Positivismo y Vitalismo en el Siglo XIX: Influencia de Schopenhauer y Nietzsche
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Contexto Filosófico del Siglo XIX
El desarrollo industrial y los avances científicos que se producen en el siglo XIX propician el entusiasmo por el poder de la razón, que se expresa en la filosofía positivista. El positivismo comparte la confianza en la razón de la Ilustración, pero la restringe a las ciencias positivas, dejando fuera la consideración de los aspectos emocionales y morales de la vida, negando la metafísica trascendente. El vitalismo es la filosofía que reivindica estas dimensiones olvidadas por las ciencias y la filosofía positiva; es una reacción al positivismo. Para el vitalismo, la razón no es el único medio humano de conocimiento, también lo es la intuición emocional de los valores. Schopenhauer, que tendrá un gran influjo en Nietzsche, considera que la herramienta intelectual más elevada es la intuición sensible. La intuición es un saber directo. A Schopenhauer, esta intuición le muestra que la realidad fundamental de todo hombre es la voluntad de vivir, que es lo absoluto y está presente en toda la realidad. Hay que resaltar también el influjo que viene del evolucionismo de Darwin: la lucha de la vida es el principio de la vida de la naturaleza. Nietzsche mantiene con la Ilustración una posición ambigua, pues, en un sentido, la prorroga al asumir su programa de acción como una forma de vivir. Sin embargo, rechaza otros elementos de la Ilustración, todo lo que él comprende bajo la rúbrica de las "ideas modernas". También encontramos elementos del Romanticismo en la filosofía de Nietzsche: la contraposición de las fuerzas, la búsqueda de la unidad de los contrarios… En el hombre duerme la imagen del superhombre. Si el superhombre debe ser el futuro humano, entonces es preciso destruir al hombre que está determinado por la tradición occidental, y es necesario luchar contra el platonismo y el cristianismo.
Contexto Histórico-Cultural del Siglo XIX
La nota característica del siglo XIX es la abundancia de movimientos revolucionarios en toda Europa. Por su trascendencia internacional, hemos de destacar la revolución de 1848, en la que comenzará a manifestarse la oposición de la nueva clase proletaria. Hay que mencionar el surgimiento del colonialismo, dirigido principalmente a África por parte de las naciones europeas. Esta expansión colonial se apoyaba en la idea de contenido geoestratégico de que solo aquel Estado que se convirtiera en imperio podría imponerse en el futuro. Mientras tanto, en Europa se producían transformaciones territoriales importantes. Culturalmente, en el siglo XIX se consolida la difusión universal del saber que se hallaba tras la edición francesa de la Enciclopedia. La prensa periódica se generalizó, alcanzando una gran masa de lectores. Surgió un sistema de enseñanza obligatorio y, de este modo, se redujo el analfabetismo, aunque la enseñanza secundaria seguía siendo de las clases altas y medias. En el terreno artístico, dos grandes movimientos ocuparán la mayor parte del siglo. Por una parte, el Romanticismo, que supuso una reacción contra la Ilustración. Es interesante resaltar que la búsqueda de las raíces tradicionales de cada comunidad contribuyó de forma decisiva a rescatar la cultura popular. Por otra parte, surge el Realismo, menos complejo que el Romanticismo, que tenía por objeto reflejar la realidad exterior. El Realismo ha sido considerado como el estilo artístico de la burguesía ascendente. Por último, se lograron avances científicos significativos.