Oda a Espanya de Joan Maragall: análisis del poema y su contexto modernista

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Oda a Espanya de Joan Maragall

El poema Oda a Espanya, escrito por Joan Maragall, nació en el siglo XIX (en 1860 en Barcelona y murió el 20 de diciembre de 1911 en Barcelona). Fue un autor catalán conocido popularmente como poeta, pero también fue autor de ensayos de interés ideológico, cultural y político, y de traducciones. Era defensor de la espontaneidad y la simplicidad, lo que le llevó a desarrollar la teoría de la Paraula Viva.

Este poema corresponde al movimiento modernista, que tiene como características principales la recuperación del sentido romántico del género y rompe con el tipo de poesía que se había escrito durante la Renaixença. Es un monólogo del poeta lleno de interrogaciones retóricas. Forma parte de una sección llamada «Els 3 cants de la guerra» y se publica en el libro Visions i cants en el año 1900.

Contexto histórico

El poema fue escrito en 1898, cuando España combatía contra Estados Unidos por la independencia de Cuba. El poema hace referencia a la crisis colonial generada como consecuencia de la guerra de Cuba. Maragall se convierte en el portavoz de los sentimientos catalanistas del pueblo catalán.

Género

Es una oda, es decir, una canción lírica cantada por un coro que mantiene este tono de canto emotivo.

Forma del poema

En cuanto a la forma, se estructura en ocho estrofas de seis versos de metro diverso: cuatro decasílabos (los tres primeros y el quinto) y dos tetrasílabos (el cuarto y el sexto), sin una rima regular y solo algunos versos de manera libre coinciden con la misma rima.

Tema

El tema son las siempre conflictivas relaciones entre el catalanismo y una determinada idea de España, que a menudo impide la modernidad de Cataluña. Todo el poema lo plantea como un diálogo político y emocional entre Cataluña y España.

Primera estrofa

En la primera estrofa, que forma la primera parte del poema, Maragall se dirige a España de manera directa, en segunda persona, sin complejos, de tú a tú. Maragall se presenta como hijo de esa España con la que mantiene el diálogo, pero deja bien claro que no hablará otra lengua que la suya: el catalán. Identifica el carácter castellano con el espíritu español, es el usurpador del espíritu español. Maragall, que tiene otro concepto de España, más abierto y participativo, pretende que pueda recibir sugerencias y colaboraciones de las diferentes partes de España, no solo de Castilla sino también de Cataluña.

Segunda parte: de la segunda a la sexta estrofa

De la segunda a la sexta estrofa forman un segundo bloque dentro de la segunda parte del poema. Maragall critica algunos aspectos de la España de la Restauración que considera negativos:

  • En primer lugar, la complacencia excesiva en el recuerdo de las glorias pasadas (versos 7 y 8).
  • En segundo lugar, el peculiar concepto que los españoles tienen del honor (versos 17 y 18).
  • En tercer lugar, la tendencia desmesurada al fatalismo, que acaba por hacer que se complazca en el pesimismo y en todo lo de carácter fúnebre (versos 9, 10 y 11, y versos 19, 20, 21 y 22).
  • En cuarto lugar, hace una referencia concreta a la pérdida de las colonias (versos 23 y 24, y versos 28, 29 y 30).

Todos estos aspectos negativos, Maragall los somete a crítica, una crítica de carácter regeneracionista (primer elemento característico del modernismo, que quiere regenerar España). Además, el poeta insiste en el tema del vitalismo (otra influencia muy importante en el modernismo), que para él es inseparable de todo intento regeneracionista. Este vitalismo lo vemos en los versos 14, 15 y 16.

Al final de esta segunda parte del poema, Maragall invoca de nuevo a España y la exhorta a darse cuenta de lo que le está pasando (versos 31 y 32). El último verso de la segunda parte recoge la imagen del llanto.