Nihilismo y Transmutación de Valores en Nietzsche: El Origen de la Nueva Moral

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El Nihilismo y la Transmutación de los Valores

El nihilismo, que significa creer en la nada (o nadismo), es uno de los fundamentos principales de Nietzsche. Consiste en la negación de la metafísica o del mundo trascendente, partiendo de la base de que el ser humano se ha dado cuenta de que no existe nada más allá de la vida terrenal.

Este proceso puede ser positivo o negativo. El camino nos lleva del nihilismo a la transmutación de los valores.

Las Cuatro Etapas del Nihilismo

Estas son las etapas que puede experimentar el individuo que ha creído en los valores de la religión o la metafísica:

  1. Decadencia de los valores: El individuo se da cuenta de que la metafísica y la religión están en decadencia.
  2. Negación de sí mismo (Nihilismo Pasivo): Se niega a sí mismo y cae en el nihilismo pasivo. Se asume que no existe nada, que no hay ningún fundamento ni propósito.
  3. Búsqueda de nuevos valores: El individuo intenta hacerse con nuevos valores, aunque estos aún no son propios.
  4. Transmutación (Nihilismo Activo): Se pasa al nihilismo activo, que implica la transformación y la creación de nuevas creencias. Se trata de creer en uno mismo y en la vida, sin depender de algo externo a ella.

La Transmutación de los Valores

La transmutación implica cambiar los valores de la sociedad occidental, que históricamente se han basado en la religión, siguiendo los pasos anteriores. Es la disposición a dar la vuelta a todos los valores establecidos.

El Origen de la Moral y la Crítica Nietzscheana

Nietzsche argumenta que los valores se han deformado. En un momento en el que la vida se solucionaba mediante la lucha, los ganadores establecían qué era lo bueno. Así se crearon los valores. Nietzsche critica profundamente este origen de los valores morales.

El filósofo sostiene que el judaísmo fue un intento de los débiles, de los esclavos, por subyugar a los señores. Por ello, cada individuo debe crear sus propios valores, ya que estos son inherentemente subjetivos. Se puede establecer cierta moral siempre y cuando se esté dispuesto a cambiarla si no funciona. No puede haber una ley universal para todos. Nietzsche está en contra de que se pongan límites y se establezcan «cosas muertas».

Para Nietzsche, no solo el cristianismo es una moral de esclavos; la democracia y el socialismo también lo son.

La Nueva Moral

¿Cómo se diferencia el bien del mal? ¿Cómo se crean los nuevos valores?

La respuesta se encuentra en la vida. Hay que pensar en qué consiste la vida y cómo tiende a ser más y mejor. Las leyes morales tienen que ir a mejor, buscando que aumentemos nuestro poder. Por eso, hay que buscar la plenitud, la salud y el mayor poder moral.

Esta perspectiva nos debe llevar a crear nuevos valores, a entender que la vida es cambiante y dinámica.

Crítica del Cristianismo, la Muerte de Dios y el Superhombre

La crítica al cristianismo es la principal crítica a la moral de Occidente. Esto lleva a Nietzsche a afirmar la «muerte de Dios» y la necesidad de crear un nuevo modelo de hombre: el Superhombre.

La Muerte de Dios

Al no saber qué estaba bien o mal, ni lo que había después de la muerte, creamos un Dios para vivir más tranquilos. Pero esto fue un error, una decadencia, una carga y un peso moral.

Nietzsche propone la muerte de Dios. Dios representa todo lo contrario a la vida; las creencias son solo debilidad y cobardía humana. El ateísmo es la única forma de alcanzar la fuerza, la libertad y la independencia del espíritu.

El Advenimiento del Superhombre

Cuando Dios muere, el ser humano recupera la potestad para afrontar la vida realmente y crear sus propios valores. Sin embargo, en un primer momento, el hombre se encuentra en el nihilismo pasivo, sin creer en nada ni querer crear nada.

Nietzsche afirma que el momento del Superhombre va a llegar: el momento en el que el hombre no dejará de crear valores. Este cambio, sin embargo, debe ser fundamentalmente individual.