Textos Científico-Técnicos: Características, Tipos y Estructura

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Los Textos Científico-Técnicos

Los textos científicos y técnicos son aquellos cuyo objetivo principal es informar sobre la actividad y el progreso de la ciencia y de la tecnología.

Este propósito hace que estos textos tengan unas particulares características comunicativas. El objetivo comunicativo de estos textos es la transmisión de conocimientos, esto hace que el emisor sea especialista, un profesional con conocimientos específicos sobre la temática tratada. Los receptores a los que se dirigen estos textos pueden ser especialistas o un público general. Si ambos interlocutores son especialistas, establecen la comunicación sabiendo que comparten, en principio, un determinado grado de información sobre el área de conocimiento; si no lo son, la comunicación se intentará hacer comprensible y clara. El tema del que trata el texto se limita al campo propio de la especialidad, conceptualizado formalmente. El campo de la ciencia es múltiple, abarca distintos saberes: física, química, biología, astrofísica... Cada uno de ellos condiciona la representación de la realidad con sus propios modelos, métodos y procedimientos, y con su uso específico del lenguaje. El código que emplean está constituido por la lengua general y el subcódigo propio de la especialidad, con una terminología específica, que comparte características de la lengua común. La situación comunicativa condiciona el carácter especializado que se haga del subcódigo; por ejemplo, un artículo de divulgación o un congreso de especialistas. Por último, el mensaje se caracterizará por su claridad y precisión.

Tipos de Textos Científicos y Técnicos

El propósito comunicativo determina diferentes tipos de textos, cada uno de ellos con una organización característica:

  1. Documentos científicos (escritos por y para especialistas en un determinado campo). Se trata de artículos de revistas científicas, informes, reseñas, tesis, monografías, discursos, manuales, proyectos de investigación...
  2. Textos de divulgación (dirigidos a receptores no necesariamente especialistas). Se trata de instrucciones de uso de un medio técnico o de un material, entrevistas, noticias en la prensa diaria, artículos enciclopédicos, diccionarios especializados, manuales de divulgación, folletos, prospectos, catálogos...

Características del Discurso Científico-Técnico

El Lenguaje Científico y Técnico

El lenguaje que se utiliza en los textos científico-técnicos tiene como finalidad transmitir conocimientos especializados, por ello es básicamente denotativo, predomina en él la función referencial y se caracteriza por ser claro, preciso y simple. Se hace uso del registro lingüístico formal-culto de la lengua en todos sus niveles: léxico, morfológico y sintáctico.

Se trata de un lenguaje que tiende a la universalidad de los términos que designan nociones científicas y técnicas para facilitar la comunicación y el intercambio internacionales. En este sentido, se han creado organismos de normalización terminológica, en los que los expertos llegan a acuerdos sobre los usos y precisan las definiciones. Esta tarea está limitada a determinadas áreas y condicionada por las lenguas dominantes. Durante años, el alemán funcionó como una especie de lenguaje científico internacional; hoy, la lengua de comunicación es el inglés, un gran número de anglicismos son de empleo habitual en cualquier idioma.

Es muy importante en estos textos la verificabilidad, que se basa en las realidades que lo rodean. Los pasos llevados a cabo son la observación, la elaboración de hipótesis, la verificación de la hipótesis mediante la ley científica y, por último, la teoría científica. La verificación permite que el código verbal se complemente con códigos no verbales.

En los textos científico-técnicos es fácil encontrar signos no lingüísticos, como los símbolos de las fórmulas propias de cada disciplina (H2O - fórmula química del agua -, dos líneas paralelas para representar un doble enlace entre átomos...), o elementos gráficos, como dibujos, fotos, micrografías, diagramas, cuadros...

Las modalidades textuales más habituales que empleamos para comunicarnos en los textos científicos son las siguientes:

  • La exposición de conceptos, de fenómenos, de métodos. Suele combinarse con la argumentación de hipótesis, teorías, resultados de una investigación, etc.
  • La descripción: (de procesos, de objetos, de seres). Por ej.: En las células eucarióticas, el núcleo es un cuerpo grande, a menudo esférico, que por lo general es la estructura que más se destaca dentro de la célula. Se trata de una descripción objetiva y minuciosa.
  • La explicación: (de conceptos, de fenómenos, de métodos, de procedimientos). Por ej.: Existen dos tipos de células distintas, las procariotas y las eucariotas, que difieren en la organización de su material genético. Puesto que su finalidad es transmitir información, tratan de que la explicación sea clara y comprensible, en ocasiones viene apoyada de la argumentación.
  • Narración: (de experimentos, de avances o de descubrimientos científicos). Por ej.: Unas de las más importantes observaciones microscópicas fue realizada hace más de un siglo por el embriólogo Oscar Hertwig con óvulos y espermatozoides de erizos de mar.

Estos textos, además, pueden incluir definiciones, listados (de características, de factores, de criterios, de aplicaciones), clasificaciones, ejemplos y resúmenes.

Características Textuales

Los textos científico-técnicos reflejan en su discurso la objetividad de la ciencia. Su finalidad hace que se eviten los elementos expresivos y las referencias al emisor, así como la presencia del receptor y de los recursos de persuasión.

Como cualquier texto, para que se considere como tal, los textos científico-técnicos cumplen con las normas de coherencia y cohesión. En cuanto a los mecanismos de coherencia, señalamos que los enunciados que constituyen un texto científico se relacionan por su sentido y se subordinan siempre al tema. Las presuposiciones son fundamentales: lo ya conocido por el receptor sobre el tema es determinante para la comprensión cabal de la nueva información. El marco condiciona, así mismo, la coherencia; la situación comunicativa y el tipo de texto deben satisfacer las expectativas del receptor; por ejemplo, un artículo divulgativo, dirigido a un público joven, recién iniciado en una materia, y una ponencia en un congreso de especialistas serán diferentes.

