Teatro Gallego 1900-1936: Movimientos, Autores y la Renovación Dramática del Primer Tercio del Siglo XX

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El Teatro Gallego en el Primer Tercio del Siglo XX

El desarrollo del teatro en este momento histórico se puede estructurar en cuatro grandes etapas o corrientes principales: el Teatro Regionalista, el Teatro de las Irmandades, el Teatro de Vanguardia y la etapa de Madurez y Estilización.

1. El Teatro Regionalista

Esta corriente fue representada por los movimientos precedentes a las Irmandades da Fala. Su objetivo principal fue la creación de una Escuela Regional de Declamación para formar autores y promover la producción de dramaturgos en lengua gallega.

Las obras representadas eran a menudo breves y se intercalaban entre actuaciones musicales, caracterizándose por ser sencillas y sin grandes incidentes escenográficos. Entre las obras destacadas se encuentra El puente, de Manuel Freire Lugros.

Los temas habituales eran de carácter costumbrista, donde sobresale Avelino Rodríguez Elías, y las cuestiones sociales, entre las que destaca Jesús San Luis Romero.

2. El Teatro de las Irmandades (1916-1936)

Durante la época de las Irmandades, el desarrollo dramático enfrentó serios obstáculos, como la falta de grupos profesionales estables y la fuerte competencia del cine. Para impulsar la actividad teatral, se fundó el Conservatorio Nazonal de Arte Galego.

El teatro de las Irmandades se dividió en tres corrientes principales:

Corrientes del Teatro de las Irmandades

  • Corriente Conservadora y Social: Sigue el patrón costumbrista habitual, pero incorpora una fuerte preocupación social. Destaca Jesús San Luis Romero, cuya obra de mayor éxito fue El caballero de más éxito, en la que muestra su preocupación por el mal social. También se incluye Xavier Prado Lameiro, con obras de carácter cómico y burlesco, como Monifates.
  • Corriente de Renovación y Culta: Autores que proponen un teatro más moderno y elaborado. Se resalta Julio Dantas, con obras como La mano de Santinha y el Mariscal, y Antón Vilar Ponte, con títulos como Las almas muertas. Estos dos autores buscaban un teatro más moderno y culto.
  • Etapa Intermedia: Incluye a autores que transitan entre lo tradicional y lo moderno. Aquí encontramos a Armando Cotarelo Valledor, quien tituló a sus obras por áreas, siendo una de ellas El mar, y a Leandro Carré Alvarellos, quien además de dramaturgo, se distinguió como narrador, ensayista, lingüista y director de la publicación A Nosa Terra. Entre sus obras destacan Tolerías y vivir bien casados.

3. El Teatro de Vanguardia

El teatro de vanguardia tuvo que coexistir con los problemas estructurales que ya afectaban al género. El autor principal de esta corriente fue Rafael Dieste, quien evitó el tradicionalismo y el costumbrismo en sus obras. Dieste introdujo la estética de la vanguardia tanto en su escritura como en sus producciones. Su creación de mayor relevancia fue La ventana vacía.

4. Madurez y Estilización Escénica

Los autores de esta etapa, a menudo vinculados a grupos de teatro universitario o de madurez generacional, buscaron la estilización de todos los elementos escénicos y una mayor profundidad temática.

Destaca Vicente Risco, cuya única obra teatral es El clown d'El Rei. En ella, Risco mezcla la leyenda y la tragedia, ofreciendo una profunda reflexión sobre la conducta humana.

También es fundamental la figura de Ramón Otero Pedrayo, cuyas obras más prominentes son:

  • El molino: Refleja de manera crítica el pequeño mundo de la sociedad rural gallega de la época.
  • Máscaras teatrales: Obra que sigue una marcada tendencia simbolista y explota elementos del folclore tradicional.