Manifiesto de la Huelga General de 1917: crisis de la Restauración y movilización obrera en España

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Manifiesto de la Huelga General de 1917

Se trata de un manifiesto que expone a la opinión pública los motivos de la actitud de la clase obrera en España en 1917, y conmina a esta a la rebelión contra el gobierno a través de la huelga general.

El texto es, por tanto, político y argumentativo. Se desarrolla en Madrid en agosto de 1917, al final de la Primera Guerra Mundial. Sus autores son Cabello, Anguiano, Bestiero y Saborit, miembros de los principales partidos y organizaciones obreras del país, tanto socialistas como anarquistas, que aquí logran la rara unidad de acción pese a sus diferencias.

La intención es doble: conseguir la aprobación de la nación por su actitud y movilizar a sus bases, en la creencia de que están en el momento de caída de la Restauración, ante la presión que también ejercen militares y parlamentarios.

El texto razona el motivo de oportunidad, basado en que otros sectores sociales corroboran la actitud obrera. Explica la situación que define el mapa revolucionario: la formación de las Juntas de Defensa, la Asamblea de Parlamentarios que se constituye en Barcelona y finaliza con la crítica a la oligarquía, denunciando la falta de reformas y de atención a las demandas populares.

Contexto histórico

El problema histórico en el que podemos encajar el texto es el de la crisis de la Restauración, el sistema canovista, debido a la degradación y corrupción a la que había llegado y a su incapacidad para hacer frente a los problemas que se le planteaban.

El contexto histórico del texto podría comenzar en la regencia de María Cristina. En noviembre de 1885 murió Alfonso XII y fue regente su segunda esposa, María Cristina. Cánovas y Sagasta, los dos líderes, llegaron al Pacto de El Pardo y apoyaron la regencia.

El Desastre de 1898 dejó consecuencias terribles en el país, sobre todo la crisis política por el desgaste de los partidos, y el desprestigio militar por la dureza de la derrota. La regencia de María Cristina finalizó cuando en marzo de 1902 Alfonso XIII cumplió la mayoría de edad y lo proclamaron rey.

En 1905 se intentaron aplicar reformas regeneracionistas. La grave crisis estalló en Cataluña: se fundó la Lliga Regionalista (conservadora), que ganó las elecciones municipales. También se aprobó la “Ley de Jurisdicciones”, que desprestigió a los liberales. Las fuerzas nacionalistas catalanas se unieron en Solidaritat Catalana, que hizo desaparecer a los partidos liberal y conservador en Cataluña.

En 1909 tuvo lugar la Semana Trágica de Barcelona, donde se dio la huelga general convocada por solidaridad obrera y respaldada por la UGT, y se declaró estado de guerra. Hubo un procesamiento irregular, con condena y ejecución del pedagogo y anarquista Francisco Ferrer y Guardia, y se formó la alianza electoral, la Conjunción Republicano-Socialista. Otra consecuencia fue la creación en 1910 del sindicato anarquista Confederación Nacional del Trabajo (CNT).

La crisis de 1917

En 1917 el descontento era general. La subida de precios y la escasez de alimentos contrastaban con el escándalo de las fortunas logradas. Los submarinos alemanes hundieron mercantes españoles que suministraban a los aliados. Ante las críticas, el gobierno respondió con la suspensión de las Cortes.

En este año de 1917, tres grandes movimientos van a confluir en un mismo objetivo: derribar al gobierno: el de los militares, el de los parlamentarios y el de los obreros.

  • Militares: en junio estalló un enfrentamiento entre el gobierno y el ejército. Las “Juntas de Defensa” de los oficiales peninsulares sentían malestar por la decisión del gobierno de ascender rápido a los militares en Marruecos. Reaccionaron airadamente, defendiendo sus reivindicaciones en las Juntas. Con un manifiesto se daba al gobierno un ultimátum. El nuevo gabinete conservador se plegó a las exigencias militares. Con un nuevo manifiesto más duro, exigían la “regeneración de la vida política”.
  • Parlamentarios: en julio estalló la crisis parlamentaria, reclamando la ruptura de las Cortes. Se decidió convocar la Asamblea Nacional de Parlamentarios para promover la reforma de la vida política. Se aprobó una moción pidiendo un cambio de gobierno y la convocatoria de Cortes Constituyentes.
  • Obreros: el principal acontecimiento de la crisis fue la huelga general del mes de agosto, dentro de la cual se encuentra este manifiesto que estamos comentando.

El manifiesto y la huelga general

Los sindicatos habían comenzado a organizarla en marzo, y el día 27 la UGT y la CNT publicaron este manifiesto, en el que se declaraban partidarios de convocar la huelga general contra el gobierno. Los preparativos se ultimaron en huelgas sectoriales y en el enfrentamiento de militares y parlamentarios contra el gobierno. La huelga de ferroviarios que se desencadenó en Valencia adelantó los acontecimientos, al convertirla en huelga general indefinida.

La huelga se extendió desde el 13 de agosto. Las zonas mineras e industriales secundaron el paro masivamente, mientras que fue tibio en las zonas agrarias. El gobierno sacó las tropas y las enfrentó con los piquetes. Entonces los sindicatos desconvocaron la huelga y se restableció la normalidad en el país, aunque en Asturias duró dos semanas más.

La huelga tuvo consecuencias importantes: un centenar de muertos y miles de detenidos. Los sindicatos demostraron la capacidad de movilización que tenían; las Juntas reaccionaron a favor de la represión y abandonaron sus peticiones reformistas. Se agudizó la crisis política: en octubre Dato dimitió y se formó un gobierno de coalición. La participación de la Lliga en él desactivó la Asamblea de Parlamentarios.

Peticiones finales

El texto finaliza con las peticiones propias de todo manifiesto, desde el punto de vista de que esta es una huelga política revolucionaria, aunque no en el aspecto violento. Se pide un gobierno provisional, no emanado del parlamento, sino de los grupos de oposición, que convoque las Cortes Constituyentes, que aborden un cambio democrático.