En cuanto a los mecanismos de cohesión, señalamos que, además de los habituales: anáfora, sustitución, elipsis..., en los textos científicos son particularmente relevantes los marcadores del discurso o conectores (esto es, es decir, por tanto, por consiguiente, en consecuencia, en primer lugar…) y la deixis, en especial aquellas que son más usuales en el lenguaje escrito, como, por ej.: Como se vio en el capítulo 5; los datos arriba mencionados.

Rasgos Lingüísticos

Rasgos Morfosintácticos

1.- Se considera que los enunciados sin referencias al emisor son los más adecuados a los textos científicos, ya que reflejan la objetividad y validez de la ciencia. No hay que olvidar que el discurso científico intenta representar el mundo real con la mayor precisión posible y; por tanto, debe ser ajeno a la personalidad del autor (a lo individual y subjetivo) y a posibles influencias sobre los receptores.

2.- Predominio de oraciones enunciativas, interrogativas con una finalidad didáctica introductoria (¿de dónde proviene el ATP? Como luego veremos proviene....). Predominan igualmente aquellas oraciones que evitan mencionar al sujeto, ya sean las pasivas reflejas o las oraciones impersonales (se trata de crear nuevas proteínas). Con la misma intención de esconder al sujeto, abundan las subordinadas construidas con formas no personales.

3.- Es fácil encontrar nominalizaciones de verbos y cualidades (dosificación, viscosidad).

4.- Predominan los verbos en indicativo (modo de la objetividad) y del presente atemporal, ya que la ciencia propone leyes de validez general (Las masas de los elementos químicos que forman un compuesto se encuentran siempre en una proporción constante). También encontramos formas en condicional para expresar hipótesis y uso de las perífrasis verbales de obligación cuando el texto especifica prescripciones, resultados de ensayos (la probeta debe ser cuadrada).

5.- La persona verbal de estos textos es la tercera para exponer la impersonalidad. El uso de la primera persona del plural suele tener una finalidad didáctica, ser un plural de modestia o bien una generalización que implique al receptor (Comencemos a ver de qué manera se pueden construir nuevas moléculas en el laboratorio). De todos modos, la tendencia a la impersonalidad del discurso no entraña la ausencia de modalizaciones o elementos que expresan el punto de vista del emisor (es evidente que...)

6.- Los adjetivos y aclaradores. Los adjetivos de estos textos siempre serán especificativos, descriptivos y de relación o pertinencia, por ej: estructura tridimensional, ácido nucleico. Lo mismo sucede con las aposiciones, oraciones coordinadas explicativas y subordinadas adjetivas: Cuando los microorganismos, sustancias tóxicas segregadas por ellos, logran burlar las dos primeras líneas, son atacados por los anticuerpos, que constituyen la tercera barrera.

Rasgos léxico-semánticos

Uno de los rasgos más característicos del lenguaje científico y técnico es la terminología específica es decir los tecnicismos. Los tecnicismos son el conjunto de expresiones con las que se denominan las nociones propias de un área de conocimiento.

Por su carácter denotativo, el lenguaje científico utiliza palabras que se definen por su monosemia referencial (tiene un único significado designan una sola cosa). La polisemia y la ironía están fuera de lugar en el discurso científico para evitar la ambigüedad y la confusión.

La clasificación de los tecnicismos atiende tanto a su procedencia como a su formación:

A) Por su procedencia: palabras del lenguaje ordinario: fuerza, presión, inercia... Latinismos: Quercus robar (roble). Formaciones con raíces griegas o latinas: etología, macroscópico, hidrofobia. Neologismos: estándar, drenaje, hardware.

B) Por su formación: derivados (ácido sulfuroso), compuestos (filología), epónimos (amperio), acrónimos y siglas (radar, láser, ADN)

Toda esta terminología ha ido creciendo a la par que crecían los avances científico-técnicos.

Como fenómenos semánticos vemos la presencia de:

- Hiperonimia e hiponimia: caballo/equino/mamífero

- Sinonimia: glóbulos blancos/leucocitos, anticuerpos/inmunoglobulinas

- Antonimia: aerobio y aerobiosis/anaerobio y anaerobiosis

- Recursos retóricos: abundan las metáforas y las personificaciones. La metáfora se utiliza para hacer más comprensible la complejidad del mundo real y para representar hechos y fenómenos que no pueden ser observados ni experimentados. Así son frecuentes expresiones como: la sangre circula, el corazón bombea. La personificación de organismos se ha empleado en la ciencia para simplificar situaciones biológicas complejas. Estos fenómenos los encontramos sobre todo en textos de divulgación.

ESTRUCTURA DEL DISCURSO CIENTÍFICO

Los textos científicos suelen estar muy bien planificados y suelen constar de una introducción, un desarrollo y una conclusión. La exposición científica se puede organizar en torno a dos estructuras:

Deductiva o analizante. Se formula la tesis, que es la idea o concepto general, y se trata de probar o demostrar con una serie de razonamientos.

Inductiva o sintetizante. “Inducir” es ir de lo particular a lo general; se presenta en primer lugar la información de carácter concreto y a partir de ahí se llega a enunciar un principio de carácter general que explica toda la información anterior y que funciona, por tanto, como conclusión.

segregadas por ellos, logran burlar las dos primeras líneas, son atacados por los anticuerpos, que constituyen la tercera barrera.