Restauración canovista en España: Constitución de 1876, catalanismo y reformas (1899-1912)
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Pilares básicos del sistema político canovista
Constitución de 1876: Defiende los valores tradicionales (familia, religión y la propiedad), la co-soberanía entre las Cortes y la Corona, dos cámaras —el Congreso de los Diputados y el Senado— y tolerancia religiosa (con la primacía del catolicismo). Dura hasta 1931.
La Corona
La Corona: Institución incuestionable. Se comporta de forma arbitral, por encima de los partidos políticos.
Partidos y sistema político
Partidos dinásticos: Conservador y Liberal se alternan en el poder. No hay golpes de Estado ni pronunciamientos frecuentes (carácter pacífico del sistema).
Ejército
Ejército: Se aleja de la política. Supremacía del poder civil sobre el militar.
Republicanismo
Republicanismo: Series de partidos con grandes diferencias, muy desunidos. En España habrá muy pocos republicanos; estaba controlado y nunca llegó a ser un verdadero peligro, no existía ninguna fuerza suficiente para imponer un nuevo poder. Había republicanos federales y unifederales (centralistas, nacionalistas españoles; entre sus figuras aparece Salmerón).
Renacimiento cultural y catalanismo
Jocs Florals y Renaixença
1859: Se inicia la celebración de los Jocs Florals (Juegos Florales) como plataforma para restaurar, promover y difundir la lengua catalana. El certamen quería preservar la pureza de la lengua y premiaba textos escritos en catalán antiguo/literario, alejado del que se hablaba en la calle y que las élites culturales consideraban vulgar. Verdaguer, Guimerà y Oller (grandes figuras literarias) tuvieron papel destacado.
Pioneros del Renacimiento
Pioneros Renaixença: Publicaciones y trabajos de Bonaventura, Carles Aribau y Rúbio y Ors.
Personajes destacados
Personajes destacados: Milà i Fontanals, Balaguer i Bofarull y Duran i Bas.
Torras i Bages y el vigatanismo
Torras i Bages: Al principio el clero catalán se alineó con el carlismo y adoptó posiciones integristas y antiliberales durante la implantación del Estado liberal. Después, parte del clero abandonó estos planteamientos para buscar un espacio dentro del liberalismo conservador durante la Restauración. En este tránsito apareció el vigatanismo, movimiento cultural e intelectual impulsado sobre todo por miembros de las instituciones eclesiásticas. Esta tradición vigatana dio lugar a Josep Torres i Bages, obispo de Vic, que defendió un catalanismo de raíces cristianas. En 1892 publica La tradició catalana, donde se defendía que el espíritu de Cataluña se basaba en la familia, la propiedad y la religión. Presentaba una Edad Media idealizada como modelo de valores y una estrategia regionalista alejada de la acción política. Su frase: "Cataluña será cristiana o no será". Quería volver a un modelo anterior y dar gran impulso al catolicismo.
Reformismo gubernamental y la Semana Trágica
Período reformista (1899-1912)
REFORMISMO GUBERNAMENTAL Y SEMANA TRÁGICA: Entre 1899 y 1912, los partidos dinásticos con sus principales dirigentes a la cabeza —Antonio Maura (conservador) y José Canalejas (liberal)— intentaron poner en marcha un proceso de reformas modernizadoras de la vida social y política del país, inspirándose en las ideas regeneracionistas.
- El gobierno conservador de Maura (1899-1909) trató de acabar con el caciquismo mediante una nueva Ley Electoral (1907) y pretendió una descentralización del Estado, creando instrumentos de cooperación regional (como la idea de una mancomunidad catalana).
- El gobierno liberal de Canalejas (1909-1912), que accedió al poder tras la Semana Trágica, intentó reorganizar el sistema de quintas con la Ley de Reclutamiento, que prohibía la redención en metálico en tiempos de guerra, y limitar la influencia de la Iglesia católica con la llamada Ley del Candado, que impedía la implantación de nuevas órdenes religiosas; ambas iniciativas se aprobaron en torno a 1910.
La Semana Trágica (1909)
En 1909, el clima de tensión social y política, agravado por la guerra de Marruecos (derrota en el Barranco del Lobo), desembocó en la Semana Trágica de Barcelona. Durante una semana —a finales de julio— se sucedieron los disturbios en la ciudad (enfrentamientos con las fuerzas del orden, quema de conventos, etc.) con la participación de anarquistas y republicanos. Ésta acabó con una represión indiscriminada que provocó la caída del gobierno de Maura y, sobre todo, el fortalecimiento de los partidos opositores.
Nota: Se han corregido errores ortográficos, de puntuación y de mayúsculas/minúsculas para una lectura coherente y fiel al contenido original.