Transformaciones Demográficas y Migratorias en Europa (1870-1914)

Enviado por Comunidad Xuletas y clasificado en Geografía

Escrito el en español con un tamaño de 9,86 KB

1. Los Cambios Demográficos

1.1. Evolución de la Población Mundial

El crecimiento de la población a lo largo de todo el siglo XIX fue constante. Entre 1870 y 1913, la población mundial pasó de 1.175 a 1.723 millones, lo que supone un incremento de más de un 50 por ciento. Europa, en este período, continuó manteniéndose como centro demográfico del mundo, no solo porque contiene una cuarta parte de la población total, sino porque de ella salen emigrantes hacia otros continentes, especialmente hacia las zonas desiertas de América y Oceanía y, parcialmente, al mundo africano.

En Europa occidental, el apogeo demográfico se sitúa entre 1870-1880. A partir de esta década, se inicia un declive en el ritmo de incremento de la población. El índice de crecimiento anual, que era de 9.6 por 1.000 en 1850-1900, bajó a 9.2 por 1.000 en 1900-1914.

La aplicación de los descubrimientos de Pasteur y de sus sucesores sobre las vacunas y sueros había logrado contener los estragos de los bacilos del tifus, cólera y difteria, particularmente en la población infantil. Las mejoras de las condiciones higiénicas y la elevación del nivel de vida general, que se traducen en una alimentación más sana y abundante en los países occidentales, contribuyeron también a evitar los daños de las epidemias y a alargar el término medio de vida. El índice de mortalidad bajó considerablemente: pasó del 25 por 1.000 hacia 1800 al 18.5 por 1.000 en 1900. También los índices de natalidad acusan un descenso y esta es la característica peculiar de la época. La disminución es más acusada en los países occidentales, los más desarrollados económicamente: de 35 a 24 por 1.000 en Inglaterra, de 26 a 20 en Francia, de 37 a 26 en Alemania.

Esta bajada de la natalidad es efecto del avance de las prácticas malthusianas, del birth-control. A partir de 1870, y coincidiendo con la depresión de la economía mundial, las ideas malthusianas se difundieron con rapidez. Estas propugnaban una campaña restrictiva de los nacimientos como remedio de la crisis económica mundial y social.

La Economía Internacional entre 1870 y 1914

El malthusianismo pretendía suprimir la indigencia y resolver el problema social mediante una restricción de la natalidad; por ello se dirigió principalmente a los obreros y buscó apoyos internacionales en las asociaciones laborales. Frente a ellas reaccionaron los socialistas y los católicos. Las prácticas del malthusianismo no ganaron los medios obreros, sino los hogares de las clases acomodadas: la reducción de la natalidad está en razón inversamente proporcional al nivel económico y social.

Distribución de la Población Europea por Países (en millones de habitantes)

Fuente: Vázquez de Prada, Valentín: Historia económica mundial. EUNSA, Ediciones Universidad de Navarra, 1999.

Como se ve, Francia es el país que mantiene una mayor estabilidad demográfica; es casi un estancamiento. El índice anual de crecimiento de la población francesa era de 12 por 1.000, mientras que el de Inglaterra era de 78, el de Holanda de 64, el de Alemania de 57 y el de Bélgica de 56. El crecimiento más intenso de la población se advierte en los países mediterráneos y orientales. Irlanda es un caso excepcional: vio disminuida su población de 1850 a 1913, en casi un 50 por ciento, debido a la fortísima emigración.

2

La Economía Internacional entre 1870 y 1914

1.2. Régimen Demográfico y Movimientos Migratorios

A lo largo del siglo XIX, la emigración de Europa hacia otros continentes mantuvo un ritmo creciente. Algunos autores, como H. Jerome, han tratado de probar, en el caso particular de los Estados Unidos, que existía una verdadera correlación entre el desarrollo económico de este país y la oleada migratoria europea. La conclusión sería que el flujo de la emigración se halla condicionado por las posibilidades atractivas de los países receptores de emigrantes. Otros, en cambio, como B. Thomas, aducen como fenómeno causal de la emigración más bien la situación económica y social europea. La corriente emigratoria vendría a vincularse al proceso de desarrollo económico europeo. En favor de esta explicación está la distinta procedencia nacional de los emigrantes.

En todo caso, la emigración fue para Europa una válvula de escape, un elemento compensatorio de su enorme crecimiento demográfico. Según cifras de Carr-Saunders, el flujo emigratorio europeo durante los siglos XIX y XX se aproxima al 40 por ciento del crecimiento anual de la población europea.

La época de la gran emigración, como ya se ha dicho, se inicia con la crisis económica y política de 1846-48. Una primera oleada alcanza hasta 1880 y está constituida fundamentalmente por británicos (ingleses e irlandeses), alemanes y escandinavos. Los británicos, que hacia 1850 constituían el 80 por ciento del total, en 1875 solamente alcanzan el 55 por ciento; los alemanes, en cambio, crecen en número progresivamente hasta 1875, para después iniciar el descenso.

