La Visión Ética y Política de San Agustín: Fundamentos de La Ciudad de Dios
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I. Contexto y Propósito de La Ciudad de Dios
El texto tratado pertenece a la monumental obra La Ciudad de Dios (De Civitate Dei), donde San Agustín de Hipona (354-430 d.C.) reflexiona sobre el sentido moral y final de la historia, y cuestiona el papel del Estado desde una visión cristiana de la filosofía.
San Agustín escribió esta obra fundamental por dos motivos principales:
- La necesidad de establecer una concepción cristiana de la historia.
- La defensa ante la acusación de que los cristianos eran los culpables de la caída del Imperio Romano (tras el saqueo de Roma en el 410 d.C.).
II. La Doctrina de las Dos Ciudades
San Agustín distingue dos tipos de pueblos o «ciudades» que coexisten en la historia humana:
- La Ciudad Terrenal (o Temporal): Constituida por aquellos unidos para conseguir bienes temporales.
- La Ciudad de Dios (o Cristiana): Constituida por todos aquellos unidos por el amor a Dios.
Hombres y Amores Fundamentales
A su vez, distingue dos grandes grupos de hombres, definidos por el objeto de su amor:
- La Ciudad Terrenal: «Los que se aman a sí mismos hasta el desprecio de Dios».
- La Ciudad de Dios: «Los que aman a Dios hasta el desprecio de sí mismos».
Ambos grupos se encuentran mezclados en cualquier sociedad a lo largo de la historia (civitas permixta) y solo serán separados el Día del Juicio Final.
III. Justicia y el Papel del Estado
San Agustín destaca que solo los Estados guiados por los principios morales del cristianismo realizarán una auténtica justicia. En este contexto, caben dos interpretaciones sobre la relación entre poder temporal y espiritual:
- La primacía de la Iglesia sobre el Estado.
- El papel del Estado como organizador de la paz terrenal (pax terrena).
IV. Biografía y Etapas del Pensamiento Agustiniano
San Agustín nació en el 354 d.C. en Tagaste, en el norte de África. Las lecturas de Cicerón lo llevaron al estudio de la filosofía y la búsqueda de la verdad. Su vida y su obra responden a este aliciente. Su desarrollo intelectual se divide en tres etapas clave:
1. Nacimiento - Conversión (354 - 387 d.C.)
Desengañado del maniqueísmo, se acerca a la lectura de libros platónicos y neoplatónicos que lo llevan a la conversión al cristianismo. En este periodo, cambia la literatura por la filosofía y se libera del escepticismo.
2. Conversión - Congregación Episcopal (387 - 395 d.C.)
Escribe sus primeros diálogos filosóficos, fundamentales para su pensamiento:
- Diálogos Contra Académicos (Refutación del escepticismo).
- De beata vita (Dios como fuente de la felicidad).
- De ordine (Vínculo entre el alma y el orden del universo).
- De vera religione (Sobre la verdadera religión).
3. Congregación Episcopal - Muerte (395 - 430 d.C.)
Esta es la época de madurez, donde escribe sus obras más importantes:
- De Trinitate (Tratado teológico fundamental).
- Las Confesiones (Autobiografía espiritual y filosófica).
- La Ciudad de Dios (Defensa de los cristianos tras la caída y el saqueo de Roma en el 410 d.C.).
V. Influencias Filosóficas
Influencias Recibidas
El pensamiento agustiniano se nutrió principalmente del neoplatonismo de Platón y Plotino:
- De Plotino: Toma la trascendencia del principio supremo, lo Uno. Todo procede de lo Uno y finalmente vuelve a él.
- De Platón: Adopta el mundo de las Ideas, la Idea del Bien como idea suprema, y la inmortalidad del alma.
Influencias Generadas
San Agustín influyó profundamente en pensadores posteriores, especialmente en la Escuela de Oxford, incluyendo a Canterbury, Buenaventura, Duns Escoto y Guillermo de Ockham. Los temas centrales de esta influencia giran en torno a la convivencia de la fe y la razón.
Aunque en el siglo XIII la ortodoxia cristiana lo dejaría temporalmente en un segundo plano frente a Aristóteles (con Tomás de Aquino), el cristianismo, junto a gran cantidad de Escuelas Morales, siguió siendo la religión de salvación.