El Papel de los Sentidos en el Conocimiento: Perspectivas Filosóficas Clave

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La Experiencia Sensible y el Conocimiento: Perspectivas Filosóficas Clave

En la historia del pensamiento, la relación entre la experiencia sensible y la adquisición del conocimiento ha sido un tema central. Diversas corrientes filosóficas han abordado esta cuestión con enfoques distintos, desde la antigüedad hasta la modernidad.

Fundamentos del Conocimiento: De Aristóteles al Neopositivismo

Aristóteles establece el conocimiento sensible como punto de partida de todo conocimiento. Sin embargo, también afirma que el verdadero conocimiento es de la esencia del objeto, que se capta a través del entendimiento. Aquí coincide con Platón, pero se aleja de Nietzsche, quien piensa que el verdadero conocimiento es siempre de lo singular. Para Aristóteles, la forma se encuentra en la sustancia. Es imprescindible, para poder captar la forma, haber captado antes, a través de los sentidos, la sustancia.

Tomás de Aquino, siguiendo la línea aristotélica, coloca la base de todo conocimiento en la experiencia sensible. Es muy conocida la sentencia escolástica de inspiración aristotélica-tomista: "No hay nada en el entendimiento que no haya pasado antes por los sentidos". Y tomando como punto de partida los sentidos, intenta demostrar la existencia de Dios.

También debemos citar el empirismo moderno, que niega la existencia de ideas o principios innatos. El autor más representativo de esta corriente es Hume, quien establece un criterio de verdad radical.

El neopositivismo, corriente que defiende que los únicos conocimientos que nos dan información del mundo son los de las ciencias empíricas, cuyo lenguaje debe ser fisicalista. Sobre esta base, postulan una crítica radical de la metafísica, a la que consideran un pseudo-saber que únicamente maneja proposiciones que ni siquiera llegan a ser falsas, sino sin significado. Pero la propuesta de Nietzsche es más tajante que todas las posiciones anteriores, ya que todas creen en la existencia de una verdadera realidad más allá de lo que nos muestran los sentidos.

3.2. Valoración Razonada de su Actualidad

La afirmación de Nietzsche, acerca de que los sentidos constituyen un elemento esencial en el conocimiento, es apoyada por la actual filosofía de la ciencia y por el pensamiento científico de nuestros días, llegando el neopositivismo a afirmar que una proposición científica que no pueda ser verificada por los sentidos está desprovista de significado. Sin embargo, para Nietzsche el punto de partida es siempre el sujeto y, por tanto, su cuerpo. De ahí que reivindique los sentidos de proximidad frente a los de lejanía. Por esto y por la reivindicación del placer, Nietzsche no es solo sensista, sino también sensualista.

Por el contrario, la ciencia moderna valora como indeseable toda intervención del sujeto en el conocimiento. Este solo es posible si aquel se convierte en una lente transparente. En este sentido, racionalismo, empirismo y ciencia moderna comparten idéntica vocación intelectualista, tan característica de la tradición occidental.

Sencillamente, para Nietzsche no existe una realidad externa como tal que pueda ser pasivamente asimilada sin desfigurarla, pues la realidad externa no es más que un caos de fuerzas emergentes y, por tanto, completamente ininteligible. Por eso, Nietzsche acusa a la ciencia de esterilidad a la hora de guiar nuestra vida y, además, que esa ciencia nos sirve tanto como a un náufrago le pueda servir conocer la composición química del agua en mitad de una tormenta. Esta defensa de los sentidos excluye, obviamente, toda aspiración a una verdad universal, renuncia que constituye uno de los aspectos más relevantes de su Filosofía.

En este sentido, existe un parcial acuerdo con Platón: del convulso y cambiante mundo sensible solo puede obtenerse doxa (opinión) y no episteme (conocimiento verdadero). La diferencia es que para Nietzsche se trata del único mundo que existe. La reivindicación nietzscheana de la intuición frente al concepto sigue teniendo plena vigencia.