Una segunda oleada se desarrolla desde los años 80 a 1914. Es la llamada “New Immigration” y se corresponde con la caída de la vitalidad demográfica de Europa occidental. Tampoco se corresponde exactamente con la depresión económica mundial, pues es extraordinariamente intensa después de 1895, cuando aquella ya ha cedido. Entre 1878 y 1914, cerca de 20 millones de europeos abandonaron el continente, según cálculos de Wilcox: hacia 1878 el porcentaje anual era de unos 250.000 emigrantes; en 1890, de 750.000; en 1900, de 1.000.000, y en 1913, de más de 2.000.000. Esta enorme cantidad de emigrantes, además de suscitar una renovación, una puesta en marcha de la economía de los países americanos, necesitados de fuerza de trabajo, atenuó los efectos del desempleo en Europa, que comenzaba a plantearse de manera crónica y hubiera tenido efectos catastróficos.

3

La Economía Internacional entre 1870 y 1914

Latinos y eslavos constituyen el grueso de esta segunda oleada, y entre ellos destacan los italianos, españoles, rusos, polacos, rumanos, etc. Mientras estos representan el 80 por ciento del total general, la población de anglosajones y escandinavos ha descendido al 20 por ciento. Además, se trata fundamentalmente de una emigración de trabajadores agrícolas, sin instrucción, pero con un gran valor creador.

La corriente emigratoria es tan intensa que tropieza con algunos obstáculos legales en algunos países. Australia en 1876, Nueva Zelanda en 1881 y otros después de 1896, oponen restricciones (los emigrantes han de justificar la posesión de cierto capital o cierto oficio especializado), aparentemente por razones económicas, pero en gran medida influidas por un espíritu egoísta, malthusiano y hasta racial.

La emigración británica, dirigida ahora por el Estado, se encauza hacia las colonias y “dominions”. Solamente los irlandeses continúan su rumbo tradicional hacia América del Norte.

Alemania comienza a manifestarse como país exportador de hombres entre 1872-75. Sus emigrantes se dirigen preferentemente a los Estados Unidos y al Brasil. A partir de 1882, la curva de emigración cambia de signo y en 1894 llega a ser cero. La explicación radica en la rápida industrialización de Alemania, que necesitaba una creciente mano de obra nacional.

Italia, país superpoblado, de pobres recursos y bajos salarios, desde finales del siglo XIX se puso a la cabeza de los países de emigración. El hecho coincidió con la dura crisis de 1882-92, que afectó con particular rigor a las regiones agrícolas productoras de vino y seda. El año 1888 fue un año excepcional, con 204.264 emigrantes; pero entre 1887 y 1892 se mantuvo una media anual muy elevada, de 148.000 emigrantes. A Italia siguen otros países: España, Hungría, Polonia, Croacia, Eslovaquia, Bulgaria y Rusia.

Esta emigración latina y eslava presenta, además, otra particularidad, la de que no se fijó permanentemente en los países de destino. Al cabo de ciertos años, volvían a su país natal, aun cuando no fuera más que para pasar los últimos días de su vida.

Un aspecto de esta emigración temporal es la llamada emigración “golondrina”, estudiada por Foerster, que practicaron especialmente los italianos: después de efectuada la recolección en su país, partían, hacia noviembre, para la

4

La Economía Internacional entre 1870 y 1914

Argentina, y en las provincias de Córdoba y Santa Fe recogían la cosecha entre diciembre y abril, para regresar al Piamonte para las plantaciones y el trabajo de primavera.

Los Estados Unidos recibieron la mayor parte de esta corriente emigratoria. De 1860 a 1913, acogieron a más de 26 millones de europeos, de los cuales unos 18 millones se asentaron allí definitivamente.

Un segundo núcleo de acogida de emigrantes europeos fue América Latina, principalmente Brasil y Argentina. En Brasil, la inmigración fue favorecida desde 1888 por la abolición de la esclavitud, que permitió la contratación libre de mano de obra. En Argentina pueden distinguirse dos etapas: una de 1886-1890 con una media de 111.000 inmigrantes anuales, y otra de 1906-1913, en que la media asciende a 360.000. De los emigrantes, el 44% son de procedencia italiana y el 31% de España.

Los Dominions y colonias británicas, en particular Canadá y Australia, recibieron emigrantes ingleses.

Fuera de los países europeos, China fue el principal exportador de emigrantes. Varios millones de chinos salían anualmente para Indochina, Siam, Malasia y Corea. Pero, salvo en Asia, los chinos tropezaron con grandes obstáculos y prohibiciones legales. Algunos lograron penetrar en Australia, Estados Unidos y Perú (coolies).