La Regencia de María Cristina y el Tránsito al Liberalismo en España
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La Regencia de María Cristina: El Tránsito hacia el Liberalismo
Durante la regencia de María Cristina, se va a producir el tránsito definitivo hacia el liberalismo en España. Cuando muere Fernando VII, se encuentran en el gobierno sectores moderados liderados por figuras como Bermúdez. Sin embargo, Cristina nombra a Martínez de la Rosa como primer ministro, un liberal a quien le encomienda la elaboración de una Carta Otorgada cuyo objetivo principal es contentar a los liberales. Se trata de un documento de carácter conservador que mantiene la estructura de dos cámaras:
- Cámara Alta: De corte aristocrático, integrada por los grandes títulos de España y de carácter hereditario. Su función principal es actuar de filtro contra las propuestas legislativas más radicales.
- Cámara Baja: Funcionaba bajo un sufragio muy restringido, donde para ser votado era requisito indispensable poseer una elevada renta.
Además, la Corona conservaba grandes privilegios, tales como el nombramiento de ministros y la capacidad de disolver las Cortes. Los liberales no estaban convencidos con este sistema y presionaron a la regente, especialmente mientras la Guerra Carlista se encontraba en un momento álgido.
La Etapa de Mendizábal y la Desamortización
María Cristina se dedicó prioritariamente a obtener recursos para financiar la guerra. Para ello, llama a Juan Álvarez de Mendizábal, un liberal exaltado y ministro que se había exiliado en Londres, donde forjó una brillante carrera económica. Tras ser nombrado primer ministro, realiza la famosa desamortización eclesiástica con dos objetivos fundamentales:
- Poner en el mercado tierras amortizadas para incrementar la productividad agrícola.
- Obtener recursos financieros urgentes para sufragar los gastos de la guerra.
Esta medida también se vio como un castigo a la Iglesia por haber apoyado la causa del carlismo. No obstante, la venta de bienes no obtuvo el beneficio esperado debido al sistema de subastas. La regente consideró que la actitud de Mendizábal había sido demasiado radical y decidió cesarlo.
El Motín de la Granja y la Constitución de 1837
Mendizábal fue sustituido por un ministro moderado, Istúriz, quien frenó todas las reformas iniciadas. En el verano de 1836, mientras la regente estaba de vacaciones, un grupo de sargentos la obligó a suprimir el Estatuto Real y a restaurar la Constitución de 1812. Posteriormente, se convocaron Cortes extraordinarias que dieron lugar a una nueva carta magna: la Constitución de 1837.
A pesar de que los diputados eran elegidos por la gente, predominaba el sector moderado, lo que resultó en una constitución de consenso pero con tintes conservadores. En ella se mantiene el bicameralismo y se confirman privilegios de la Corona como la elección de ministros, la convocatoria de Cortes y la sanción de leyes.
El Ascenso de Espartero y el Exilio de la Regente
La regente impulsó una Ley Municipal para eliminar la influencia de los radicales, dado que los ayuntamientos solían ser de carácter liberal. Con esta ley, pretendía desplazar a las clases medias de las esferas de poder, lo que provocó una insurrección urbana contra la reina. Ante el caos, María Cristina llama al general Espartero para que sofoque la revuelta.
Sin embargo, Espartero, de tendencia progresista, decidió apoyar a las ciudades, las cuales le aclamaron como el nuevo regente. Espartero propuso una regencia compartida, pero María Cristina no aceptó la oferta. Finalmente, en 1840, la regente se exilió a Francia, abandonando a sus dos hijas en el palacio.