Arquitectura Romana: Orígenes, Características y Legado

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La Arquitectura Romana: Características Generales y la Ciudad

1. Introducción. Características generales de la arquitectura.

Se considera que el arte romano es el resultado final de la fusión entre formas procedentes de Grecia y otras aportadas por el pueblo etrusco. Pero la historia de Roma, sus instituciones, su expansión y su carácter de primer gran imperio mediterráneo sugieren un arte más complejo y original. Según la leyenda, la fundación de Roma sucede en el siglo VIII a. de C., en concreto en el año 753. El protagonismo recae en el héroe troyano Eneas y/o en los hermanos gemelos Rómulo y Remo. Los romanos, eminentemente pragmáticos, se despreocupan de crear un arte propio, y los artistas serán esclavos o extranjeros en un primer momento. Sus primeras creaciones, durante la República, serán fusión de las de otros pueblos: de los etruscos toman el arco, la bóveda, la columna toscana y rasgos básicos del templo; de los griegos, adoptan los órdenes clásicos, el lujo de la época helenística, la tradición y la técnica. Con el Imperio, Roma logra la madurez, y sus creaciones artísticas son ya típicamente romanas. El arte romano ofrece al mundo occidental un legado de formas que aún permanecen y que definen algo tan recurrente en el arte europeo como el clasicismo. La huella clásica que pervive en las artes medievales (románico y gótico), la que domina el mundo italiano e italianizante del Renacimiento y Barroco, la que sobrevive en el verdadero neoclasicismo y la manipulada por los regímenes dictatoriales del siglo XX, es básicamente de filiación romana. En el plano arquitectónico, Roma aporta un amplio desarrollo urbanístico, una mayor tipología constructiva, nuevos materiales y elementos estructurales, una concepción del espacio interior inexistente hasta entonces y un carácter pragmático, monumental y público capaz de dar respuesta a la demanda sin dejar de lado los cuidados estilísticos y el adorno.

1. Características generales de la arquitectura

La arquitectura es la manifestación artística más importante, a la que en parte se supeditan escultura y pintura. Sus rasgos más destacados son:

  1. El romano, a diferencia del griego, valoraba más el espacio interior.
  2. Utilizan nuevos materiales, además de la piedra de variado tamaño y aparejo (mampostería, sillar liso o almohadillado), emplean el ladrillo y, sobre todo, el hormigón. Este último, aunque con precedentes, resulta totalmente innovador tal y como lo usaron; sus ventajas son resistencia, bajo costo y rapidez en la construcción.
  3. Sus importantes obras de ingeniería, como puentes, calzadas, acueductos, etc.
  4. La decoración, que embellece y da riqueza a la obra, utiliza elementos arquitectónicos, escultóricos y pictóricos. Como arquitectónicos destacan los órdenes que aparecen en ocasiones superpuestos, la superposición de arco y dintel, el uso frecuente de hornacinas. La escultura, si bien pierde protagonismo en los templos. Los pictóricos cubren los muros interiores dejando la decoración de mosaicos para los suelos. La temática es variada: mitológica, histórica, de guirnaldas, bucráneos, amorcillos, roleos. Conforme avance el Imperio, la decoración experimenta un proceso de recargamiento o "barroquización".
  5. Se utiliza normalmente una planta regular, con tendencia a la simetría.

La ciudad romana, principales modelos de edificios

El mundo romano fue un mundo de ciudades. En ellas se concentraba el poder. A medida que Roma iba extendiéndose por el Mediterráneo, fue expandiendo también su manera particular de organizar la ciudad. En algunos de los territorios conquistados, llamados colonias, Roma tuvo que crear ciudades de nueva planta. Para ello, utilizó el plano ortogonal que se basaba en la estructura de los campamentos militares romanos. Las ciudades romanas estaban rodeadas por una muralla y su trazado urbano se establecía con cierta regularidad, siguiendo el modelo etrusco y helenístico hipodámico, en torno a las dos calles principales perpendiculares, el cardo (N-S) y el decumanus (E-O). El foro era el centro de la vida pública; por falta de espacio, posteriormente se construyeron los foros imperiales compuestos por: el foro de César, Vespasiano, Nerva y Trajano. Hispania fue una de las provincias más romanizadas: adoptó el latín como lengua, los dioses romanos se mezclaron con los indígenas e incluso se extendió el cristianismo, se copió el trazado de las ciudades romanas y se impusieron las características del arte romano.

Principales modelos de edificios

Arquitectura religiosa y conmemorativa:

En las construcciones religiosas juega un papel esencial el templo. El de planta rectangular se inspira esencialmente en la estructura del templo griego, aunque en el mundo romano es pseudoperíptero; muestra elementos etruscos como el elevado podio sobre el que se asienta, escaleras sólo en la fachada principal, cella tripartita y ausencia de escultura en el tímpano; ejemplos conocidos son la Fortuna Viril de Roma y la "Maison Carré" de Nimes. El tipo tholos tiene en el templo de Vesta del Foro romano su ejemplo más conocido. El templo abierto helenístico, a semejanza del de Zeus en Pérgamo.

