Juan Ruiz de Alarcón: Crítica Social y Moral en la Comedia Barroca Española

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La Obra de Juan Ruiz de Alarcón: Moralidad y Contexto Histórico

Juan Ruiz de Alarcón, nacido en Taxco, Guerrero, México, desarrolló una escritura con un peso significativo. Sus postulados moralistas se vinculan con la antigua concepción de la creación humana, el surgimiento de la religión cristiana, la hermandad que iguala a todos y la misma igualdad que, hipotéticamente, liberaría a los esclavos romanos de su sufrimiento. Aunque los conquistadores españoles no siempre priorizaron la religión en sus expediciones y descubrimientos, es innegable que, en sus discursos de moralidad, los escritores de la época concebían, a través de fundamentos religiosos, una sociedad justa y adecuada para todos sus habitantes.

Elementos Barrocos y la Figura del Rey

En esta obra teatral, una comedia barroca, se entrelazan elementos clásicos: caballeros, espadas, los reinos de Castilla y Sevilla, y valores como la amistad (rescatada por Erasmo en sus escritos), la honestidad y la justicia, entre otros. El lenguaje de la obra, una variante del español con influencias latinas y hebreas, subraya el poder del Rey y su rol como soberano ante súbditos que carecían de una clara noción de lo que era correcto o incorrecto. El soberano, además, debía ser estratega militar, juez y piadoso con sus súbditos. La combinación de corona e Iglesia se consolidó como un dogma político que imperó durante un largo periodo en la historia de la humanidad. En la obra de Alarcón, los personajes reverencian al Rey, presentado como el ser más justo; de hecho, el Rey se nombra “Don Pedro el Justiciero”.

La Crítica a la Moral y la Justicia

De la justicia emana una de las variantes más complejas: ¿por qué debería el Marqués perdonar el crimen que sufrió su hermano? Peor aún, ¿cómo el Marqués, siendo la víctima, llegó a ser culpado de la nada? Estas interrogantes revelan el sentido crítico de la obra hacia los discursos morales de la época.

La Amistad como Pilar Moral y Testimonio Literario

La moral, por ende, se inicia en la amistad. Este tema evoca a pensadores como Kant o Octavio Paz. Con Kant, encontramos el imperativo categórico, una noción que determina la voluntad a priori. Octavio Paz, en su poema Piedra de Sol, menciona textualmente: “no soy yo sin el otro…”. Es crucial recalcar que la literatura funciona como un testimonio social e histórico de acontecimientos o corrientes, e incluso, ciertas obras literarias marcan el inicio o el fin de movimientos culturales. Estas corrientes culturales, junto con otras circunstancias, dan nombre a naciones, periodos históricos, formas de protesta, etc. Actualmente, el peso de las artes parece estar en decadencia; Alarcón, sin embargo, resalta algo que se ha perdido en la individualidad moderna: la posibilidad de ofrecer “amistad” a la humanidad.

Sátira y Crítica Social en la Comedia Barroca

La comedia está redactada de una manera muy dramática y romántica, lo que constituye una de las formas más elegantes, al menos en el ámbito literario, de ejercer una crítica, incluso satírica. Entre amores imposibles, posibles infidelidades, caballeros celosos y valientes, alcahuetas y asistentes, la crítica se expone claramente: la sociedad española estaba repleta de injusticias disfrazadas por la corona real y discursos religiosos insuficientes. La obra evidencia cómo las supuestas cualidades y los pocos defectos de la Iglesia son exagerados y, en realidad, falsos, o al menos, cuestionables en sus afirmaciones.

La Sutileza de la Crítica Alarconiana

Con certeza, debo mencionar que esta obra merece ser leída más de dos veces, prestando atención a los detalles: el Rey es presentado como excesivamente bueno, y los eufemismos en el lenguaje, utilizados en demasía, tienen el efecto contrario a las intenciones. El excesivo alarde de la justicia del Rey resta credibilidad.

Inspiración Histórica y Genialidad Crítica

La obra se inspira en el Rey Pedro el Cruel. Los reinos españoles padecían un gran déficit de justicia, y por ello la obra adopta una postura arriesgada: presentar al Rey, conocido por su inflexibilidad ante los juicios, colmarlo de eufemismos indiscretos y cómicos, y situar a la Iglesia en una posición precaria donde el soberano dictaba, según su propia conciencia e ideas, lo que era justo y lo que no. Todo esto permite que la comedia de Juan Ruiz de Alarcón asuma una postura crítica de manera inteligente, sutil y elegante.