Nietzsche: Crítica a los Filósofos, Conceptos Supremos y la Muerte de Dios
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La Crítica de Nietzsche a los Filósofos y la Cultura Occidental
La crítica de Nietzsche a los filósofos constituye un eje central de su pensamiento y una expresión de su crítica a la civilización occidental. Nietzsche argumenta que nuestra cultura es esencialmente filosófica y que, para superar nuestros valores actuales y dar paso a "supervalores" radicalmente distintos, es imprescindible destruir los cimientos de la filosofía tradicional.
La Idiosincrasia de los Filósofos según Nietzsche
Nietzsche identifica dos características principales en la idiosincrasia de los filósofos:
- Falta de sentido histórico: Esto los ha llevado a establecer una oposición excluyente entre el "ser" y el "devenir".
- Confusión entre lo último y lo primero: Para comprender esta crítica, es necesario entender la concepción nietzscheana de la realidad y el conocimiento.
La Realidad como Voluntad de Poder
Para Nietzsche, la realidad es voluntad de poder, un conjunto de fuerzas ciegas que luchan por imponerse unas sobre otras, una voluntad de dominio. El mundo, el hombre y la vida son, en esencia, voluntad de poder, un impulso constante de superación. Se trata de un conjunto de pulsiones y fuerzas que se dirigen hacia el poder.
El Conocimiento como Instrumento de la Vida
El conocimiento, según Nietzsche, no es más que un impulso humano, un instrumento de la vida que surge en algunos seres para dominar la realidad y ponerla a su servicio. Es un proceso de interpretación basado en nuestras necesidades vitales, un conjunto de creaciones o "ficciones". El peligro radica en confundir estas ficciones del lenguaje con la realidad misma. Los conceptos y las teorías científicas son, por tanto, ficciones. La "verdad", en este sentido, es una invención de los filósofos, quienes anhelan el confortable mundo del "ser".
El Devenir como Realidad Primordial y la Crítica a los Conceptos
Nietzsche afirma que la realidad sensible (el devenir) es lo primero y lo único que existe. Los conceptos son categorías gramaticales creadas arbitrariamente por nosotros para dominar la realidad. El error fundamental de los filósofos, según Nietzsche, reside en confundir estos conceptos con la causa de todas las cosas. Dado que el mundo fenoménico está en constante cambio, y cada fenómeno es precedido por otro, los filósofos infieren que el devenir debe ser causado por algo superior.
El Error de Platón y la Génesis de los Conceptos Supremos
Cuando los filósofos afirman que los conceptos son "lo primero", se refieren a ellos como realidades de un rango superior al devenir. Nietzsche atribuye el origen de este error a Platón, quien consideraba que las cosas sensibles eran copias de las Ideas, siendo estas últimas su fundamento. En consecuencia, el mundo sensible debe ser causado, mientras que los conceptos, al ser superiores, no pueden proceder de lo inferior (lo cambiante) ni de algo anterior; deben ser causa sui (causa de sí mismos). Si procedieran de algo anterior, serían dependientes y, por lo tanto, no serían supremos.
Nihilismo y la Creación de los Conceptos Supremos
Los conceptos metafísicos, según Nietzsche, poseen propiedades contrarias a la realidad sensible: son universales, eternos e inmutables. Esta oposición fundamental es la base de la filosofía occidental, que Nietzsche considera nihilista. Además, Nietzsche argumenta que los metafísicos han creado los conceptos supremos (lo bueno, lo perfecto) negando la única realidad existente.
La Construcción de la Idea de Dios
Estos conceptos supremos, según la visión tradicional criticada por Nietzsche, no pueden ser contradictorios entre sí. A partir de la reunión de todos estos conceptos supremos, los filósofos han construido la idea de Dios, que se resume en la idea de ens realissimum: el ente que contiene todas las perfecciones recogidas en sus conceptos.
La Muerte de Dios y el Advenimiento del Superhombre
Nietzsche consideraba su crítica decisiva. Solo tomando conciencia de la falsedad de los conceptos –los ídolos– que sustentan nuestra cultura, puede llegar el nihilismo positivo: la aniquilación de nuestra cultura para sustituirla por otra de índole aristocrática. Para ello, es necesaria la "muerte de Dios", pues solo así podrá darse el advenimiento del superhombre.