La práctica funeraria de la incineración conduce a la aparición de los columbarios, enterramientos colectivos a manera de pequeños nichos donde se depositan las cenizas del difunto. La inhumación precisa, sin embargo, de mayores espacios que pueden ser subterráneos, tipo hipogeo como las conocidas catacumbas, o exteriores, que según el gusto y la categoría del difunto presentan variadas formas: torre-túmulo como las de Cecilia Metela y Adriano en Roma, pirámide como la de Cayo Cestio en Roma, o tipo templo. A diferencia de Egipto y Etruria, en Roma estas construcciones no tienen como finalidad servir de morada del alma sino recordar al difunto. Las Columnas conmemorativas. Construcción típicamente romana que se erige en el Foro y se decora con relieves alusivos al acontecimiento, desarrollados en sentido helicoidal, rematándose todo con una estatua en bronce del emperador. Su gran tamaño permite acceder por una escalera interior a la terraza o balcón previo a la estatua. La primera de ellas construida por Trajano en el 113 d.C. para conmemorar la victoria sobre la Dacia.

Arcos de triunfo. Situados en lugares clave de la ciudad, no son puertas de muralla sino construcciones con finalidad conmemorativa. Presentan variedad de tipos, desde el más simple de arco único y dos frentes (Tito en Roma), hasta los de tres vanos con el central más alto y dos frentes (Constantino y Septimio Severo en Roma); menos frecuentes son los de cuatro frentes (Caracalla). En alzado presentan normalmente tres cuerpos: basamento liso o poco decorado, cuerpo central con columnas adosadas y superposición arco – dintel, y ático, con inscripciones y otros motivos decorativos. En España los arcos de triunfo también tuvieron un amplio desarrollo, ejemplos serán el arco de Bara, arco de Medinaceli (Soria), y arco de Caparra, único ejemplo de arco de cuatro entradas.

Monumentos públicos y de ingeniería:

Los romanos, más ingenieros que artistas, serán creadores de importantes obras de carácter público. El uso de nuevos materiales como el cemento y el ladrillo cocido les permitirá una mayor flexibilidad y rapidez. Entre los edificios públicos hay que destacar:

  1. Basílica. Lugar para las relaciones comerciales y la administración de justicia, es de planta rectangular con tres naves separadas por columnas, la central más alta y terminada en un ábside semicircular. El sistema de cubierta suele ser abovedado. Originaria del mundo helenístico, pasará a través de Roma al cristianismo donde adquiere un gran desarrollo, ya que el templo clásico por sus reducidas dimensiones no permite acoger a la comunidad en sus celebraciones litúrgicas. La Basílica de Majencio servirá como modelo a las denominadas basílicas, ya cristianas, como Santa María la Mayor.
  2. Termas. Complejo conjunto de múltiples funciones y grandes dimensiones, cuenta con salas de baño de agua caliente (caldarium), templada (tepidarium) y fría (frigidarium), vestuarios (apodyterium), salas de juego, bibliotecas y zonas ajardinadas. Las más conocidas son las de Trajano, Caracalla y Diocleciano.
  3. Teatro. Procede del teatro griego pero presenta modificaciones como: cavea semicircular no condicionada por pendientes naturales, al estar construida sobre galerías de bóvedas anulares, que comunican con los vomitorium por los que el espectador accede a las gradas; orchestra semicircular al no tener el coro el mismo protagonismo que en las representaciones griegas; proscenio menos elevado y, por el contrario, escena elevada hasta la altura de la cavea y ricamente decorada con elementos arquitectónicos y escultóricos.
  4. Anfiteatro. Se trata de un doble teatro con planta elipsoide, dedicado a espectáculos sangrientos. En el centro la arena, con foso y construcciones subterráneas para luchadores y fieras, que en ocasiones está preparada para ser inundada y celebrar batallas navales o naumaquias. El más grandioso de estos edificios es el anfiteatro Flavio o Coliseo de Roma. En cuanto a España, los anfiteatros mejor conservados son los de Itálica y Mérida.
  5. Circo. Destinado a carreras de carros y caballos, tiene forma alargada con los lados mayores rectos y los menores uno semicircular y el otro ligeramente curvo en el que se sitúan las entradas. Consta de: arena, dividida por la spina o eje central que solía decorarse con estatuas y otros elementos decorativos; podium que separa la arena de la cavea, está dividida en sectores como en el anfiteatro. No se conservan más que los espacios de la arena, en ocasiones aprovechados urbanísticamente, caso de la famosa Plaza Navona de Roma.

Las obras de ingeniería son propias del pragmatismo romano y el carácter urbano de su civilización, que les llevará a construir grandes obras para abastecer de agua a las ciudades (acueductos) o comunicarlas (puentes, puertos). El sistema constructivo es el de hileras de arcos, sencillas o superpuestas, sobre pilares de sillería. Puentes destacables son la combinación de puente-acueducto que encontramos en el de Gard (cercano a Nimes, Francia). En España, los romanos dotaron a sus provincias con las mismas infraestructuras que existían en la capital.

  1. Las calzadas. Para comunicar las ciudades, los romanos construyeron una importante red viaria formada por las calzadas. La importancia de comunicar las ciudades permitía que los ejércitos se movieran rápidamente y mantenían en contacto los núcleos de explotación económica con los principales puertos y centros comerciales. (Ej. vía de la Plata, vía Augusta)
  2. Los puentes. Los puentes con los que salvar barrancos, ríos y desfiladeros en una geografía montañosa como la hispánica constituyeron sólidas obras de ingeniería, muchas de las cuales han servido hasta fechas recientes para el fin para el que fueron creadas. Puentes más importantes han llegado hasta nuestros días destacando el de Salamanca, Mérida, Lugo y uno de los mejor conservados es el puente de Alcántara en Cáceres.
  3. Los acueductos. Todas las ciudades que ocuparon o fundaron los romanos disponían de agua corriente gracias a la que conducían los acueductos desde las fuentes de las localidades. El más conocido y el mejor conservado del mundo es el de Segovia.