Manejo terapéutico de la angustia: terapia de la voz, relajación y crisis

Psicología y SociologíaActualizado el 4,95 KB

Resumen

El texto analiza cómo abordar la angustia del paciente en psicoterapia, señalando que un nivel moderado puede favorecer la motivación al cambio. Describe procedimientos de desahogo emocional, la terapia de la voz en tres pasos y técnicas conductuales de relajación y respiración. Finaliza con pautas para manejar la angustia en situaciones de crisis.

Puntos clave

  • Los pacientes buscan reducir la angustia, mientras que los terapeutas a menudo mantienen cierto nivel de angustia para sostener la motivación al cambio.
  • Los procedimientos iniciales para reducir la angustia incluyen expresar y desahogar la carga emocional con escucha empática.
  • La terapia de la voz combina los métodos cognitivo y catártico y consiste en tres pasos: elicitar pensamientos negativos, debatir las voces internas y neutralizarlas.
  • Las técnicas de relajación dirigida y respiración diafragmática son útiles después de un período de descarga emocional.
  • La autoinstrucción puede ayudar al paciente a manejar su angustia mediante técnicas de autocontrol del estrés.
  • En crisis, el terapeuta debe combinar una actitud de aceptación y comprensión con una escucha activa y un estilo directivo.

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El Paciente Angustiado: Abordaje Terapéutico y Estrategias de Intervención

L. Beutler (1990) señala que, con bastante asiduidad, los pacientes buscan reducir el nivel de las emociones angustiantes, mientras que los terapeutas, con frecuencia, intervienen para asegurar que, al menos, algo de la angustia esté presente para aumentar la motivación al cambio. Es común, entonces, que el terapeuta esté poco dispuesto a remover demasiado rápido la angustia, por temor a afectar negativamente el interés del paciente para trabajar en psicoterapia. Habitualmente se sostiene, aunque generalmente de manera implícita, que existe un nivel de angustia o tono óptimo, el cual debería mantenerse para que el tratamiento progrese positivamente (Frank, 1991).

Procedimientos para la Reducción de la Angustia

En cuanto a los procedimientos usualmente utilizados para reducir los niveles altos de angustia del paciente, se destacan o sugieren aquellos que permiten expresar y desahogar su carga de infelicidad, acompañados de una escucha empática por parte del terapeuta, ofreciendo reflejos y apoyo.

La Terapia de la Voz: Un Enfoque Cognitivo y Catártico

Por consiguiente, se recomienda utilizar los dos métodos de la terapia de la voz —el cognitivo y el catártico— los cuales pueden ser aplicados en varias fases de la terapia para optimizar su efectividad con tales pacientes. La terapia de la voz se refiere al proceso de ponerle palabras al marco de pensamientos negativos internalizados del cliente, y consiste en tres pasos:

  1. Elicitar e identificar patrones de pensamientos negativos, liberando el afecto asociado. Por ejemplo, el paciente expresa: “Siento que soy un inútil y que siempre voy a fracasar, por eso me angustia pensar en el futuro porque tengo mucho temor a fracasar y a no poder sostenerme por mí mismo”.
  2. Debatir las reacciones emocionales o provocar el insight verbalizando las voces. Cabe aclarar que los autodiálogos negativos, los mandatos familiares y las atribuciones erróneas pueden adquirir la propiedad de “voces internas”, que condicionan y regulan la experiencia subjetiva y el comportamiento del individuo. Por ejemplo, el terapeuta puede solicitar al paciente que exprese las razones o motivos por los cuales se siente que es un inútil y que, además, siempre ha de fracasar.
  3. Neutralizar o contrarrestar los autodiálogos alimentados por las voces, a través de la planificación participativa y aplicación de una experiencia correctiva apropiada. Se buscan evidencias y alternativas de pensamientos, cuestionando su sistema de creencias.

Terapeuta: “¿Qué evidencias tiene usted para decir que es una persona inútil y que siempre ha de fracasar? ¿Cuál podría ser un pensamiento diferente al de sentirse un incapaz?”

Técnicas Conductuales: Relajación y Respiración

Por otro lado, los procedimientos conductuales basados en la relajación dirigida y las técnicas de respiración diafragmática son útiles después de un período de descarga y expresión emocional. En situaciones de miedos y de ansiedad anticipatoria, se puede trabajar con una visualización agradable asociada a sugerencias para aumentar la relajación y para introducir pensamientos que enfaticen y refuercen la habilidad del paciente para afrontar situaciones estresantes. Por ejemplo, el terapeuta podrá instruir al paciente para que este se diga a sí mismo: “Me siento relajado y cómodo”, “Todo lo que tengo que hacer es superar este momento”. En tanto que las sugerencias brindadas por el terapeuta en la etapa de post-relajación también pueden resultar de ayuda, p. ej.: “Se encontrará capaz de usar la tensión asociada a su ansiedad como señal para parar, respirar, relajarse y ponerse cómodo/a”. Del mismo modo, la autoinstrucción (“Si controlo mi respiración puedo calmarme o tranquilizarme”) constituye una ayuda adicional para que el paciente maneje su angustia usando técnicas de autocontrol del estrés.

Manejo de la Angustia en Situaciones de Crisis

En situaciones de crisis, el monto de angustia suele estar muy incrementado, debido a que la persona presenta un estado de mayor desorganización, incertidumbre, confusión y desorientación, el cual compromete y altera muchas veces su normal funcionamiento. Es conveniente en estos casos que el terapeuta asista al paciente en crisis de manera tal que le permita hablar acerca de lo que le está sucediendo, y adoptando, a su vez, una actitud de aceptación y comprensión. Mantener una escucha activa y proceder al mismo tiempo de un modo muy directivo son otros de los procedimientos aconsejables para trabajar con pacientes angustiados en situaciones críticas.

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Preguntas frecuentes

¿Conviene eliminar rápidamente la angustia del paciente en terapia?

No necesariamente. El texto indica que el terapeuta suele mantener cierto nivel de angustia para no afectar el interés del paciente por trabajar en psicoterapia, ya que se considera que un tono óptimo favorece el progreso.

¿En qué consiste la terapia de la voz?

Es un proceso de ponerle palabras al marco de pensamientos negativos internalizados del cliente. Incluye identificar esos patrones liberando el afecto, debatir las voces internas y neutralizarlas buscando evidencias y alternativas.

¿Qué técnicas conductuales se recomiendan para la angustia?

Se recomiendan la relajación dirigida y la respiración diafragmática, usadas después de un período de descarga emocional. También se sugieren visualizaciones agradables y autoinstrucciones como controlar la respiración para calmarse.

¿Cómo debe actuar el terapeuta con un paciente en crisis?

Debe permitir que el paciente hable de lo que le sucede, mostrar aceptación y comprensión, mantener una escucha activa y, al mismo tiempo, adoptar un enfoque muy directivo.

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1. Según el texto, ¿por qué el terapeuta puede ser reacio a reducir demasiado rápido la angustia del paciente?
2. ¿Cuáles son los dos métodos que componen la terapia de la voz?
3. ¿Cuál es el segundo paso de la terapia de la voz?
4. ¿Cuándo se recomiendan las técnicas de relajación y respiración según el texto?
5. ¿Qué actitud se aconseja adoptar ante un paciente en crisis?
6. ¿Qué función cumple la autoinstrucción según el texto?

Preguntas generadas con IA a partir del documento: comprueba las respuestas con el texto.