Metafísica como ciencia según Kant: Condiciones del conocimiento científico
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La metafísica como ciencia según Kant
En este texto, Kant, en primer lugar, define la metafísica como un conocimiento puramente teórico que prescinde de la experiencia y solo cuenta con meros conceptos, sin ni siquiera aplicarlos a las intuiciones puras como lo hacen las matemáticas. Después, afirma que la metafísica todavía no se ha constituido en ciencia en sentido riguroso, a pesar de que fue la primera ciencia que nació y que seguirá existiendo, aunque todas las demás desaparecieran por una barbarie que las destruyera. En segundo lugar, afirma que hay dos pruebas externas de que la filosofía todavía no se ha constituido en ciencia: 1) que no progresa (en ella la razón se atasca continuamente) y 2) que no consigue la unanimidad entre los filósofos, sino que parece un campo de batalla. Y así, concluye que la metafísica, hasta ahora, ha andado a tientas y a base de simples conceptos.
La revolución copernicana en la metafísica
La tesis central de este fragmento es que la metafísica no ha hecho su revolución copernicana porque es un saber enteramente a priori, lógico, que no puede demostrarse con la experiencia ordinaria. Los juicios especulativos de la metafísica no se aplican a intuiciones sensibles empíricas, como las matemáticas, porque sus objetos desbordan el espacio y el tiempo, y tampoco cabe experimento alguno para demostrar sus hipótesis. Por tanto, aunque exista en el ser humano un impulso metafísico que le incita a desbordar los límites de la experiencia y el entendimiento, ese impulso no se sustancia en ningún saber científico, sino en una dialéctica estéril.
Condiciones del conocimiento científico
Kant comenzará cuestionándose si es posible que la metafísica sea una ciencia. Para ver si la metafísica puede ser una ciencia, habrá que ver cuáles son las condiciones posibles para que se dé el conocimiento científico. Para Kant, la ciencia ha de ser un conocimiento universal y necesario. Kant observa que tanto los planteamientos racionalistas como los empiristas no entienden la metafísica como una ciencia. Según el racionalismo, el conocimiento comienza por los sentidos, y mediante el entendimiento agente, extrae los conceptos universales de las formas particulares, rechazando el valor del conocimiento que aporta la experiencia. Pero el empirismo niega que existan los conocimientos universales y necesarios, reduciendo todo el ámbito de conocimiento a la experiencia. A partir de estas posturas, Kant estructurará su pensamiento. El criticismo kantiano supone un intento de conciliación y superación de ambas posturas: aunque todo conocimiento tiene que provenir de la experiencia, no todo conocimiento se agota en ella, ya que, si no, no obtendríamos nunca certezas con carácter universal y necesario.
Conocimiento puro y empírico
Así pues, tenemos dos tipos de conocimiento sensible: el conocimiento puro o a priori, que es independiente de la experiencia en su sentido lógico, y el conocimiento empírico o a posteriori, cuya comprobación depende de la experiencia. Las matemáticas son posibles porque estas provienen de objetos matemáticos, de la forma pura de toda representación externa que es el espacio. Las matemáticas son la ciencia de la sensación pura (a priori) que el sujeto pone en la sensibilidad externa. Por eso los juicios de la geometría son a priori. La aritmética es la ciencia del tiempo. Espacio y tiempo son intuiciones puras y a priori del conocimiento sensible, su concepción depende del sujeto. Kant sitúa espacio y tiempo dentro de la Estética Trascendental. La parte empírica (a posteriori) de la sensibilidad o conocimiento sensible son las intuiciones empíricas (fenómenos); dicho fenómeno ha de darse dentro de un espacio y tiempo (intuiciones puras) proyectadas previamente por el propio sujeto, por su razón pura. Esta determinación previa dada por el espacio y el tiempo nos priva de poder conocer a las “cosas en sí”. Así pues, a partir de ahora, el objeto se adapta a la forma de conocer del sujeto. El límite del conocimiento sensible es, por tanto, la constitución del fenómeno.
