Reforma Agraria en España durante la Segunda República (1931-1936): Objetivos y Consecuencias

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Contexto Histórico: La Reforma Agraria en la Segunda República Española

El presente texto, de naturaleza política, aborda el periodo de la Segunda República Española y, específicamente, la reforma agraria impulsada por el gobierno de Manuel Azaña. Se trata de una justificación de la acción gubernamental ante el acuciante problema agrario existente en España.

Idea Principal y Argumentación de Azaña

La idea central del texto reside en la defensa que hace Azaña de la reforma agraria, calificándola de "inaplazable" y absolutamente necesaria para solucionar el problema agrario. Este problema se manifestaba, principalmente, en el paro crónico y las precarias condiciones de vida de los jornaleros: "jornales mínimos y paros periódicos durante unos meses del año, en los cuales el bracero campesino ni trabaja ni come".

Ideas Secundarias: Desigualdad y Crítica a Gobiernos Anteriores

Entre las ideas secundarias, destacan:

  • La mala distribución de la propiedad de la tierra, generadora de profundas desigualdades sociales. Se evidencia en la frase: "casi a la vista de los palacios de Madrid, los albergues miserables de la...".
  • Una crítica a los gobiernos precedentes, a quienes se responsabiliza de la situación que heredó la República.

El Bienio Reformista (1931-1933): Marco Histórico de la Reforma

El texto se enmarca cronológicamente en el Bienio Reformista de la Segunda República, que se inicia tras el triunfo de la coalición republicano-socialista en las elecciones del 28 de junio de 1931. En diciembre de ese año, se aprobó la Constitución republicana, reflejo de la voluntad reformista de la izquierda en el poder. Las figuras clave de este periodo fueron Manuel Azaña, presidente del Gobierno y principal impulsor de la reforma, y Niceto Alcalá-Zamora, presidente de la República.

El Problema Agrario y la Ley de Reforma Agraria de 1932

Durante esta etapa, Azaña afrontó, entre otros, el problema agrario, especialmente grave en la mitad sur de España. En esta zona, una minoría de terratenientes concentraba gran parte de la tierra cultivable, con rendimientos mediocres, mientras que una gran masa de campesinos trabajaba como jornaleros en condiciones precarias. Para atajar esta situación, Azaña, con el apoyo de la mayoría republicano-socialista del Congreso, promulgó en 1932 la Ley de Reforma Agraria, a la que el texto alude como "acción implacable en cuanto a los obreros campesinos".

El objetivo de esta ley era expropiar las fincas deficientemente cultivadas –como esas "14000 hectáreas"–, indemnizando a sus propietarios, para luego redistribuirlas entre los campesinos sin tierra. Se buscaba así mejorar la productividad agrícola y mitigar la miseria social causada por el "cárdico paro".

El Instituto de Reforma Agraria y las Limitaciones de la Reforma

Para gestionar este proceso, se creó el Instituto de Reforma Agraria. Sin embargo, la expropiación y el reparto de tierras avanzaron lentamente debido a la falta de recursos y a la insuficiente voluntad política. A principios de 1934, solo 12.000 campesinos habían recibido tierras, de un total de 1.100.000 potenciales beneficiarios.

El Bienio Conservador (1933-1936): Paralización de la Reforma

Tras un levantamiento anarquista en 1932, que dividió a la coalición gobernante, y la victoria de la coalición de centro-derecha (radical-cedista) en las elecciones de 1933, la reforma agraria fue paralizada por el gobierno de Alejandro Lerroux. En febrero de 1934, se derogaron las disposiciones que permitían a los yunteros extremeños cultivar tierras mal explotadas. Finalmente, el 1 de agosto de 1935, el Congreso aprobó una nueva ley de reforma agraria que derogaba la anterior y detenía cualquier cambio en la estructura de la propiedad agraria en España.

Conclusión: Un Intento Fallido de Transformación Social

En definitiva, la reforma agraria impulsada por el gobierno de Azaña durante la Segunda República constituyó un intento de reducir las desigualdades sociales favoreciendo al campesinado. No obstante, este proyecto quedó truncado con el cambio de gobierno y el ascenso al poder de las fuerzas conservadoras, que revirtieron las medidas adoptadas y devolvieron el poder a las clases terratenientes.