Panorama de la Poesía Española: Del Franquismo a la Democracia
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Contexto Histórico y Cultural Durante el Franquismo
Durante el franquismo, la cultura está condicionada por la desaparición de las élites intelectuales anteriores, la represión de los perdedores y la restricción de las libertades básicas. La censura y la autocensura condicionan la creación literaria y la vida cultural se desarrolla, por tanto, en una situación de anomalía o excepcionalidad. La instauración de la democracia tras la muerte de Franco permitió la definitiva normalización del tejido cultural del país.
Miguel Hernández
En su trayectoria poética se cuentan tres hitos fundamentales:
- El rayo que no cesa (1936), de temática amorosa, salvo la «Elegía a Ramón Sijé».
- Viento del pueblo (1937), cuyo tema central es el sufrimiento de los desheredados.
- Cancionero y romancero de ausencias, escrito ya en prisión (donde muere) y en que la paternidad y el amor aparecen como modo de trascender a la muerte.
La Poesía en los Años Cuarenta
En 1944 se publican dos poemarios fundamentales, verdadero arranque de la poesía de posguerra: Hijos de la ira, de Dámaso Alonso, y Sombra del paraíso, de Vicente Aleixandre. En estos años se reconocen dos tendencias:
Poesía Desarraigada
Se trata de un conjunto de obras que presentan una visión pesimista y angustiada de la existencia, en la que un Dios arbitrario y cruel rige el mundo. Fue cultivada por Blas de Otero, José Hierro y Gabriel Celaya.
Poesía Arraigada
Estos autores presentan una vivencia armónica y reconciliada del mundo, en una poesía intimista caracterizada por la búsqueda de la perfección formal. Se trata de la llamada Generación del 36: Luis Rosales, Luis Felipe Vivanco, Dionisio Ridruejo y Leopoldo Panero.
La Poesía Social
Corriente dominante en los años cincuenta, se caracteriza por la concepción de la poesía como un instrumento de transformación social, la importancia del tema (denuncia de las injusticias sociales y la falta de libertad) frente a los aspectos formales, y el estilo sencillo y directo. A esta tendencia se incorporan Gabriel Celaya (Cantos iberos); Blas de Otero, quien tras una primera etapa de poesía metafísica, explora temáticas sociales y políticas (Pido la paz y la palabra), y José Hierro. En este periodo se documentan voces alejadas de lo social: el Grupo Cántico, el postismo (Carlos E. de Ory) y el surrealismo (Eduardo Cirlot y Miguel Labordeta).
La Poesía del Medio Siglo
A finales de los cincuenta, irrumpe una nueva promoción que propone una concepción de la poesía como instrumento de indagación en la propia experiencia. Los rasgos específicos del grupo son: el autobiografismo, integrado en la circunstancia histórica; la amplitud temática (el amor, la amistad, el tiempo o la evocación de la infancia); el lenguaje conversacional e intimista y el distanciamiento irónico respecto a sus propias emociones. Claudio Rodríguez, Francisco Brines, José Agustín Goytisolo o José Ángel Valente son los principales nombres, junto con Jaime Gil de Biedma (Las personas del verbo) y Ángel González.
Los Novísimos
Recogidos en la antología Nueve novísimos poetas españoles (Manuel Vázquez Montalbán, Antonio Martínez Sarrión, José M. Álvarez, Félix de Azúa, Pere Gimferrer, Leopoldo María Panero, Guillermo Carnero, Ana María Moix, Vicente Molina Foix), se caracterizan por el culturalismo, el escapismo, el esteticismo y el decadentismo, el barroquismo y la influencia de las vanguardias.
La Poesía en la Democracia
Se reconocen dos tendencias, que confluyen en algunos autores recientes:
Poesía de la Experiencia
Sus representantes —Luis García Montero, Felipe Benítez Reyes...— proponen una poesía de ambientación urbana y contemporánea con elementos narrativos y tono conversacional, en la que la figura del poeta se identifica con las vivencias y emociones de personas normales.
Poesía del Silencio
Estos poetas —Antonio Gamoneda, Clara Janés, Jaime Siles...— renuncian a lo sentimental para plantear temas como la reflexión metalingüística, la preocupación por la muerte o el afán de absoluto. José Ángel Valente es considerado mentor de esta corriente.
Con el cambio de siglo, poetas de diverso signo evolucionan hacia una poesía narrativa (Vicente Gallego, Carlos Marzal, Eloy Sánchez Rosillo).