La Primera República Española: Desafíos y Movimiento Obrero

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Problemas del Régimen Republicano

El principal obstáculo para la consolidación del régimen fue la ausencia de una base republicana sólida en la sociedad española. La mayoría de la población estaba compuesta por campesinos con altos niveles de analfabetismo y escasa participación política. En contraste, la minoría oligárquica, beneficiada por el sistema monárquico, mantenía su influencia a través del caciquismo.

La pequeña burguesía y las clases medias, que constituían el principal apoyo del republicanismo, eran escasas y se encontraban dispersas, excepto en algunas ciudades importantes. En estos mismos núcleos urbanos, el obrerismo también ganaba adeptos. Adicionalmente, dentro del propio republicanismo existían profundas divisiones sobre la concepción del régimen, con posturas unitarias y federalistas enfrentadas.

La situación económica se vio agravada por la primera gran crisis internacional del capitalismo, lo que configuró un trasfondo económico muy negativo para la I República. Las protestas sociales se incrementaron considerablemente. Sin embargo, los desafíos más significativos para la República fueron las dos guerras heredadas del periodo anterior: la guerra de Cuba y la Tercera Guerra Carlista.

Evolución Política y Conflictividad Social

Los federalistas intentaron implementar su visión política y social, pero no lograron la aprobación de una nueva Constitución federal. El cantonalismo, por su parte, se extendió de manera incontrolada por toda España, destacando la persistencia de Cartagena, que llegó a declarar la guerra al Estado español.

A esta dinámica se sumó, en algunos casos, el factor social. El internacionalismo obrero, en su vertiente anarquista, experimentó una fuerte expansión por España, especialmente en el campo andaluz y la costa levantina hasta Barcelona. En Alcoy, los obreros asesinaron al alcalde e incendiaron fábricas.

El carlismo continuó su actividad bélica en las Vascongadas y Navarra. La lucha contra los independentistas en Cuba demandaba cada vez más recursos humanos y materiales. El giro de Castelar hacia el centralismo y el fortalecimiento de los instrumentos del Estado no tuvieron tiempo suficiente para estabilizar la situación. El golpe militar de Pavía evidenció la debilidad de la República.

Tras la I República española, se inició la denominada "fase pretoriana republicana", con el gobierno de Francisco Serrano, que concluyó en diciembre de 1874 con el inicio de la Restauración.

El Movimiento Obrero Durante el Sexenio Democrático

Los años previos a 1868 estuvieron marcados por una crisis económica, factor que contribuyó al estallido del movimiento revolucionario. A partir de 1869, la situación mejoró. El clima de libertad propiciado por la Revolución Gloriosa, con la ampliación de los derechos de reunión y asociación, impulsó el desarrollo del asociacionismo obrero y la difusión de las ideas del movimiento obrero europeo.

Es importante considerar también la frustración de las expectativas depositadas por las clases proletarias y campesinas en la revolución, un fenómeno similar al ocurrido durante el Bienio Progresista, dado que los partidos revolucionarios tenían un carácter predominantemente burgués o de clases medias.

Expansión de Ideologías Obreras

Se produjo una notable expansión de las ideas promovidas por la Asociación Internacional de Trabajadores (A.I.T.), con una clara división geográfica:

  • Anarquismo: Principalmente en Cataluña, Levante y Andalucía.
  • Marxismo: Concentrado en Madrid.

En junio de 1870 se celebró el primer Congreso de la sección española de la Internacional, que sería ilegalizada en 1872. Durante todo este periodo, se sucedieron numerosos movimientos de agitación obrera y campesina. En Andalucía se produjeron ocupaciones de tierras y enclaves industriales fueron escenario de revueltas, algunas tan violentas como la de Alcoy.

Ya durante la I República, la agitación obrera se unió a la insurrección cantonal. A pesar de que las aspiraciones obreras y campesinas se vieron frustradas por la política represiva de los últimos gobiernos republicanos (Castelar) y por la subsiguiente acción del gobierno provisional de Serrano y la Restauración alfonsina, estos años sentaron las bases para la creación de una conciencia de clase en el proletariado español, reforzada por la expansión de las ideologías mencionadas. Es significativo que pocos años después, en 1879, se fundara el PSOE.

Apéndice: La Internacional