Principios y Metas del Trabajo Comunitario: El Desarrollo Social como Estrategia de Intervención

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Principios Fundamentales del Trabajo Comunitario

f) Consideración de la Multiplicidad de Puntos de Vista y Actores

Tomar en consideración la multiplicidad de puntos de vista y de actores que coexisten en el espacio social en que intervenimos es crucial.

El reto del trabajador comunitario es partir de la pluralidad de puntos de vista e intentar una forma de intervención que trate de reconocer las explicaciones de las situaciones que realizan los diversos sujetos (las poblaciones, los políticos y los profesionales).

g) Reconocimiento de la Diversidad y Pluralidad Profesional

Reconocer la existencia de diversidad y pluralidad en el seno de la propia profesión es esencial. Los temas con contenido ideológico (como la delincuencia, la droga, la inmigración, la pobreza, etc.) suscitan tomas de posición diferentes y/o divergentes en la práctica.

h) Transición Conceptual: Del Desarrollo Comunitario al Desarrollo Social

En la actualidad, el concepto de desarrollo comunitario está siendo sustituido por el de desarrollo social.

Por desarrollo social entenderemos los procesos de eclosión y de revitalización de las sociabilidades que permiten obtener cambios en los estatus sociales de los participantes y les llevan a poder (re)negociar una ciudadanía por sí mismos, o a nuevas relaciones con otras categorías sociales e instituciones.

Objetivos y Beneficios del Trabajo Comunitario

1. El Desarrollo Social como Objetivo Central

Los grandes objetivos de la intervención social consisten en poner en marcha y mantener procesos en los que se implica un amplio abanico de aspectos sociales y personales.

J.P. Hiernaux nos brinda una comprensión que integra muy bien esa doble dimensión de los objetivos del Trabajo Comunitario. Dice así: el desarrollo social puede designar dos cosas, en principio, diferentes:

  1. La dinamización social: en el sentido de activar las relaciones e interacciones sociales (a nivel individual, interindividual, intragrupal y/o intergrupal…).
  2. La promoción social: entendida como mejora o producción de bienestar de entidades definidas (colectividades globales, grupos, individuos…).

El vínculo entre las dos polaridades solo acontece cuando la dinamización social es concebida y llevada a término como condición de la promoción social.

En esta forma de comprender los objetivos del Trabajo Comunitario como objetivos de proceso, los resultados importantes se producen durante el proceso y debido al proceso. Es en él donde se imbrican los instrumentos y los resultados; su inicio y su desarrollo son, ya, indicadores del cambio social que perseguimos.

Los objetivos concretos, puntuales o parciales adquieren un sentido especial cuando son indicadores de que la realización de acciones puede entenderse como desarrollo de experiencias significativas para los colectivos destinatarios.

El Trabajo Comunitario, entendido como proceso organizativo, es un excelente instrumento para poner en marcha un tipo de experiencias colectivas, de acciones comunitarias, capaces de vehicular ese desarrollo de sociabilidades.

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