El Yo Pensante: Explorando la Existencia en Descartes y Hume
Enviado por Comunidad Xuletas y clasificado en Filosofía y ética
Escrito el en
español con un tamaño de 4,57 KB
Segunda Meditación: La Búsqueda de la Certeza
1. Concibo grandes esperanzas si hallo solo una cosa cierta e indudable, como Arquímedes, que pedía un solo punto de apoyo firme e inmóvil para mover la tierra.
2. Ya estoy persuadido de que no hay nada en el mundo: ni cielos, ni tierra, ni cuerpos, ni espíritu. ¿Debo persuadirme también de que yo no soy? No. Si he llegado a persuadirme o a pensar algo, es, sin duda, porque era. No. Si hay un burlador que me engaña, por mucho que me engañe y precisamente por esto, nunca conseguirá hacer que yo no sea nada.
3. Culminación del escepticismo metódico cartesiano. Proposición necesariamente verdadera mientras la estoy pronunciando o concibiendo en mi espíritu: “Yo soy, yo existo”.
Comparación Descartes – Hume sobre la Existencia de la Razón
Cuando Descartes encuentra la primera verdad, “pienso, luego existo”, cree que este conocimiento le garantiza igualmente que él mismo es una sustancia pensante. No concluye en tesis del tipo “hay un pensamiento”, sino “hay una sustancia que piensa”. La existencia de un yo, de una sustancia cognoscente distinta de sus actos, había sido considerada indubitable no solo por Descartes, sino también por Locke y Berkeley. Y no le sirve ahora a Hume aplicar su crítica de la idea de causa, ya que la existencia del yo no fue considerada por sus predecesores como resultado de una inferencia causal, sino como resultado de una intuición inmediata. (“Pienso, luego existo”).
Sin embargo, la crítica de Hume alcanza también al yo como realidad distinta de las impresiones e ideas. La existencia del yo como sustancia, como sujeto permanente de nuestros actos psíquicos, no puede justificarse apelando a una pretendida intuición, ya que solo tenemos intuición de nuestras ideas e impresiones y ninguna impresión es permanente, sino que unas suceden a otras de manera ininterrumpida. ¿Cómo explica Hume la conciencia que todos poseemos de nuestra propia identidad personal? Recurre a la memoria:
Críticas a la Existencia del Yo Cartesiano
- 1. No tenemos intuición de la sustancia pensante, sino de una continua sucesión de ideas.
- 2. De la intuición de una idea solo debería concluirse la existencia de una idea y no de un pensador que la piensa, aunque estemos condenados a pensar o expresarnos causalmente.
- 3. Aunque fuera cierto que la existencia de una idea requiriera la existencia de un pensador, podría existir un pensador distinto para cada idea.
- 4. No deberíamos sostener la existencia de un mismo pensador que piensa ideas distintas basándonos en una memoria que puede confundir sucesión con identidad, porque solo podemos estar seguros de lo intuido en el momento presente.
- 5. Además, aunque se aceptara la verdad de la existencia del “cogito”, no podríamos hallar nuevas verdades o legitimar la validez de nuestra razón sin hacer un uso previo e ilegítimo de ella.
¿Qué es una Cosa que Piensa?
4. ¿Qué soy? Una cosa que piensa. ¿Qué es una cosa que piensa? Una cosa que duda, entiende, concibe, afirma, niega, quiere, no quiere, y, también, imagina y siente.
El Conocimiento de la Cera y la Prioridad del Alma
5. Pero sigo creyendo que conozco y comprendo más distintamente unas cosas cuya existencia me parece dudosa y que me son desconocidas y no me pertenecen, que aquellas otras de cuya verdad estoy persuadido y me son conocidas y pertenecen a mi propia naturaleza; en una palabra, que a mí mismo. El ejemplo de un pedazo de cera al calentarse nos permite descubrir que los cuerpos no son conocidos por los sentidos o por la facultad de imaginar, sino por el entendimiento que los comprende. Solo puedo conocer los cuerpos por medio de la razón y la existencia de esta es condición necesaria para el conocimiento de aquellos.
Por otra parte, ¿hay algo que sea tan verdadero como es cierto que yo soy y que existo, aun cuando estuviere siempre dormido y aun cuando el que me dio el ser emplease toda su industria en engañarme? ¿Por qué puedo conocer antes mi alma que mi cuerpo? La razón concibe clara y distintamente su propia existencia y, aunque pueda parecer que no duda sobre la existencia de una realidad exterior —la existencia de mi cuerpo en concreto—, podría estar equivocada. La existencia de mi razón es condición necesaria para poder establecer con total seguridad la existencia de mi cuerpo y, además, no es condición suficiente porque, para hacerlo, es necesario demostrar que no está equivocada.