Transformaciones Demográficas y Económicas en la España del Siglo XVIII

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La población: un crecimiento limitado

El siglo XVIII significó en Europa el inicio de un nuevo ciclo demográfico, caracterizado por el crecimiento ininterrumpido de la población. El fin de las grandes pestes, la mejora de las técnicas agrícolas, la introducción de nuevos cultivos y una época de relativa paz pusieron fin a las grandes mortandades en España.

En España, la alta natalidad y la ausencia de graves hambrunas propiciaron que se pasara de 7 a 10 millones de habitantes. Los monarcas y déspotas ilustrados, convencidos de que un aumento de población era indispensable para promover el desarrollo económico, adoptaron políticas poblacionistas.

La insuficiencia de las reformas agrícolas

Las reformas puestas en práctica en el terreno agrario durante el reinado de Carlos III no pudieron resolver la creciente tensión provocada por un aumento de la población superior al de la oferta de alimentos, dada la incapacidad de la agricultura del siglo XVIII para hacer frente a la demanda.

Hay que tener en cuenta:

  • Las desfavorables condiciones climáticas y agronómicas del campo español.
  • La imposibilidad de incrementar la producción mediante el aumento de la superficie cultivada en gran parte de España.
  • Más de la mitad de la tierra existente no podía ni cultivarse ni venderse.

La liberalización del comercio colonial

Los gobiernos españoles se preocuparon de revitalizar el comercio entre la Península y sus territorios americanos, ya que las colonias constituían todavía una importante fuente de ingresos para la Corona.

  • Monopolio: Se mantuvo, en principio, el monopolio del puerto de Cádiz.
  • Compañías privilegiadas: Una de las primeras reformas fue la creación de compañías a las que el Estado cedía, a cambio de una cantidad, el monopolio sobre ciertas rutas o productos.
  • Libre comercio: En 1765 se abrieron al libre comercio algunos puertos españoles y americanos. Finalmente, en 1778, Carlos III promulgó un decreto que permitía que desde todos los puertos españoles cualquier comerciante pudiera comerciar en América.