecto", fueron casi destruidos en el Tonelero. El 2 de marzo, sufrieron terribles pérdidas en Quebracho, y al mes siguiente tres buques en el Tonelero. El 19 de abril, en el Quebracho, el capitán Alzogaray recuperó uno de los buques de la armada capturada a Brown.25 Pese a todos estos combates, la flota logró llegar a Corrientes, donde pudieron realizar algunos intercambios comerciales, aunque no muy beneficiosos, ya que se trataba de una provincia pequeña y poco poblada. Lo que sí resultó útil al gobierno correntino fue la importante cantidad de armamento aportada. Las fuentes no mencionan si fue donado por las fuerzas anglo-francesas o vendidas al gobierno provincial. De regreso de esta expedición, la flota volvió a ser atacada por Mansilla en Quebracho, el 10 de junio, sufriendo graves pérdidas. No fueron esos los únicos ataques de las fuerzas extranjeras: el 21 de marzo fue atacado el puerto de Ensenada, y el día 25, Atalaya. En ambos casos, milicias locales de caballería los obligaron a reembarcarse y retirarse