Moderados y progresistas en la España isabelina: ideología y conflicto político
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Resumen
El texto explica cómo se consolidó el Estado liberal en España durante el reinado de Isabel II, tras la Primera Guerra Carlista y la regencia de María Cristina. Analiza la división del liberalismo en moderados y progresistas, sus líderes y sus principios políticos. Permite entender las diferencias entre ambos grupos sobre soberanía, derechos y papel de la Iglesia.
Puntos clave
- La Primera Guerra Carlista (1833-1840) enfrentó a isabelinos y carlistas por el trono y por el modelo ideológico del Estado.
- La victoria isabelina en 1840 supuso el fracaso definitivo del absolutismo en España.
- Desde el Trienio Liberal (1820-1823), los liberales se dividieron en moderados y progresistas.
- Los moderados defendían la soberanía compartida entre Corona y Cortes, orden social y limitación de derechos.
- Los progresistas defendían la soberanía nacional, el predominio de las Cortes y el reconocimiento amplio de derechos.
- Durante casi todo el reinado de Isabel II el poder estuvo en manos de los moderados, con espadones como Narváez y Espartero.
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La Consolidación del Estado Liberal en la España del Siglo XIX
Todos los intentos por instaurar el Liberalismo en España habían fracasado durante el primer tercio del siglo XIX. Será en el reinado de Isabel II cuando el absolutismo sea derrotado definitivamente y se establezca el Estado Liberal. No obstante, es necesario observar los diferentes matices que adopta el sistema liberal en España.
La Primera Guerra Carlista: Conflicto Dinástico e Ideológico
En primer lugar, al morir Fernando VII en 1833, estalla una guerra civil por el trono: la Primera Guerra Carlista. En este conflicto se enfrentan los isabelinos (partidarios de Isabel II, hija de Fernando VII) y los carlistas (partidarios de Carlos María Isidro de Borbón, hermano de Fernando VII).
Carlos María Isidro reclamaba su derecho al trono al no aceptar la Pragmática Sanción de Fernando VII, que abolía la Ley Sálica (ley que no permitía reinar a las mujeres). Pero esta guerra no solo fue un conflicto por la sucesión al trono; fue, además, un conflicto ideológico entre liberales (isabelinos) y absolutistas (carlistas).
La Regencia de María Cristina y el Triunfo Liberal
La reina María Cristina, madre de Isabel II, ejercía como regente debido a la minoría de edad de su hija (quien, al morir Fernando VII, tan solo contaba con tres años). Pese a ser absolutista, entendió la aceptación del liberalismo como la única solución para ganarse la simpatía del pueblo español y garantizar el acceso al trono de su hija Isabel. La victoria de los isabelinos frente a los carlistas en 1840 supuso el fracaso definitivo del absolutismo en España.
La División del Liberalismo: Moderados y Progresistas
Desde el Trienio Liberal (1820-1823), los liberales se habían dividido en dos grupos: moderados y progresistas. Tanto la reina regente (María Cristina) como su hija Isabel II fueron partidarias en todo momento de los gobiernos moderados. Los progresistas solo pudieron alcanzar el poder a través de pronunciamientos.
Aunque las tensiones entre moderados y progresistas fueron constantes, no evitaron la consolidación del Régimen Liberal. Ambos partidos estuvieron dirigidos en todo momento por espadones, es decir, generales del ejército cuyo protagonismo político se debió a la amenaza carlista y se convirtieron en los únicos que garantizaban el trono de Isabel II. En el partido progresista destacó Baldomero Espartero y en el moderado, Narváez. Durante casi todo el reinado de Isabel II, el poder estuvo en manos de los moderados.
Los Moderados: Orden y Soberanía Compartida
Se definían a sí mismos como "personas de orden". Era un grupo compuesto por terratenientes, comerciantes, intelectuales conservadores, restos de la antigua nobleza y del alto clero, y altos cargos del ejército. Sus principios fundamentales incluían:
- Defensa de la soberanía compartida entre la Corona y las Cortes.
- Atribución a la Corona de amplios poderes políticos (nombrar ministros, disolver las Cortes, vetar leyes...).
- Prioridad de los principios de autoridad y orden social sobre la libertad individual.
- Rechazo a la participación de las masas populares en la política, que debía quedar en manos de una minoría culta y adinerada.
- Limitación de derechos individuales como la libertad de prensa, opinión, reunión y asociación.
- Defensa de la confesionalidad del Estado y otorgamiento de una gran influencia social a la Iglesia católica.
Entre sus líderes hay que destacar a Ramón María de Narváez y a Francisco Bravo Murillo.
Los Progresistas: Libertad y Reforma
Se definían a sí mismos como "defensores de la libertad". Este grupo estaba compuesto por la mediana y pequeña burguesía, la oficialidad media del ejército y también las clases populares urbanas (artesanos, comerciantes locales...). Tenían un marcado espíritu reformista y defendían:
- La soberanía nacional como fuente de legitimidad del poder.
- El predominio de las Cortes en el sistema político, rechazando la intervención de la Corona (a la que solo correspondía un papel moderador).
- El fortalecimiento de los poderes locales (ayuntamientos libremente elegidos, Milicia Nacional...).
- El reconocimiento de amplios derechos tanto individuales como colectivos (libertad de prensa, de opinión, de religión...).
- La ampliación del cuerpo electoral, manteniendo el principio del sufragio censitario pero de forma más inclusiva.
- La necesidad de una reforma agraria para poner fin a la propiedad vinculada.
- La limitación de la influencia social de la Iglesia.
Preguntas frecuentes
¿Quiénes eran los moderados en el siglo XIX español?
Eran un grupo de terratenientes, comerciantes, intelectuales conservadores, restos de la nobleza y del alto clero y altos cargos del ejército. Se definían como "personas de orden" y defendían la soberanía compartida y la autoridad.
¿En qué se diferenciaban moderados y progresistas?
Los moderados defendían la soberanía compartida, amplios poderes para la Corona y limitación de derechos individuales. Los progresistas defendían la soberanía nacional, el predominio de las Cortes y un reconocimiento amplio de derechos y libertades.
¿Por qué surgió la Primera Guerra Carlista?
Estalló al morir Fernando VII en 1833, cuando Carlos María Isidro reclamó el trono al no aceptar la Pragmática Sanción que abolía la Ley Sálica. Fue también un conflicto ideológico entre liberales y absolutistas.
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