La Naturaleza del Trabajo: Mercancía en Marx y Regulación Institucional en Polanyi
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Resumen
El texto analiza si el trabajo debe considerarse una mercancía, contrastando la visión de Marx sobre la fuerza de trabajo, la crítica de Smith y Taylor a la división del trabajo y la postura institucionalista de Polanyi y Dunlop. Explica también la des-mercantilización relativa, el papel de la OIT y los riesgos actuales de remercantilización por el empleo atípico y la flexibilidad laboral.
Puntos clave
- Para Marx, el trabajo es una mercancía especial: la fuerza de trabajo, que el trabajador vende por un periodo de tiempo sin perder su titularidad.
- Smith y Taylor agravaron la mercantilización del trabajo al dividirlo en tareas simples y racionalizar la producción.
- Polanyi sostiene que el mercado debe regularse mediante la política y el pacto entre Estado, sindicatos y empresarios.
- Dunlop argumenta que el salario mínimo y el salario de reserva responden a valores éticos y morales, por lo que el trabajo no es una mercancía pura.
- La Declaración de Filadelfia (1944) reconoce que el trabajo no es una mercancía y dio lugar a la Organización Internacional del Trabajo (OIT).
- La crisis económica y las reformas laborales, como las de 2012, amenazan la des-mercantilización y pueden llevar a la remercantilización del trabajo.
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El Concepto de Trabajo en la Economía: Un Debate Fundamental
La economía clásica y sus desarrollos posteriores abordaron la naturaleza del trabajo. Entre los autores clave que influyeron en esta discusión se encuentran Karl Marx, Adam Smith y Frederick W. Taylor.
La Perspectiva Clásica: El Trabajo como Mercancía
Marx y la Fuerza de Trabajo
Respecto a Karl Marx, el trabajo es conceptualizado como una mercancía especial: la fuerza de trabajo. Esta está en posesión del trabajador hasta que el empresario la compra por un determinado periodo de tiempo. Una vez comprada, el empresario la consume, aunque el obrero siga siendo el titular de esa fuerza de trabajo.
Marx argumenta que la fuerza de trabajo no debe venderse de por vida a un empleador concreto, ya que de esta forma el individuo estaría vendiéndose a sí mismo, convirtiéndose en un esclavo.
Para Marx, la fuerza de trabajo debería ser tratada como una propiedad que el individuo posee, como una mercancía propia. Esta no se puede separar de su portador, aunque las técnicas de control y de organización busquen hacer creer al trabajador que es una mercancía a disposición del empleador, equiparándola a una máquina de producción. El trabajador, sin embargo, mantiene cierta autonomía, y por ello el empleador siempre corre el riesgo de que el trabajador use su fuerza de trabajo para objetivos ajenos a los de la empresa.
Smith, Taylor y la Agravación de la Commodificación
Esta visión del trabajo como mercancía se vio agravada por la división del trabajo a la que hace referencia Adam Smith. Smith consideraba que el trabajo era tratado como una mercancía, ya que al dividirlo en operaciones tan sencillas y simples, el trabajador pierde sus conocimientos y acaba siendo un mero factor de producción.
Además, con la taylorización (Frederick W. Taylor) se enfatizó todavía más la división del trabajo con el objetivo de acabar con la resistencia obrera, implantando la racionalización de la producción.
La Crítica Institucionalista: El Trabajo No Es una Mercancía
Bajo la perspectiva de quienes creen que el trabajo no es tratado como mercancía, encontramos a Karl Polanyi. Polanyi realiza una crítica a la perspectiva neoliberal, la cual considera que el mercado se autorregula. Él, en cambio, sostiene que el mercado debe regularse a través de la política, pactando con los actores sociales:
- El Estado
- Los sindicatos
- Los empresarios
Institucionalización y Regulación Laboral
Los actores sociales estructuran sus actividades y la interacción entre ellos a través de la institucionalización, que consiste en un conjunto de reglas compartidas. Estas reglas proporcionan una visión previsible del comportamiento, canalizando y resolviendo los conflictos mediante la negociación colectiva, un derecho reconocido por la Constitución Española y la Ley Orgánica de Libertad Sindical.
Gracias a la institucionalización del conflicto, nace la regulación del derecho laboral, de la cual nos habla John T. Dunlop. Dunlop trata de probar que el trabajo no es una mercancía, puesto que la existencia del salario mínimo interprofesional (SMI) y el salario de reserva están ligados a valores éticos y morales de los propios trabajadores, imposibilitando así que el trabajo se considere puramente como una mercancía.
La Des-mercantilización Relativa y los Derechos de Ciudadanía
Actualmente, existen consideraciones éticas, morales y normativas que dan lugar a la des-mercantilización relativa del trabajo. Esto se produce gracias a la aparición de los derechos de ciudadanía, conseguidos a través de la Declaración de Filadelfia (1944), donde se ve reflejado que el trabajo no es una mercancía. Esta declaración defiende la libertad de expresión y asociación, lucha contra la pobreza y persigue dignificar el trabajo. El resultado institucional de esto es la Organización Internacional del Trabajo (OIT), que vela por la aplicación y el control de estos derechos.
Desafíos Modernos y el Riesgo de Remercantilización
A partir de la actual crisis económica, nos encontramos con tendencias que amenazan la des-mercantilización:
- Crecimiento del empleo atípico (trabajos temporales o parciales).
- Flexibilidad del marco jurídico (adaptación de las normas laborales a las variaciones del mercado), como las reformas de 2012.
- Crecimiento de empleo con bajos salarios y baja cotización.
Todo esto provoca un endurecimiento del acceso a pensiones y un incremento de la insuficiencia en la cotización, lo que aumenta las desigualdades. A consecuencia de ello, surge la segmentación del mercado y la diversificación de intereses de los actores, lo que hace aumentar la dificultad de lograr un consenso por parte de los actores sociales.
Esta situación complica la negociación y el pacto, llevando a los actores a un pensamiento más individualizado. Por ello, existe el riesgo de que el trabajo se remercantilice, aunque actualmente no sea considerado una mercancía plena.
Preguntas frecuentes
¿Qué es la fuerza de trabajo según Marx?
Según Marx, la fuerza de trabajo es una mercancía especial que el trabajador posee y vende al empresario por un determinado periodo de tiempo, siguiendo siendo su titular.
¿Qué significa la des-mercantilización relativa del trabajo?
Es la idea de que, por consideraciones éticas, morales y normativas, el trabajo no se trata totalmente como una mercancía. Se produce gracias a los derechos de ciudadanía reconocidos desde la Declaración de Filadelfia.
¿Qué es la remercantilización del trabajo?
Es el riesgo de que el trabajo vuelva a tratarse como una mercancía, debido a tendencias como el empleo atípico, la flexibilidad del marco jurídico y los bajos salarios.
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