La física y las categorías del entendimiento
La física aparece cuando los conceptos del entendimiento provenientes de la experiencia son pensados por medio de las categorías lógicas que son conceptos puros provenientes del conocimiento intelectual a priori (puro) y emanados de las 4 clases de juicios, que Kant coloca dentro de la Analítica Trascendental (parte de la Crítica de la razón pura de Kant que se ocupa del entendimiento a fin de determinar las condiciones de posibilidad de los juicios sintéticos a priori en la física). Trata sobre las condiciones por las que podemos pensar los objetos dados en la experiencia que perciben nuestros sentidos.
Juicios analíticos y sintéticos
Según Kant, a cada juicio le corresponde una categoría:
Estas categorías se deducen trascendentalmente mediante la lógica (Deducción trascendental de las categorías), que es el estudio de la razón mediante ella. Kant la considera propedéutica y no puede considerarse ciencia, ya que su objeto no es la razón. Según Kant, hay dos tipos de juicios según su materia: juicios sintéticos y juicios analíticos. Los juicios analíticos, donde el predicado es consecuencia necesaria del sujeto sin necesidad de recurrir a la experiencia (a priori). Son siempre verdaderos y se rigen por la ley de la “no-contradicción”. Son universales y no son científicos, ya que no amplían el conocimiento. Ej.: El perro es un mamífero. Los juicios sintéticos, donde el predicado no está contenido en el sujeto. Su contradicción o negación siempre sería posible y para saber si son ciertos hay que recurrir a la experiencia (a posteriori). Son científicos porque aportan nuevos conocimientos. Ej.: El mamífero es un perro. Sin embargo, Kant dará un paso más al afirmar que los juicios sintéticos a priori son los que hacen avanzar la ciencia, ya que son universales al no proceder de la experiencia. Todos los teoremas científicos son juicios sintéticos a priori.
El giro copernicano en la filosofía
Para saber si la metafísica puede considerarse una ciencia hay que aplicar esos criterios. La matemática y la física sí pueden considerarse como ciencia, puesto que han experimentado una revolución con el giro copernicano. Nicolás Copérnico llevó a cabo una revolución en la concepción que se había tenido de la astronomía hasta el momento. Llevó a cabo un cambio en las posiciones relativas de la Tierra y el Sol. Kant pretende realizar un cambio similar en la estructura del conocimiento. Así pues, realizará un intercambio en los papeles que desempeñan, respecto del conocimiento, el sujeto y el objeto. Kant dirá que es necesario dar un giro copernicano a la filosofía. La consecuencia filosófica de la revolución copernicana o newtoniana fue desplazar al ser humano del centro del universo. Kant, con este giro copernicano, en realidad, está haciendo una contrarrevolución ptolemaica, devolviéndole al hombre su posición en el centro del universo. Kant devuelve el centro metafísico del mundo (universo) al ser humano. Ahora será el sujeto quien determine al objeto. Según el planteamiento kantiano del giro copernicano, la matemática y la física han alcanzado el camino seguro de la ciencia, pero, ¿es posible la metafísica, la otra gran disciplina, como ciencia?
La metafísica y la dialéctica trascendental
La metafísica, de la que se encarga la dialéctica trascendental, no puede considerarse como ciencia del entendimiento de carácter puro (pues al no proceder de la experiencia no pueden ser empíricas); tendríamos que afirmar que estos “conceptos” no pueden ser pensados mediante las categorías (de la cantidad, de la cualidad, de la relación y del modo) y, por tanto, desbordan al entendimiento lo mismo que a la sensibilidad. Desde este punto de vista, las Ideas Trascendentales son “noúmenos”; es decir, conceptos que no pueden entenderse. En resumen: las Ideas Trascendentales no son objetos sensibles ni conceptos del entendimiento porque todo objeto sensible cabe en el espacio y el tiempo, y todo concepto del entendimiento se puede pensar mediante las categorías.
Las Ideas Trascendentales y la moral
Las Ideas Trascendentales, objeto de la metafísica como conocimiento teórico, no pueden ser objeto de la ciencia, puesto que esta siempre trata sobre intuiciones o conceptos empíricos. Pero como no podemos dejar de pensar en ellas, Kant piensa que han de convertirse en fundamentos prácticos de la moral declarando la existencia de Dios, la inmortalidad del Alma y la existencia de la libertad. Kant llama “ideales” de la razón pura a los juicios especulativos que tienen por sujeto a Dios, “Antinomias” de la razón pura a los juicios contradictorios sobre el Mundo y “Paralogismos” de la razón pura a los juicios sobre el Alma.