Protocolo Detallado para la Recuperación de Huellas Dactilares Post-Mortem

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1. Documentación Fotográfica Inicial

En primer lugar, se fotografía el anverso y reverso de la falange distal en estudio, utilizando una referencia métrica, para documentar gráficamente su estado inicial.

2. Limpieza Cuidadosa

Se procede a una limpieza cuidadosa y, en los casos en que la piel lo permita, con agua.

3. Fijación de Tejidos Dactilares

La fijación consiste en sumergir la falange en sustancias fijadoras que, además, frenen la descomposición de los tejidos, logrando un doble objetivo.

3.1. Etanol como Fijador Principal

El etanol es el fijador por excelencia, ya que además desinfecta, frena los mecanismos de la putrefacción y contribuye a la fijación del dibujo papilar. La concentración recomendada es del 70 % o, en su defecto, del 90 %, lo que asegura una óptima fijación y penetración en los tejidos.

3.2. Transporte y Precauciones

El transporte de las falanges deberá realizarse en etanol, lo que no solo asegura su conservación, sino que también acelera el proceso de recuperación del dibujo papilar. No obstante, si el tiempo de transporte es de solo unas horas, no es estrictamente necesario transportarlas en alcohol. Es muy importante en todos los casos la protección de las manos con bolsas de plástico o papel, ya que el arrastre o movilización del cadáver puede hacer que se pierdan fragmentos de piel, lo que en ocasiones puede ser irreparable.

La numeración de los botes es conveniente hacerla con lápiz de grafito, ya que otros materiales pueden borrarse con el etanol. Si no se puede utilizar etanol por carecer del mismo, las falanges deberán transportarse en seco, ya que cualquier otro líquido puede dificultar el tratamiento posterior. Nunca deben sumergirse las falanges en formol, ya que, aunque es un buen conservante, endurece los tejidos, dificultando significativamente su posterior tratamiento.

4. Tratamiento de Recuperación del Tejido Dactilar

4.1. Fundamentos Teóricos: Tratamiento con Hidróxido Amónico (NH₃)

El hidróxido amónico contiene gran cantidad de amoniaco no disuelto y grandes concentraciones de ion amonio (NH₄⁺). El amoniaco, aunque es una base débil, posee una acción inhibitoria o, al menos, paralizadora sobre los fermentos o enzimas autolíticas celulares. Por otra parte, la célula deshidratada ha perdido agua, se ha cargado negativamente y su concentración interna es muy alta.

Por ello, las células deshidratadas aceptan agua en su protoplasma, la cual es arrastrada por el ion amonio, de signo contrario al de los iones de la célula. Además, la diferencia de concentración entre el protoplasma celular y la solución circundante tiende a igualarse en virtud de las leyes de la ósmosis, lográndose así la hidratación. Esto es posible porque la membrana celular es permeable al ion amonio, cuyo tamaño (1,4 Å) es significativamente inferior al diámetro de los poros de la membrana celular (que oscila entre 4 y 8 Å).

4.2. Proceso de Recuperación con Hidróxido Amónico

Una vez conseguida la fijación de los tejidos y frenado el proceso de putrefacción (en un periodo de 24 a 48 horas), se observa el tejido epidérmico. En caso de que esté parcial o totalmente destruido, se puede conseguir su recuperación sumergiéndolo en concentraciones crecientes de Hidróxido Amónico al 30 % (que es la concentración habitual del amoniaco comercial).

El proceso de concentración creciente de Hidróxido Amónico se inicia con una solución al 10 % de Hidróxido Amónico y 90 % de agua. Las concentraciones se irán subiendo cada 24 horas, después de observar las crestas dactilares. Por ejemplo, se puede pasar a 80 % de Hidróxido Amónico y 20 % de agua, y así sucesivamente hasta alcanzar el 100 % de Hidróxido Amónico.

Estas concentraciones se irán cambiando cada 24 horas, pudiéndose frenar el proceso en cualquier momento si se observa que se puede obtener una buena impresión. El secado debe realizarse con mucho cuidado al aire (por ejemplo, con un secador de manos), ya que el uso de papel podría ensuciar los surcos e impedir la nitidez de la necroimpresión. Es muy importante también el batido de la tinta para evitar el “empaste” (exceso de tinta que ensucia el tejido).

Después de imprimir, si la necroimpresión no es buena, la falange volverá a sumergirse en el líquido a su concentración adecuada, después de lavarla bien para retirar los restos de tinta.

Para acelerar la recuperación y facilitar el manejo del dedo, una solución es recortar el pulpejo con un bisturí, extrayendo una capa que no debe superar los 0,5 cm de grosor, y someterla a los mismos tratamientos.

Si se llegase a la máxima concentración de Hidróxido Amónico sin haber conseguido el propósito deseado, se comenzará la reducción de la concentración, hasta alcanzar el 90 % de agua y 10 % de Hidróxido Amónico.