El Teatro Clásico Francés: Orígenes, Contexto Histórico e Influencias Filosóficas
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El teatro clásico francés
Contexto Histórico del Teatro Clásico Francés
Francia salió victoriosa en la Guerra de los Cien Años, iniciando la Edad Moderna con una consolidación de su unidad nacional y una marcada ambición expansiva hacia Italia, donde colisionó con los intereses españoles. Por ello, a lo largo de los siglos XVI y XVII, hubo una permanente enemistad franco-española, impulsada por las ansias de expansión de ambos países. Los puntos culminantes de esta rivalidad fueron las luchas entre Francisco I y Enrique II de Francia (quienes reinaron hasta 1559) con Carlos V y Felipe II de España.
Durante este período de conflictos, la Reforma Protestante se introdujo en territorio francés. Las diferencias entre católicos y protestantes (conocidos como hugonotes) fueron causa frecuente de discordia y guerra civil. Sin embargo, el catolicismo, protegido por la monarquía, era la fe preponderante.
El Siglo XVII: Absolutismo y Mecenazgo
El siglo XVII se divide en los reinados de Luis XIII (1610-1643) y Luis XIV (1643-1715). Luis XIII delegó el poder en manos del Cardenal Richelieu, quien tenía un triple objetivo:
- Atacar a la nobleza insumisa al rey, retirándole sus privilegios.
- Perseguir a los protestantes franceses.
- Enemistarse con la Casa de Austria (monarcas españoles), para lo cual debía pactar con los protestantes europeos, aunque siguiera persiguiendo a los protestantes en Francia.
Hasta la mayoría de edad de Luis XIV, su madre, la española Ana de Austria, dejó el poder al Cardenal Mazarino. Luis XIV, conocido como el Rey Sol, llevó a su culmen el concepto de absolutismo real, debilitando a la nobleza e incrementando el mecenazgo cultural de los monarcas franceses y sus validos. Figuras como los hermanos Corneille, Molière y Racine obtuvieron grandes ayudas desde la monarquía.
París se convirtió en el centro de atracción cultural del mundo, sobrepasando a las ciudades italianas en fastuosidad. Se produjeron grandes espectáculos y, por influencia italiana, se impuso el gusto por la música y el canto, lo que se unió a la inclinación francesa por el baile.
El Auge de la Comedia-Ballet y la Oposición al Teatro
Estos dos ingredientes (música, canto y baile) explican el auge de la comedia-ballet, un género que Molière cultivó con maestría. En su inicio, final y entreactos, esta comedia daba paso a números de mimo, baile y canto, a menudo innecesarios desde el punto de vista del argumento principal.
Sin embargo, la expansión del teatro no fue fácil, pues fue atacado por la jerarquía eclesiástica de París y por los jansenistas. Para estos últimos, cualquier cosa era pecado, y el hombre podía perderse fácilmente, por lo que debía evitar una fuente de pecado como el teatro. También existían diferentes cábalas y sociedades secretas, como la Compañía del Santo Sacramento, que lograron retirar algunas obras de cartel a pesar del favor del rey, como la célebre obra Tartufo de Molière.
La Influencia de Descartes y las Reglas del Teatro Clásico
Es importante destacar que el arte francés, y en particular el teatro, se fundamenta en una rigurosa disciplina de pensamiento que emana del filósofo René Descartes. Para él, lo único de lo que no se podía dudar era de la razón, del pensamiento. El culto cartesiano a la razón se impuso en el arte francés y ha perdurado hasta nuestros tiempos.
Esto llevó en el teatro al respeto por las reglas clásicas de tiempo, lugar y acción, a las que los franceses añadieron otras dos reglas fundamentales:
- El decoro: Nada podía ir contra el buen gusto o la moralidad de la época.
- La verosimilitud: La semejanza con lo verdadero, es decir, que la obra debía ser creíble y coherente con la realidad.