Pensamiento y Reformas de la Ilustración: Racionalismo y Despotismo Ilustrado

Enviado por Comunidad Xuletas y clasificado en Historia

Escrito el en español con un tamaño de 3,97 KB

Características Fundamentales de la Ilustración

La Ilustración, un movimiento intelectual y cultural que marcó el siglo XVIII, se caracterizó por una serie de principios que transformaron el pensamiento y la sociedad europea. Entre sus pilares fundamentales destacan el racionalismo, el reformismo y el despotismo ilustrado.

Racionalismo y Nuevas Doctrinas

Para los pensadores ilustrados, la razón, la observación y la experimentación eran las únicas fuentes fiables de conocimiento, en contraposición a la tradición, la autoridad de los antiguos o la revelación divina. El racionalismo y el empirismo dominantes provocaron la difusión de nuevas doctrinas y formas de pensamiento:

  • Ateísmo o Negación de la Divinidad

    Esta corriente negaba la existencia de Dios. Sus principales defensores fueron el barón D’Holbach, cuyas obras alcanzaron gran difusión y provocaron enconadas polémicas, y Denis Diderot, quien en sus escritos desarrolló una visión materialista del mundo, entendida como un encadenamiento, aunque necesario, de acontecimientos.

  • Deísmo

    El deísmo admitía la existencia de un ser superior que creó el universo y le dio un orden racional, pero sin aceptar ninguna religión en particular. Deístas como Rousseau o Voltaire negaban que Dios interviniera directamente en el mundo o se expresara a través de los libros sagrados. Defendían una religiosidad interior, basada en la conciencia, y sin mediación de la Iglesia. La creencia en el Gran Arquitecto del Universo, propia de la masonería —a la que pertenecieron, entre otros, Goethe o Mozart—, es también una forma de deísmo.

Todos estos pensadores compartían, sin embargo, la defensa de la libertad de conciencia y criticaban la superstición y la intolerancia religiosa. Propugnaban la secularización de la sociedad y, en particular, la emancipación del poder civil frente al eclesiástico, lo que les granjeó la enemistad de la Iglesia. Los monarcas ilustrados llegaron a suprimir órdenes religiosas contrarias a sus reformas, como los jesuitas, que se vieron obligados a salir de Portugal, Francia y España.

Reformismo y Despotismo Ilustrado

Los ilustrados no fueron revolucionarios —como sí lo serían, más tarde, los románticos—, sino reformistas; no preconizaban la rebelión contra la autoridad, sino que esta fuera ejercida de forma racional. El despotismo ilustrado —sintetizado en la máxima «todo para el pueblo, pero sin el pueblo»— fue la forma de gobierno característica en la Europa ilustrada.

En virtud de un contrato implícito, el pueblo delegaba el poder en un príncipe que gobernaba de forma soberana, pero guiado por la búsqueda del bien común. Así, los monarcas ilustrados (como Luis XV de Francia, Federico II de Prusia, Carlos III de España, José I de Portugal o Catalina II de Rusia) promovieron obras públicas (carreteras, alcantarillado, etc.) para mejorar las condiciones de vida de sus súbditos; y fomentaron la educación, la ciencia y las artes, en un intento de transformar gradualmente la sociedad.

A finales del siglo XVIII se produjo una radicalización del ideario ilustrado. Los ciudadanos (la burguesía, en particular) intentaron llevar a sus últimas consecuencias el deseo de emancipación. Estas circunstancias darían lugar a la Revolución Americana, que desembocó en la Declaración de Independencia de Estados Unidos, y a la Revolución Francesa, cuyo triunfo provocaría, a su vez, una reacción de signo conservador.