La Poesía de Rubén Darío: Obras Esenciales, Simbolismo y Evolución Literaria
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La Poesía de Rubén Darío: Un Recorrido por su Obra
Su producción poética se inicia a edad temprana con la publicación de Epístolas y poemas (1885). En estos versos de juventud, amonesta a la Iglesia y a la tiranía, e incita al progreso, a la unidad centroamericana y a la democracia. En Abrojos (1887) escribe coplas circunstanciales; y en ese mismo año publica Otoñales (rimas), en cuyos versos imita a Bécquer.
Azul...: Innovación y Simbolismo en la Obra de Darío
En 1888 se publica Azul..., que incluye cuentos breves como El rey burgués, La ninfa, El rubí, El velo de la reina Mab, entre otros, y algunos poemas. Producto de su lectura de la poesía francesa, crea un mundo de hadas, princesas, cisnes y fuentes. El léxico, poblado de objetos exóticos, la exquisitez de la aristocracia y el culto parnasiano del «arte por el arte», implican un rechazo de la realidad burguesa, en la que no quiere integrarse. Está llena de imágenes sorprendentes y adjetivos inesperados; ritmos insólitos, el brillo de las palabras, el tono insolente y la sensualidad. Manejo de ciertos símbolos, como el azul, que para Darío representaba el color del sueño, del arte, un color representativo de la antigüedad, oceánico y firmamental. El cisne, el cual para los nicaragüenses condensa ingredientes paganos y sensuales, sugiere el encanto de lo caballeresco y legendario. Es emblema de lo blanco, símbolo de pureza, de lo ideal y portento de la aristocracia. La curva de su cuello es un signo misterioso de interrogación.
Prosas Profanas: Innovación Métrica y Temática
En 1896, publicó Prosas profanas, que deslumbró por sus innovaciones métricas y verbales. En el título ya se puede apreciar la confusión al implicar «prosas» (himnos cantados en misa) y «profanas» (signo de la alternativa fascinación y repulsa de la poesía moderna hacia la religión tradicional). Esta idea es reforzada por Darío en sus palabras liminares (una especie de prólogo). Continúa la línea de evasión aristocrática de la realidad y retoma la preocupación social de su primera época. Aparecen temas españoles: la exaltación de lo andaluz en «Elogio a la seguidilla»; referencias a la época medieval y al mundo de los cancioneros del siglo XV en «Cosas del Cid» y «Canciones y decires». Pero no tiene una finalidad concreta. El tema principal de este poemario es el placer erótico, que no excluye el sacrificio y la pena (la imagen femenina adquiere diversas formas de la naturaleza).
Cantos de Vida y Esperanza: Reflexión Existencial y Compromiso Social
En 1905, se publica en Madrid Cantos de vida y esperanza, que suma nuevos temas a los de libros anteriores. Darío manifiesta una expresión más sobria, aunque no elimina palabras brillantes ni innovaciones métricas. En el Prefacio, insiste en un respeto por la aristocracia de pensamiento y por la nobleza del Arte, y en su desdén por todo lo que implica mediocridad. Frente a la voluntad elitista de sus obras anteriores, expresa la novedad de salir de su «torre de marfil» (escribir para un mayor número de personas, es decir, con un lenguaje más sencillo). Su nueva misión será tratar temas políticos. En esta obra se diferencian dos líneas temáticas: los problemas del mundo hispano, intentando revalidar la cultura hispánica en poemas como «Un soneto a Cervantes» o «Letanía de nuestro señor Don Quijote». Y la negación de que la civilización de EE. UU. sea superior a la hispana. Aborda por ello también temas relacionados con las civilizaciones precolombinas y el presente americano. Por otra parte, otra línea temática es la reflexión existencial. En estos poemas se expresa la situación de cansancio y amargura del poeta ante la vida transcurrida. «Lo fatal» se torna profundamente pesimista y pone fin a este poemario.