La Revolución Rusa y la Fractura del Socialismo Español: El Debate sobre la Tercera Internacional
Clasificado en Historia
Escrito el en
español con un tamaño de 4,28 KB
Cambios Sociales y Culturales en la Rusia Posrevolucionaria
representaba un tercio del total, así como la nueva clase de profesionales y técnicos surgida al amparo de los cambios económicos. En el campo de la educación y la cultura se redujo considerablemente el analfabetismo y se generalizó la obligatoriedad de la enseñanza en sus niveles básicos. La enseñanza superior fue muy selectiva y se adecuó a las necesidades de la planificación.
Transformaciones en la Familia y el Rol de la Mujer
Se produjeron cambios sustanciales en la concepción de la familia:
- Igualdad entre hombre y mujer.
- Incorporación de la mujer al mundo laboral.
- Secularización del matrimonio.
Muchas mujeres, de las que fueron ejemplo Inessa Armand y Alexandra Kollontái, desempeñaron un papel relevante en la revolución y en la nueva sociedad.
Los Efectos de la Revolución Rusa y los Debates sobre la Tercera Internacional en España
El triunfo de la revolución bolchevique en 1917 significó un nuevo punto de referencia para el obrerismo internacional. Por un lado, estaba el mito de la victoria del proletariado en un inmenso país que, en un brevísimo plazo de tiempo, había pasado de la autocracia zarista a un régimen comunista. Este acontecimiento provocó el temor de muchos y la esperanza para otros, tal como se refleja en innumerables textos de la época. A esto se sumaba el vacío que en el movimiento obrero había dejado la práctica extinción de la Segunda Internacional en el fragor de la Primera Guerra Mundial.
El Dilema del PSOE: ¿Segunda o Tercera Internacional?
La convocatoria de una nueva internacional por los bolcheviques rusos provocó debates en el obrerismo de todos los países, y a ellos no fue ajeno el socialismo español. Los defensores de adherirse a los dictados de Moscú se enfrentaron a los partidarios de resucitar la herencia de la Segunda Internacional. En el congreso extraordinario celebrado por el PSOE en diciembre de 1919, se acordó que el partido seguiría en la Segunda Internacional hasta el siguiente Congreso y se adhería provisionalmente a la Tercera Internacional en el supuesto de no conseguirse la unificación de criterios. Las Juventudes Socialistas se expresaron mayoritariamente a favor de las tesis terceristas.
El Viaje a Rusia y el Informe Decisivo
El 19 de junio de 1920 se celebró otro Congreso para debatir la cuestión de la Internacional. El PSOE contaba con 575 secciones y 52.877 afiliados, pero solo estuvieron representados 19.526. Aun así, con tan escasa concurrencia, el congreso adoptó el acuerdo de vincularse a la Internacional Comunista. Todo quedó pendiente del informe que Fernando de los Ríos, contrario a la adhesión, y Daniel Anguiano, favorable a ella, elaboraran tras un viaje a Rusia para conocer la situación del país.
El catedrático don Fernando de los Ríos recibió el encargo del Comité Nacional del PSOE de acudir a las reuniones de la Tercera Internacional en Moscú como observador cualificado. Si bien ponderó en su informe algunos de los logros de la revolución, su balance final fue negativo al comprobar la carencia de libertades en el nuevo Estado soviético y la subordinación de la Internacional a las directrices del PCUS.
La Fractura y el Nacimiento del Partido Comunista de España
Conocido este informe, el Comité Nacional del PSOE, reunido el 15 de enero de 1921, rechazó la adhesión. Este acuerdo fue ampliamente reseñado en la prensa socialista, que preparó el terreno para que esta posición triunfara en el inminente Congreso extraordinario. Este se celebró el 9 de abril y, por 8.808 votos en contra frente a los 6.025 de aceptación, se acordó no ingresar en la Tercera Internacional. Este hecho significó la fractura del socialismo español: un importante número de sus militantes pasaron a constituir el Partido Comunista de España (PCE), ligado en aquellos momentos a los dictados de la Tercera Internacional.