La Simbología del Pecado y el Tedio en 'Al lector' de Charles Baudelaire

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Interpretación y Simbología del Poema "Al lector" de Charles Baudelaire

I. La Visión Moral y la Introducción al Pecado

"Al lector" es el prólogo del libro, un poema introductorio que establece pautas de lo que sucederá en el resto de la obra. Es un poema que ofrece la visión moral del hombre. Se inicia enumerando actitudes, formas de comportarse y el pecado.

Es una enumeración asindética porque el autor menciona elementos separados que no están conectados por un nexo.

II. Figuras Retóricas y el Descenso Moral

La Comparación de los Remordimientos

El tercer y cuarto verso forman una comparación. El elemento comparado son nuestros blandos remordimientos y el elemento comparante son los pordioseros. El autor materializa los remordimientos y los describe como "blandos", relacionándolos con la contextura de los gusanos. Poco a poco, a través del poema, observamos cómo se va perdiendo la conciencia del bien.

La Terquedad del Pecado y la Figura de Satán

En la segunda estrofa encontramos otra cesura. La característica más importante de los pecados es la terquedad, y la del arrepentimiento es la debilidad.

La tercera y cuarta estrofa tienen en común la figura del Diablo. El verso clave es: “En la almohada del mal Satán Trimegisto”. Esto sugiere que este Satán es tres veces más grande que la Trinidad (Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo), elevándolo a un nivel superior al de Dios. Este verso señala que quien domina al hombre no es Dios, sino el Diablo.

El Hombre como Marioneta y la Influencia de Dante

En la cuarta estrofa, el hombre aparece como una marioneta cuyos hilos son movidos por los vicios: “¡Es el diablo quien tiene los hilos que nos mueven!”. Los signos de exclamación enfatizan esta idea.

Se materializa la idea del descenso al infierno: “cada día al infierno descendemos un paso”, sugiriendo que el hombre desciende por un camino en bajada. Se crea un clima de opresión y oscuridad (“a través de las tinieblas que apestan”), donde se aprecia la influencia de Dante en Baudelaire.

III. La Dualidad Sensual y la Degradación

En la quinta estrofa, encontramos un símil (una comparación extensa). Sus dos aspectos principales son:

  • Lo lujurioso, sensual y erótico.
  • Lo maternal, que encierra el alimento y la ternura.

El depravado devora el seno, lo que muestra su angurria (voracidad), la cual podría provenir del deseo de buscar algo más maternal en la "vieja ramera". Busca volver a la esencia, a lo primero que existía antes del pecado: la pureza.

El verso “Robamos al pasar” (acción ilegal) muestra que el hombre actúa por rutina, dominado por el mal. Busca el placer inmoral e ilegal y lo exprime “como naranja vieja” sin obtener resultados. Ha llegado a un nivel tan bajo de degradación que ya no encuentra placer. El Romanticismo, que mostraba cierta compasión por los inadaptados, eleva al depravado a la categoría de personaje. Se menciona que es un pobre desgraciado, pues busca un placer que no va a encontrar.

IV. El Dominio de la Muerte y el Tedio Final

En la sexta estrofa, mediante una metáfora, el pecado se apodera de la razón. La palabra Muerte aparece en mayúscula, destacada por el autor. El descenso al infierno continúa: en lugar de respirar vida, se respira muerte.

La séptima es una estrofa oscura, donde se produce una enumeración de pecados o elementos que ayudan a ejecutar un crimen.

En la octava estrofa aparecen las bestias que simbolizan pecados.

El tema común entre las últimas tres estrofas es el tedio (el Spleen), que Baudelaire revela recién en la última estrofa. Es el pecado final al que llega el hombre después de haber caído en todos los demás.